Peña se ostenta como el líder que el PRI necesita

Por diplomacia partidista había guardado en su escritorio el discurso que debe caracterizarle; hoy, cuando ya no se necesita ceder más por cuestiones vitales, arrojó al bote de la basura lo que por momentos lo convertía en un desconocido para sus correligionarios

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Por fin los priístas vieron al Presidente Peña Nieto como el líder que necesitan para mantenerse en el poder.

Durante poco más de 4 años, por diplomacia partidista había guardado en su escritorio el discurso que debe caracterizar al líder incuestionable del PRI que es, pero hoy, cuando ya no se necesita ceder más por cuestiones vitales, como el Pacto por México, cuando en juego está la supervivencia, arrojó al bote de la basura lo que por momentos lo convertía en un desconocido para sus correligionarios y asumió el liderazgo sin retruécanos:

“En 2017 vamos por 4 triunfos contundentes e inobjetables; vamos a ganar en el Estado de México, Nayarit, Veracruz y Coahuila. Y con esto vamos a ganar México”, dijo Peña Nieto en la conmemoración del 88 aniversario de la fundación del partido, pero dijo más en franca alusión a las fuerzas políticas con las que tuvo que convivir en cierta armonía durante 2 terceras partes de su mandato:

“No somos el partido que patea el bote o nada de muertito; no somos el partido que engaña con ilusiones y promueve la división… mientras otros partidos se encaminan a la división, a las pugnas internas o a la demagogia autoritaria… nosotros (el PRI) nos mantenemos con cohesión y unidad necesaria para vencer y servir a México con responsabilidad”.

Repitió lo que ya había dicho a IMPACTO, que no existen victorias anticipadas, en clara referencia a Andrés Manuel López Obrador, que se da como ganador en el Estado de México y en las elecciones de 2018.

Pero repartió parejo, pues también le tocó al PAN y a Felipe Calderón, que pretende repetir mandato a través de su esposa Margarita: “A México no sólo hay que defenderlo del exterior (en franca alusión a Donald Trump), sino también desde el interior. Hoy, nuevamente, hay riesgo de retroceso; igual que hace 6 años están resurgiendo las amenazas que representan la parálisis de la derecha o el salto al vacío de la izquierda demagógica. No olvidemos el estancamiento del que veníamos ni el riesgo real de perder lo que hemos logrado construir como país en las últimas décadas”.

Le va a llover a Peña Nieto en redes sociales, en columnas políticas y en discursos de dirigentes partidistas y aspirantes futuristas por el discurso en el PRI, pero a cambio recuperará la confianza del priísmo que se sintió alejado, abandonado, a causa de la convivencia del gobierno, durante mucho tiempo, con panistas y perredistas, y cierto silencio ante López Obrador.

Uno de los párrafos de su discurso no tiene desperdicio: “Nuestros contrincantes nos han subestimado; no saben de lo que está hecho el partido más fuerte de México”.

Peña Nieto está de regreso como líder partidista y esta es una buena noticia para los pristas que pasan por una crisis que sólo los necios pueden negar.

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