Peña Nieto gana otra vez a AMLO

Eruviel Ávila se coloca en el arrancadero del PRI para el 2018; con el avance de la jornada electoral quedó demostrado que Andrés Manuel López Obrador a nadie asustó, por lo menos en Los Pinos

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Hasta el miércoles sabremos el resultado final de las elecciones del Estado de México, pero conforme al conteo rápido del Instituto Electoral del Estado de México (que tiene un margen de error de 0.5), Alfredo del Mazo ganó la gubernatura mexiquense a Delfina Gómez y a Andrés Manuel López Obrador; dicho de otra manera, Enrique Peña Nieto volvió a derrotar a Andrés Manuel López Obrador.

Conforme al conteo, con índice de confiabilidad de 95 por ciento, al final de la jornada, el máximo de la candidata de Morena no alcanzaría el mínimo del priísta. Es decir, ya no hay vuelta atrás.

Si los datos de ayer no fueron más concluyentes fue porque la gente de López Obrador repitió la misma estrategia que utilizó contra Felipe Calderón en la elección del 2006: Negarse a firmar las actas en donde el triunfo de Del Mazo es claro.

La estrategia dilatoria tiene la intención de restar credibilidad a la autoridad electoral, que, por otra parte, no habría anunciado el triunfo del candidato priísta sin tener certeza de que la distancia entre uno y contendiente es “estadísticamente significativa”.

Y LOS GANADORES SON…

Hay dos grandes ganadores: Enrique Peña Nieto y Eruviel Ávila.

La interpretación es que ambos fueron bien calificados por sus paisanos a través del voto a Alfredo del Mazo. A éste habrá que reconocer que nada hizo para aumentar los pronósticos, pero tampoco para perder los votos conseguidos por el Presidente y el gobernador.

Pero antes de entrar en materia, la carcajada del día, y no precisamente a cargo del secretario de Desarrollo Social, Luis Miranda, por la inexplicable falta de credencial de elector (la tenencia de dos) que le impidió votar al experto electoral.

El domingo, casi de madrugada, uno de esos amigos sin “qué hacer” que se siente obligado a bombardear por WhatsApp todo lo que se encuentra me despertó con una columna política que hablaba del miedo que supuestamente consumía al inquilino de Los Pinos por lo que estaba por ocurrir en territorio mexiquense.

Evidentemente, se trata de sólo una de las tantas leyendas urbanas que construyen sobre Peña Nieto; la verdad, nunca he visto nervioso al Presidente, ni siquiera en sus peores circunstancias personales y familiares. ¿Cómo podía estarlo cuando ni siquiera se instalaban las casillas?

Con el avance de la jornada electoral quedó demostrado que Andrés Manuel López Obrador a nadie asustó, por lo menos en Los Pinos.

Es posible que ahora sí entienda que nació para perder ante Peña Nieto. Lo aplastó en la disputa de la Presidencia de la República en 2012 y lo volvió a derrotar al postularse candidato a gobernador del Estado de México en la persona de Delfina Gómez.

Hasta aquí hablamos de hechos irrefutables, pero éstos me permiten aventurar que seguramente le volverá a ganar en el 2018. Ya veremos si con Miguel Osorio Chong, Luis Videgaray, Aurelio Nuño o José Narro. En Luis Miranda ni pensar mientras no renueve su credencial de elector o se deshaga de una de las dos que tiene.

En un exceso de sobrestimación, López Obrador humilló a la profesora Delfina Gómez aprovechando su mansedumbre para hacer campaña para él y sólo para él, no para ella, de la misma manera que se apropió de los spots de todos los candidatos de Morena en los comicios del año pasado para ubicarse como el candidato a vencer en el 2018, pero en esta ocasión sólo diré que se pasó de tueste.

¿2018, ERUVIEL… EL 24, DEL MAZO?

El triunfo de Alfredo del Mazo tiene varias consecuencias a considerar: En principio, reivindica la facultad del Presidente Peña Nieto a ser mano en la selección de candidatos, incluidos diputados y senadores; garantiza la oportunidad que el PRI tendrá de disputar con probabilidades de éxito en el 2018; coloca a Eruviel Ávila en el arrancadero priísta por derecho propio, dada la indudable calificación a su actuación como gobernador; reivindica la estructura priísta humillada hace un año, el 5 de junio de 2016,  porque ésta, y sólo ésta, operó en territorio mexiquense, y exhibe como la nueva figura local a Erasto Martínez, a quien el gobernador encargó cuidar la campaña de Del Mazo.

El candidato ganador se abre un espacio para el 2024 si no sucumbe a la maldición que parece perseguir a los gobernadores priístas jóvenes, la de la corrupción, y si tampoco olvida que aportó muy poco para este triunfo porque, maniatado por asesores y coordinadores, ganó la gubernatura con los mismos números que inició la campaña, pero tampoco hizo nada para echar a perder el trabajo de Eruviel y de Erasto.

Ahora sólo falta, desde luego, esperar el final del conteo, pero las estadísticas dicen, insisto, que, con su máximo, Delfina no alcanzará el mínimo de Alfredo, pero también lo que resuelva el Tribunal Electoral, en donde, irremediablemente, concluirá el proceso electoral, que no el conflicto, porque López Obrador no se va a quedar cruzado de brazos.

Preparémonos para el cierre de carreteras, plantones y marchas.

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