Peligroso clima de linchamiento a la Corte

Esperemos que disminuya en intensidad y que el probable arribo de Juan Luis González Alcántara Carranca y la asunción de Arturo Zaldívar Lelo de Larrea acaben con el enfrentamiento entre Poderes federales

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No llegó la sangre al río de la Suprema Corte de Justicia, pero ya existe un clima de linchamiento a los ministros.

En la lectura de su último informe como presidente de la Corte, el ministro Luis María Aguilar, que no suele ser muy prudente, hizo un esfuerzo por dejar en la gaveta, para mejor ocasión, el estilo que se le conoce; así, su huésped más ilustre, el Presidente López Obrador, no se vio en la necesidad de acudir al modo en que suele repetir el catálogo de adjetivos que cotidianamente endereza contra todos los integrantes de la Corte por cuestiones salariales; el más sonoro: “Deshonestos”.


Debemos convenir que lo saludable fue que ambos guardaran cordura, pues aunque López Obrador niegue la existencia de confrontación, el país sigue atento la embestida que los Poderes Ejecutivo y Legislativo unidos han emprendido contra el Judicial.

Las razones son de sobra conocidas. La modalidad de la Cuarta Transformación es que nadie gane más que el Presidente y la realidad es que los ministros rebasan su salario sobradamente, aún sin incluir sus jugosas prestaciones.

Y eso que nadie ha hablado de las lujosas instalaciones del Poder Judicial de la Federación en todo el país, en donde se imponen mármol,  maderas finas y piel en el mobiliario.

En realidad, la disminución salarial de la Cuarta Transformación que afecta al Poder Judicial de la Federación, pero también a la burocracia de todo el país, está convertida en una bomba de tiempo que tarde o temprano estallará, pero lo que hoy nos ocupa era el riesgo de que en la ceremonia del último informe de Luis María Aguilar, el ministro presidente de la Corte y el Presidente de la República cruzaran, si no discursos, descalificaciones.

No ocurrió, y a alguien que en cualquier momento identificaremos debemos el favor.

Por lo pronto, el diferendo seguirá su curso en tribunales del Poder Judicial de la Federación y en la Corte, pero se resolverá cuando ingrese  el ministro 11, seguramente Juan Luis González Alcántara Carrancá, y la presida, probablemente, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.

Si Morena logra instalar a González Alcántara Carrancá, el nuevo ministro no será dependiente de López Obrador, pero el Presidente le tiene tanta confianza que se convertirá en un magnífico interlocutor entre ambos Poderes.

Y es muy probable que Zaldívar, el único aspirante a presidir la Corte que en su programa se manifestó contra la corrupción imperante en el Poder Judicial de la Federación, sea electo para ocupar el lugar de Aguilar. Como ministro presidente también encabezará la Comisión de Administración con dos de sus colegas seleccionados por él.

En esta condición, Zaldívar estará en condiciones de disminuir paulatinamente las prestaciones que, sumadas al salario, ascienden casi a los famosos 600 mil pesos mensuales.

Poco a poco llegará el momento en que las percepciones de los ministros no serán tan insultantes, y esto se conseguirá como lo quiere Eduardo Medina Mora, por decisión propia y no por imposición de los otros Poderes.

Por lo pronto, el Presidente López Obrador, el senador Ricardo Monreal y el diputado Mario Delgado han conseguido crear un clima de linchamiento que se manifestó en violencia cuando manifestantes apostados frente a la puerta principal de la Corte durante la ceremonia del último informe de Aguilar golpearon el vehículo de un funcionario creyendo que se trataba de un ministro.

Por ahora brincamos la efeméride; esperemos que el clima de linchamiento disminuya en intensidad y que el probable arribo de González Alcántara Carranca y la asunción de Zaldívar acabe con el enfrentamiento entre Poderes federales.

 

 

 

 

 

 

 

 

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