Paz en Colombia, ‘guerra’ en EU… y ‘cucarachas’ voraces en CDMX

Los asaltos en el Periférico no son novedad. Los puntos predilectos de la delincuencia, con “efecto” o sin “efecto”, están debidamente identificados, pero las autoridades solo se acuerdan de ellos cuando el caso amerita, es decir, un robo con mucho ruido o, como lo exige el protocolo, si no hay denuncia, no hay seguimiento

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No, no, no. Ningún político se sienta aludido. Hablo del “efecto cucaracha” mencionado ayer por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México después de evidenciarse la increíble plaga de ratas que asedian el Periférico.

La imagen de dos asaltantes “trabajando” al unísono en dos autos diferentes era un notón. Una noticia de esas clásicas del verdadero periodismo.

Un notón por distintos matices. El primero porque no requería de un reportero para escribirla. La placa (vaya, el “click”), tomada por un ciudadano-periodista de los miles aportados ahora por la tecnología de los celulares, no requiere gramática ni estilo, si acaso un contexto, pero cabe muy bien en aquello de “una imagen vale más que mil palabras”.

La fotografía es de premio. Ya la querría algún concursante del Pulitzer o para la fotografía del año en la edición anual de Time.

A esa imagen minutos después otro usuario de redes sociales agregó una nueva, supuestamente un tercer asalto en la misma zona y casi al mismo tiempo. Esta última no fue confirmada.

La gran nota, sin embargo, se apagó, a Dios gracias, debió decir Miguel Ángel Mancera, ante un día copado por información transfronteras.

Por un lado, la firma de la paz en Colombia, hecho histórico, con la culminación de una guerra de medio siglo entre el gobierno y la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Eso enterraba en los sitios importantes de internet, TV y radio la nota del ataque de los ratones o de las cucarachas en Periférico a plena luz del día, aunque a éstas últimas solo se les cargaba el “efecto” de migración (¿entre la basura?).

Los medios impresos ni pensar, darían la nota hasta el día siguiente enterrada entre toneladas de otros hechos y eventos.

Pero faltaba más. La expectativa durante todo el lunes por el debate entre los candidatos presidenciales de Estados Unidos, la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump. Más obraba en favor de los delincuentes un día tan mediático. La imagen de premio se escondía. El gobierno capitalino respiraba. Los delincuentes ni enterados. Ellos a lo suyo.

Y entre la firma de la paz en Colombia y el debate en Estados Unidos estaba el traumático segundo fatal aniversario de los horrorosos hechos de Iguala, la desaparición de 43 normalistas, fraguada entre los enredos del alcalde perredista (José Luis Abarca) con el narcotráfico, el silencio insultante y la inacción grosera de un gobernador también perredista (Ángel Aguirre) y la complicidad hipócrita del resto de la izquierda.

¿Fijarse entonces en tres asaltantes -o dos- atracando a diestra y siniestra en el Periférico?

En los últimos meses, la Capital de la República ha padecido el flagelo de la delincuencia común combinada con el de la organizada en ciertos rumbos de la ciudad.

Incluso, para establecer un parámetro, desde aquella ocasión cuando un automovilista tuvo la suerte o el milagro de ser asistido por un agente ministerial (10 de junio de 2015), quien observando el atraco sometió a balazos a uno de los delincuentes, las bandas urbanas, esquineras, bien detectadas, no han mostrado ni el más mínimo temor a las autoridades.

¿Cuántos de esos agentes se requieren? Pocos como él o pocos, muy pocos, los automovilistas con tal suerte.

¿Pedir entonces la presencia de policías? Lo discutimos ayer en IMPACTO TV, Mesa de Redacción, mucha gente ni siquiera lo piensa, lo considera contraproducente o arriesgado.

En cruceros conflictivos ni siquiera agentes viales para resolver un embotellamiento hacen presencia. Es indigno. Y si no hay agentes para resolver problemas de tráfico, menos los habrá para contener a las ratas-cucarachas.

Apenas hace una semana ocurrió en Santa Fe el secuestro-asesinato de la española María Villar, sobrina del presidente de la Federación Española de Futbol Ángel María Villar. De pena.

No deberíamos hacernos tontos quienes lo sabemos, ni las autoridades hacer tontos a los gobernados, la proliferación de delincuencia es la derrota de los programas sociales de gobierno, esos tan presumidos para hacer campañas políticas.

Es la derrota de la Educación, de la escasez de plazas de trabajo, de bajos salarios, de la corrupción, no solo en la Capital mexicana, en todo el país.

¿Hace falta algo para no esconder este tipo de padecimientos vergonzosos, para evitar la pena de dar gracias a la abundancia mediática y no se difundan?

Hay esfuerzos, sí; miles de cámaras, un montón de C-4 y C-5 y  C C C C… Pero los esquineros, con una facilidad inaudita, salen, apuntan, roban. A veces, muchas, disparan.

Hace unos días, el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el de Filipinas, Rodrigo Duterte, tuvieron un altercado porque el vecino del norte reclamó al filipino su singular plan para acabar con narcotraficantes y delincuentes.

En apenas dos meses, había aniquilado a casi 2 mil 500 presuntos narcotraficantes y delincuentes que asolaban las calles filipinas.

Obama consideraba la estrategia de Duterte como un genocidio y alta violación a los derechos humanos.

Estas han sido las advertencias del Presidente filipino:

“Esos hijos de puta (narcos y delincuentes) están destruyendo a nuestros hijos. Os aviso, no os metáis en eso, incluso si sois policías, porque realmente te mataré… Si conoces a algún drogadicto, ve por él y mátalo tú mismo ya que pedir a sus padres que lo hagan sería demasiado doloroso.

“Hijos de puta. Les voy a matar a todos de verdad. Han visto lo que han hecho con Filipinas? ¿Cómo esperan que les perdone? Mi orden es disparar a matar contra todos ustedes… Si ocupan puestos públicos como soldados, policías o alcaldes, ustedes van a ser los primeros”, ha expresado continuamente el mandatario.

Pero de cara a la confrontación con Obama, reiteró: “Morirán muchos más hasta que el último traficante de drogas deje nuestras calles… No me importa una mierda lo que opinen sobre mi”.

Eso es Filipinas. México, definitivamente, no está para eso.

No, no lo está. Tenemos más, muchos más, medios para revertir la delincuencia.

Tal vez, cuando el asunto asoma por vez primera, pero ni así, como recomendó hace algunos días a los queretanos el recién nombrado Secretario de Desarrollo Social, Luis Enrique Miranda: “¡Pártanle la madre a los malos…así como se parten la madre los migrantes”!

¿Y cuando no haya sobreinformación, abundancia mediática, y otra vez el “efecto cucaracha” apunte con sus armas por todo el Periférico, Circuito, el Viaducto?

¿Quién? ¿Duterte, Miranda, Mancera?

¡Quién!

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Twitter: @RobertoCZga

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