Patético celebrar crecimiento del 0.1%; los gansos le tiran a las escopetas

Euforia presidencial por milimétrico crecimiento revela nerviosismo por recesión económica. Satanizar a Carstens para justificar la incompetencia del gabinete de la 4aT. López Obrador debe aceptar que la economía es asunto de economistas y la buena gobernanza de buenos políticos

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Tardó mucho en reaccionar Andrés Manuel López Obrador ante el implacable tsunami económico que arrasa al primer descuido, no obstante, en su gobierno fue mucho más que eso, aderezado por una concepción de la austeridad que privilegió la certeza moral sobre las fórmulas macroeconómicas.
El nerviosismo es tal que en la conferencia de Palacio Nacional vimos la patética celebración del crecimiento del 0.1%, según el INEGI de Julio Santaella Castell.
Las ineludibles comparaciones con gobiernos anteriores y la frustración del actual por la desaceleración económica llevaron al presidente a darle un golpe bajo al titular de Hacienda en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, Agustín Carstens Carstens, personificado como el hombre truculento de la conferencia mañanera de este miércoles en Palacio Nacional.
Sin pruebas, el presidente lo acusó de “repartir partida de ‘moches’ a todos los grupos parlamentarios de la Cámara de Diputados”; “¡es un mago..!”, dijo el Ejecutivo ante las cámaras que reproducen, a lo largo del día, en medios de comunicación, redes sociales y, por supuesto, en televisión sus afirmaciones.
Para efectos del cambio de régimen, “no de gobierno”, se trata de desacreditar y dinamitar a los gobiernos pasados; esa insoportable obstinación y el dogma sobre la realidad llevaron a Carlos Urzúa Macías a tirar la toalla de la Secretaría de Hacienda y a reclamos, de diversos sectores, por la parálisis económica y el insidioso congelamiento del presupuesto. En esa atmósfera, el director del IMSS, Germán Martínez Cázares, también renunció al Instituto más importante del sector salud.
Hasta el momento, Carstens no ha contestado los ataques del presidente; es el actual Gerente General del Banco de Pagos Internacional y ex Gobernador del Banco de México que difícilmente se subirá al ring de quien presenta síntomas avanzados de rabia y frustración por decisiones que marcarán la historia de los grandes yerros de México.
En la misma conferencia, López Obrador confirmó que al ser inquirido, hace días, sobre la posible postulación de Carstens para presidir el Fondo Monetario Internacional (FMI) indicó que él lo apoya: “Como mexicano yo lo apoyaba para ser del FMI“.
Más allá del paisanaje, López Obrador debe reconocer a los que saben y aceptar que la economía de un país es asunto de economistas y la buena gobernanza de buenos políticos que se asesoran con los que saben, no los que lo adulan.

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