Partidos ponen ‘de pechito’ el 2018 a un independiente

La posibilidad, muy a pesar de la imagen, hoy, de quien fuera el ícono de los ‘sin partido’, Jaime Rodríguez ‘El Bronco’, alerta, principalmente, al PRI y a Morena; el manoseado frente amplio no tiene ni pies ni cabeza. A él quieren subirse todos los ‘incomprendidos’, los temerosos a perder algo…

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El 20 de mayo pasado, Alejandra Barrales y Ricardo Anaya, el agua y el aceite les llaman algunos, alborotaron la gallera de los “incomprendidos”, los temerosos a perder algo, los autonombrados “precursores de la democracia”, rumbo al 2018.

Muchos fueron los reproches a su anuncio de formar un frente amplio para el año entrante, 15 días antes de los comicios del 4 de junio, principalmente, en el Estado de México porque, así lo evidenciaron, les valió madre la elección en donde, sabían, no alcanzarían nada.

Al PAN le fue como nunca. Si, en la federal del 2012, Josefina Vázquez Mota lo colocó como la tercera fuerza nacional, ahora, en el Edomex, lo refundió al cuarto sitio.

Al PRD lo salvó la campana… llamada Juan Zepeda, quien, sin presiones de ninguna especie, nadó ligerito, flotando, y acaparó los votos del panismo.

Hace poco más de dos años, en junio del 2015, Jaime Rodríguez “El Bronco” provocó algo parecido. Alborotó la gallera para quienes viendo perdida la oportunidad, en sus partidos, de alcanzar una candidatura intentarán irse, chapuceramente, por la vía independiente, entrometiéndose en el camino de quienes sí ven esa opción como alternativa a dar una lección al partidismo obsesivo y sin resultados.

A un año de las elecciones federales algo ocurre en el ambiente político mexicano. De entrada podríamos augurar un proceso “sui géneris”, excepcional, nunca antes visto. Los avistamientos son muchos. Y cuando el río está revuelto.

De entrada iba a escribir PAN y PRD, pero en realidad son Anaya y Barrales, quienes ya provocaron una melé del tamaño de su desesperación por no verse en ridículo dentro de un año. Acrecentaron la división interna en sus partidos y, con ello, además de abrir sepulturas están impulsando los ímpetus de quienes ven mejor la vía independiente, así tengan partido, a meterse en el enredo de un frente amplio… de soberbias y envidias, en donde todos quieren la batuta y todos se sienten imprescindibles.

Apenas pasó la elección del 4 de junio (Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz) y las lápidas comenzaron a moverse.

En macolla resurgieron Cuauhtémoc Cárdenas, Ifigenia Martínez, Porfirio Muñoz Ledo. Rápido intentaron imponer condiciones para el mismo llamado del PRD y del PAN, o sabrá Dios para cuál. ¿Pensarían en el mismo Frente Democrático Nacional de 1988?

Cárdenas, incluso, fue destapado por Agustín Basave, ex dirigente nacional del PRD, “como un buen director técnico” para “la selección nacional opositora”. Lo calificó de estar por encima de los partidos políticos y de ser parte de la “reserva moral del país”. Así, con esa seriedad.

Apenas unos días después, los líderes de la “tribu” Izquierda Democrática Nacional, René Bejarano y Dolores Padierna, a la vez impulsores del Movimiento Nacional por la Esperanza, sostuvieron una reunión con el ex Rector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente. El también ex Secretario de Salud negó un ofrecimiento para encabezar alguna coalición.

Después de tres años, Marcelo Ebrard, ex Jefe de Gobierno del ex Distrito Federal, “autoexiliado” en el extranjero tras el escándalo de las irregularidades de la Línea 12 del Metro, reapareció dando una entrevista a la revista Proceso y anunciando su retorno para noviembre de este año, “para ayudar a que México se sacuda”. Al menos a la revista Proceso no dijo retornar para postrarse a Morena, pero quien también pone sabor al caldo hacia el 2018 es Manuel Barttlet, ex priísta y principal protagonista, por ser el más señalado, de los resultados en favor del PRI en 1988 y hoy feliz coordinador de la bancada del PT en el Senado.

Por sus declaraciones, aunque después reculó en parte, sobre los resultados de la elección en la cual se le señala como el “operador cibernético”, hoy trae encima a medio mundo, pero principalmente al “El Jefe”, Diego Fernández de Cevallos. Y falta Carlos Salinas de Gortari.

En fin, de pilón apuntamos, en otra situación de arrebato, a Lino Korrodi. Éste no trae encima ni a “El Jefe” Diego ni traerá a Salinas, pero sí a Vicente Fox, por aquello de haber sido, pero ya no, “amigos”

Por ese lado, el del enredo y el río revuelto a costa de la salida pública, el 20 de mayo, de Barrales y Anaya, la cosa nada más no se entiende: Quién quiere, quién cede, quién comanda, quién pesa, quién estorba, quién miente; quiénes son, quiénes no son.

Y eso, precisamente, pone “de pechito” el camino a precandidatos independientes, primero a los de doble filo (“me postula el partido o me voy solito”) y, después, a quienes en realidad buscan empoderar esa ruta, aunque de estos no hay muchos con peso político ponderado.

Los casos se sopesan como en el boxeo, libra por libra.

Está en la fila Jaime Rodríguez “El Bronco”, quien arrancó la era de los precandidatos “sin partido”, aunque él lo fuera del PRI durante años.

Y, por cierto, no le ha ido nada bien en su administración, desde el 2015, en Nuevo León. Cuestionado por sus resultados de gobierno y cuestionado por su “divorcio” con el periódico “El Norte”, de Monterrey.

De él brincamos a Miguel Mancera, por hoy el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, vacilante en la cuerda del PRD y la ruta independiente. Habla también de un gran frente, pero no dice cuál; ¿el suyo?, ¿el del PAN-PRD?, ¿el de Morena?

Durante el festejo-sesión por los 15 años de la Conago, no desaprovechó: “…Es innegable que la gente cree cada vez menos en partidos políticos, en políticos y en política, y cada vez más apuestan a las personas. Están desgastadas las ideologías. Es indispensable colocar a los partidos al servicio de la gente, de la sociedad”.

Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón, está en el mismo trance. O su partido la postula (ya dijo, ella como candidata presidencial y Ricardo Anaya como presidente del partido) o buscaría “aires de independencia”.

En algo atinó Zavala sobre la precipitada idea de su dirigente nacional: “(El PAN busca al PRD) por miedo a la aritmética”.

Ser candidato independiente tampoco es una perita en dulce, pero el enredo político alienta hacia allá hasta a quienes no ganarían, como suele decirse, ni una elección de la junta de vecinos donde habitan. El dato más duro, y casi un calvario para algunos, será el de reunir casi 900 mil firmas en no más de cuatro meses.

Y van de casos a casos. Entre ellos estaba apuntado Jorge Castañeda, quien ya cedió para apoyar, dijo, a “El Jaguar” Armando Ríos Piter. Y sobresalen el ex Rector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente, quien una y otra vez, y ni por una ni por otra ruta, pretende ser candidato presidencial.

Como sí lo anhelan Enrique Alfaro, Pedro Ferriz de Con, Gerardo Fernández Noroña, Emilio Álvarez Icaza, Rodolfo Neri Vela, Ernesto Ruffo.

El banderazo hacia el 2018 aún no se da, pero la cosa ya está a punto de turrón y a la espera de los pastelazos.

En Realidad, en su disparate, los partidos, todos, deberían unirse en un mismo frente… pero contra los independientes.

 

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