Para Mario Delgado el ganador será Peña Nieto

Ex Presidente parece haber anotado un hole in one o, de perdida, un par del campo

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Debo reconocer, nunca había visto tan humilde al coordinador de los diputados de Morena, pero también tan cercano a provocar un tsunami en la cúpula gubernamental que lo arrastre con su reconocimiento perogrullesco de que no hay manera de impedir la vigencia de la reforma educativa de Enrique Peña Nieto y la derrota de la de Andrés Manuel López Obrador.
Es evidente que Mario Delgado tiene problemas con el Presidente; de lo contrario no usaría argumentos hilarantes para intentar convencer a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación de las bondades de la reforma educativa propuesta por López Obrador.
La altanería del pasado, cuando hinchó el pecho para comprometerse, a todo pulmón, a no dejar ni siquiera una coma de la reforma vigente, dio paso al lastimero ruego a la CNTE argumentando que si mantiene su postura de no permitir que el dictamen de la iniciativa presidencial se discuta, y vote en el pleno de la Cámara Baja, el ganador será Enrique Peña Nieto.
He aquí el argumento demoledor para convencer a la CNTE: “Al descalificar la propuesta de reforma… ¿quién está ganando? Está ganando Peña, jugando golf tranquilamente, y está logrando que su reforma siga vigente. Entonces, tenemos que ser muy estratégicos y el magisterio debe tener también muy claras las cosas”.
En otras palabras, la disidencia magisterial debe permitir a Delgado la aprobación del dictamen de la reforma de López Obrador para que el ex Presidente no juegue tranquilamente al golf; de lo contrario será culpable de que la reforma del 2013 se mantenga vigente.
Pero la humildad de Delgado va más allá.
Sin citar a la profesora Elba Esther Gordillo, que, en un movimiento que nos tomó desprevenidos a casi todos, excepto a quienes advierten un supuesto movimiento estratégico, en alianza con el gobierno, para arrebatar la bandera a la CNTE, el coordinador de los diputados de Morena dijo que su dictamen sí deroga toda la reforma educativa de Peña Nieto, razón por la cual no se le puede acusar de disimulo.
Sólo le faltó prometer que no es la misma “reformita… revolcadita”, como asegura la profesora Gordillo.
Y luego descubrió el hilo negro: Que la promesa presidencial de abrogar la reforma de Peña Nieto y regresar al estado de cosas anterior a 2013 es imposible de cumplir porque él no tiene los votos.
La aceptación de derrota de Delgado debió causar enojo en Palacio Nacional: “…si no tenemos los votos para modificar la Constitución se va a quedar lo que está vigente, que es la reforma de Peña, que es el peor de los escenarios para los maestros”.
En realidad, el coordinador de los diputados morenos se equivoca. El peor escenario es su promesa de que el dictamen no se discutirá en el pleno de la Cámara si la CNTE no lo aprueba, es decir, la rendición del Congreso ante un grupo de presión.
“Yo le diría a la CNTE (que) no tiene que venir a bloquear la Cámara, (porque) no vamos a subir al pleno ninguna iniciativa si no tenemos acuerdo con ellos, lo hemos dicho siempre y tenemos palabra”.
A como van las cosas, Delgado va a obligar al Presidente a sentarse a negociar con la CNTE, lo que, aún en la Cuarta Transformación, sería indebido pues, a partir de ese momento, López Obrador tendría que resolver personalmente todos los problemas.
Una solución podría ser el uso de la fuerza pública para convencer a la CNTE de permitir a los diputados deliberar en el pleno y votar, pero, por un lado, nada convencerá a López Obrador de acudir a lo que él llama reprimir y, por otro, el coordinador de los morenos no le puede garantizar los votos que necesita para aprobar el dictamen de su reforma o derogar la ley Peña Nieto.
No hay modo de saber de qué manera terminará este problema, que le creció de más a la 4T.
Por lo pronto, el ex Presidente parece haber anotado un hole in one o, de perdida, un par del campo.

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