Osorio NO convence a Peña ni Meade a los electores

¿El puntero titular de la Segob se dejará desplazar por el de la SHCP..? ¿Viejas prácticas en el nuevo PRI..?

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A contracorriente de los pronósticos, encuestas y estudios de campo, José Antonio Meade Kuribreña tiene el aval del dinero, de la curia empresarial y la empatía del Presidente Enrique Peña Nieto aún sobre la predilección afectiva de Aurelio Nuño Mayer.

No hay mayor prueba que la reunión en la Escuela de Cuadros del PRI en el Estado de México, natal del Presidente, donde el secretario de Hacienda fue vitoreado y el resto de los aspirantes presidenciales relegado.

Los estrategas del PRI piensan que la distancia apartidista de Meade lo hará menos vulnerable en una campaña dominada por el tema “corrupción”. La imagen que sus opositores y el historial tatuó como marca registrada de la casa.

Meade ha cultivado la imagen de confianza y estabilidad, a pesar del gasolinazo y del crecimiento del país por debajo de las expectativas, sin embargo, para el análisis del Big Vote, esto es, la versión electoral del Big Data, el secretario de Hacienda es el antídoto contra el miedo que inspira Andrés Manuel López Obrador, ligado, conceptualmente, al régimen chavista de Nicolás Maduro, de Venezuela, y con huestes que, extrañamente, admiran al locuaz Kim Jong-un, de Corea del Norte.

En el fondo convergen todas las corrientes antisistema.

El PRI y el gobierno de Peña Nieto encarnan el sistema en México, así como a nivel global lo hacen Estados Unidos y Donald Trump, aun cuando al objetivo de los países islámicos tolerantes con ISIS, Hezbolá, Hamas y el debilitado Al Qaeda, incluyen a Europa Occidental.

El discurso de Enrique Ochoa Reza combate el antisistema estimulando el miedo, y al promover un país desmoralizado, si el PRI es derrotado.

En el revanchismo internacional, los países del ALBA: Nicaragua con los Ortega, Cuba con los Castro, Bolivia con Evo Morales y el chavismo, encarnan esa rebeldía, igual que López Obrador en México, y eso lo hace  blanco fácil del descrédito, a pesar de los esfuerzos del líder de Morena por erradicar esa imagen.

El gran problema de Meade es Ricardo Anaya Cortés, un tercero en discordia bastante incómodo.

La imagen del líder del PAN está mucho más cerca del aspirante priísta que del morenista; en ese plano, la asociación de ideas “PRIAN”, cultivada por Andrés Manuel, amenaza la continuidad del PRI si y sólo si Anaya irrumpe en la campaña ya sea como candidato del Frente Ciudadano por México o por su partido.

Esa es la formación más peligrosa para el PRI-Gobierno; por eso la urgencia por tumbar a Anaya, aún a costa de aliarse con el calderonismo y su pieza electoral, Margarita Zavala Gómez del Campo.

Pero como suele ocurrir en los partidos, los enemigos están en casa, y mientras José Antonio Meade no logre acercarse en las encuestas a los números de Miguel Ángel Osorio Chong, existirán grandes dudas sobre la efectividad de la decisión tomada, indudablemente, desde Los Pinos, con el agregado de formar parte de una cofradía donde Felipe Calderón y su grupo tienen una fuerte presencia.

La última encuesta de Mitofsky de Roy Campos proyecta un escenario a tercios: López Obrador se lleva todos los careos y el Frente Ciudadano de Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado, vence a las otras. Los números son claros: PAN-PRD-MC 24.5%, PRI-PVEM 21-1% y Morena-PT 20.6%.

Y en los careos por alianzas, López Obrador obtiene 23.1%, Anaya Cortés 19.5% y Meade 17.6%, cuando Osorio Chong, en esta formación, obtiene 21.0%, solamente dos décimas por debajo del panista, esto es, una ríspida contienda a tercios siempre y cuando el abanderado priísta sea el titular de Gobernación. Reitero, hasta el momento.

¿El puntero Osorio se dejará desplazar por Meade..? ¿Viejas prácticas en el Nuevo PRI..?

 

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