Osorio hace la tarea sentado en un polvorín

Mucho de lo que ha ocurrido quizás estaba en lo que el secretario de Gobernación había previsto cuando se ofreció para manejar la política interna y garantizar la seguridad

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Por supuesto, habrá quien frunza el entrecejo y especule que ya estamos aquí empujando las aspiraciones del Secretario de Gobernación, pero a partir de sus dichos ayer, en reunión privada a los diputados federales, se puede afirmar que ha hecho la tarea, por más que la estridencia de los hechos violentos sirvan para afirmar lo contrario.

Miguel Osorio Chong encabeza la magra lista de priístas que podría enfrentar a Andrés Manuel López Obrador, de Morena; a Margarita Zavala, Ricardo Anaya o Rafael Moreno Valle, del PAN, y a los independientes Miguel Mancera y Jaime “El Bronco” Rodríguez. La diferencia es que el secretario de Gobernación vive sentado sobre un polvorín mientras sus competidores están en el estado de gracia, que es la oposición dedicada a ver mal y reclamar todo.

La última manifestación de la ola de violencia en la que a contracorriente nada Osorio Chong se dio apenas unas horas después de que en Veracruz anunciara, con el gobernador Miguel Ángel Yunes, el reforzamiento de la seguridad en territorio veracruzano.

Once cadáveres fueron localizados en el interior y junto a un vehículo en Boca del Río, casualmente el municipio que gobierna, por segunda ocasión, el hijo del gobernador, Miguel Ángel Yunes Márquez.

Para ser justo debo decir que al crimen organizado le gusta dar este tipo de recibimientos a las autoridades federales. El 20 de septiembre de 2011, en plena guerra de Felipe Calderón contra el crimen organizado, fueron localizados 35 cadáveres en el mismo municipio cuando la procuradora general de la República, Marisela Morales, encabezaba una reunión de sus pares estatales. Un día antes se habían fugado 32 reos de 3 penales.

Episodios como este se repiten en algunas poblaciones importantes del país, ofreciendo a competidores y malquerientes del gobierno de Peña Nieto y de Osorio Chong la oportunidad de culparlos de la inseguridad que, vale la pena insistir, no inició en éste ni en el anterior sexenio, si bien recrudeció cuando Calderón fue convencido de enfrentar al crimen organizado con un ejército mal equipado, mal entrenado y con nula cultura en derechos humanos, éste último un tema recurrente en todas las administraciones.

A manera de asterisco registremos que el primer encontronazo de las Fuerzas Armadas con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos se dio apenas ésta fue creada en el sexenio de Carlos Salinas con el liderazgo de Jorge Carpizo. Por el episodio de Tlalixcoyan, Veracruz, 2 generales fueron sometidos a proceso penal y Federico Ponce Rojas renunció a la Subprocuraduría durante la gestión de Ignacio Morales Lechuga.

La inseguridad no mellaría las posibilidades de Osorio Chong si lo que fue la Secretaría de Seguridad Pública en el gobierno de Calderón no hubiese sido absorbida por Gobernación, pero desde que el hidalguense propuso la unificación de ambas dependencias sabía lo que estaba por enfrentar.

En esto descansa, en gran medida, el mérito de Osorio Chong: Sabía que le tocaría lidiar con lo peor del sexenio. La violencia que engendra la insaciable lucha de los grupos del crimen organizado por controlar las principales plazas es noticia diaria, dado que no existe fórmula, en el mundo, que pueda ofrecer los resultados ideales que exigen los analistas y los luchadores sociales que aquí lucran con el tema.

Mucho de lo que ha ocurrido quizás estaba en lo que el secretario de Gobernación había previsto cuando se ofreció para manejar la política interna y garantizar la seguridad, menos los increíbles e inexplicables episodios, como la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, la fuga de “El Chapo” y los hechos sangrientos de Tlatlaya y Nochixtlán, por ejemplo, y la voracidad aún impune de algunos gobernadores priístas, como Javier Duarte.

No obstante lo anterior, y lo que se acumule en los meses por venir, Osorio Chong sigue, por propio derecho, a la cabeza de los priístas que forman la escuálida lista de aspirantes presidenciales.

Por lo pronto, como se ha vuelto lugar común asegurar que el gobierno de Peña Nieto no puede con el problema y que Osorio Chong no hace la tarea, ayer explicó a los diputados federales que “ningún mes de esta administración, respecto
a homicidios dolosos ni los vinculados a la delincuencia, tiene antecedente que sea mayor a cualquier otro, particularmente a la administración pasada”, es decir, la de Calderón, que busca gobernar, de nueva cuenta, a través de su esposa Margarita.

O lo que es lo mismo: Estamos mejor que en tiempos de Felipe y, por lo tanto, Osorio Chong o, para no crear susceptibilidades, el gabinete de seguridad, que encabeza, sí están haciendo su tarea por más que la percepción sea contraria.

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