Omar y la lealtad de García Barragán y García Paniagua

En dos años, García Harfuch ha dado golpes contundentes al crimen organizado

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Doña Clemen, si el pasado jueves, 11 años atrás, no te hubieras marchado a alcanzar a mi Nina Sinfo, ayer me habrías pedido comunicarte con Omar García Harfuch para felicitarlo por su segundo año al frente de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR.

No tengo duda, estarías orgullosa de lo que ha hecho en tan breve tiempo al frente de lo que fue la Policía Judicial Federal o la Agencia Federal de Investigación, como lo estabas de su padre, don Javier García Paniagua, nuestro paisano, aunque él naciera en Autlán y nosotros en El Grullo, al otro lado del río Armería, pasando el puente del Corcovado hacia Ayuquila, rumbo a El Limón.

Sin conocer a don Javier lo adorabas no sólo por ser paisano, sino porque lo sabías baluarte de la seguridad nacional y por lo que hizo por tu hijo, putativo de él, en uno de los primeros momentos álgidos de su andar periodístico en el pueblote que es capital de la República, y en muchos otros más hasta que también se marchó y ya no se repitieron los desayunos en Risco, ni las lecciones de política en casa de doña María.

Don Javier García Paniagua

Omar es hijo de ese gran jalisciense que se quedó con las ganas de gobernar nuestro estado y que pudo ser Presidente de México si a José López Portillo no lo hubiese vencido la fragilidad de la economía y lo convencieran al final del mandato que el nuevo rumbo para el país no era política-política, sino la economía política de la que Miguel de la Madrid fue el primer exponente por haber cursado un posgrado de Administración Pública en Harvard.

Es nieto de otro gran jalisciense, don Marcelino García Barragán, el General cuya lealtad militar pudo más que el canto de las sirenas nacionales y extranjeras que lo invitaban, en ocasión de una enfermedad de Gustavo Díaz Ordaz, a regresarnos al siglo pasado cuando los militares ocuparon el lugar de los civiles al frente del poder. A un golpe de Estado, pues.

Don Marcelino García Barragán

El asedio sobre el gran jalisciense fue tal que en una ocasión que, acompañado de comandantes de regiones y zonas militares, visitó al Presidente en Los Pinos, Díaz Ordaz corrió nervioso a su habitación a cruzarse sobre el pecho la banda tricolor. Sólo descansó cuando al encontrarse con sus visitantes, los generales se cuadraron como corresponde ante su comandante supremo.

Hasta entonces comprendió el fundamento de la lealtad de García Barragán. Don Marcelino, que luchó en la revolución y luego guardó los entorchados ganados en batalla para ascender en la escala militar bajo las nuevas reglas posrevolucionarias, nunca digirió que Victoriano Huerta, el asesino de Francisco I. Madero, hubiese nacido en Colotlán, Jalisco. Repudiaba esa figura histórica. Nunca, ni él ni su familia, permitirían la repetición de la historia de “El Chacal”.

El concepto de lealtad del general García Barragán marcó a la familia García.

Cuando López Portillo se inclinó por De la Madrid, uno de los cercanos a éste, Ignacio Madrazo, deslizó a su oído que don Javier amenazaba levantarse en armas al frente de los paracaidistas militares. Platicamos muchos años después sobre aquella infamia. “Se les olvida que tuve padre y que día a día honro su memoria”, me decía

Por eso, cuando Carlos Salinas lo invitó a encabezar la policía de la Ciudad de México al lado del regente Manuel Camacho, aceptó sin chistar. Me explicó haber aceptado la invitación porque el Presidente hacía honor a su lealtad confiándole la segunda fuerza armada más importante del país. Si Salinas hubiese dudado de él, no se habría arriesgado a ser su rehén, explicaba.

Años después platiqué con el ex mandatario y me comentó su preocupación de entonces; pensaba que don Javier podría ofenderse por el ofrecimiento de un puesto que no estaba a la altura de su grandeza, pero el ilustre jalisciense lo sorprendió aceptando sin mayor comentario que “gracias Señor Presidente”.

 

GOLPE TRAS GOLPE

Pero Omar no llegó al importantísimo nivel que hoy ocupa como jefe policiaco por méritos de su padre o su abuelo. Sin que su familia se enterara ingresó a la Policía Federal; de hecho, fue presionado para que desistiera. Persistió y sin que nadie se enterara de quién se trataba y cuál es su linaje, fue escalando posiciones de manera paulatina hasta que lo enviaron a la AIC (Agencia de Investigación Criminal) a recuperar el prestigio perdido por episodios controvertidos, uno de ellos el relacionado con la investigación de Ayotzinapa.

Te platico, Doña Clemen, junto al equipo de trabajo a su mando, en dos años ha dado golpes contundentes al crimen organizado; destacan las capturas de Dámaso López Núñez, identificado como el posible principal líder de la organización denominada Cártel del Pacífico; Samuel Lizárraga Ontiveros, uno de los 122 objetivos delictivos prioritarios del Gobierno de la República; José Antonio Romo López, posible líder regional de la organización del Golfo en Zacatecas; Víctor Manuel Félix Beltrán, probable principal operador financiero de los hijos de Joaquín Guzmán Loera; Nahúm Abraham  Sicarios Montalvo, identificado como principal operador y persona de mayor confianza de Dámaso López Serrano; César Rafael Vázquez Pérez, jefe de plaza regional del Cártel de Sinaloa, así como la captura de miembros de la familia Acosta, organización delictiva conocida como “Los Tequileros”.

En las últimas semanas asestó un golpe certero a los grupos criminales que dominan la ínsula de Tepito, una especie de territorio independiente de la Ciudad de México. Capturó a “El Pistache”, líder de la organización delictiva conocida como “La Unión de Tepito” y varios de sus principales operadores.

La AIC también ha dado grandes estocadas a criminales buscados por las autoridades internacionales, entre ellas destacan la de Raúl Julio Escobar Poblete, mejor conocido como “Comandante Emilio”, implicado en el secuestro de Diego Fernández de Cevallos, y la captura de Dónhovan Ariel Aguayo Romero, líder de la organización internacional conocida como “Los Mazos”.

En dos años, García Harfuch no ha dado tregua a las distintas organizaciones criminales que existen a lo largo de país dedicadas a distintos delitos; más de treinta personas pertenecientes al Cartel Jalisco Nueva Generación han sido detenidas, y miembros de organizaciones dedicadas a la trata de personas han sido capturados, así como bandas de secuestradores.

Y, por si fuera poco, ubicó, estuvo en la captura y colaboró en el proceso de extradición de ex gobernadores prófugos de la justicia mexicana, por su probable comisión de acciones delictivas, entre ellos, Javier Duarte de Ochoa y Roberto Borge Angulo.

Te digo Clemen, Omar no es de Jalisco, pero como si lo fuera. Estarías orgullosa de él, como lo estarían su padre y su abuelo que dieron todo por el país porque saben que en sus cromosomas trae lo jalisciense y su incomparable concepto de lealtad.

 

 

 

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