Olga, no te vayas, aguanta

Lo cierto es que Andrés Manuel no tiene secretario de Gobernación, que otros hacen las tareas de Sánchez Cordero mientras ella funciona como florero

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El Presidente López Obrador expresó, en la mañanera, que no quiere que Olga Sánchez Cordero se vaya de la Secretaría de Gobernación, como dice el rumor que un día sí y otro también circula en la Cuarta Transformación.
La última ocasión que escuchamos algo similar fue en Chiapas, cuando panistas y perredistas sorprendieron a Rosario Robles en supuesto uso de programas sociales en procesos electorales veracruzanos, en complicidad con el gobernador Javier Duarte.
Apenas tuvo oportunidad, el Presidente Peña Nieto recomendó soportar el temporal a su secretaria de Desarrollo Social. “Aguanta, Rosario, aguanta”, le dijo, y ella aguantó; él también, no obstante el torrente de acusaciones sobre la supuesta Estafa Maestra.
Peña hizo bien en aconsejarle aguantar, y ella también en hacerle caso porque en la Cuarta Transformación, el Presidente López Obrador dijo que su antigua compañera de partido en el PRD, la que le ayudó a ser jefe de Gobierno de la Ciudad de México, es chivo expiatorio, que los malos están “arriba”, aunque nunca los menciona por su nombre.
Es así como la señora Robles es de los pocos de la administración pasada que transitan sin problemas.
Pero Sánchez Cordero no se irá de Gobernación por otras razones, en especial porque una segunda renuncia, después de la de Carlos Urzúa a Hacienda, daría la razón a quienes afirman que hay crisis en el gabinete de la 4T.
López Obrador no tuvo problema para sustituir a Urzúa porque ahí tenía a Arturo Herrera, pero en Gobernación no tiene a nadie; hasta Alejandro Encinas ha desaparecido después de que Zoé Robledo se marchó al IMSS, a sustituir a Germán Martínez.
Conforme a la explicación presidencial, el mérito de la señora Sánchez Cordero es que tiene mucha experiencia en la impartición de justicia; es trabajadora, pues todos los días está, por las mañanas, en las reuniones de seguridad y, además, posee convicciones.
Todos estos atributos de doña Olga sirven para colocarla en otros puestos, pero no en Gobernación.
Si tiene mucha experiencia en la impartición de justicia, el mandatario debería regresarla a la Suprema Corte de Justicia de la Nación o colocarla en algún lugar de la Fiscalía General de la República.
Si tiene convicciones sólo es cuestión de definir cuáles para encontrarle mil y un acomodos.
Y si es capaz de estar todas las madrugadas en las reuniones de seguridad habrá que colocarle una estrellita en la frente, como en la escuela de párvulos, en reconocimiento a su perseverancia y puntualidad.
Lo cierto es que Andrés Manuel no tiene secretario de Gobernación, que otros hacen las tareas de doña Olga mientras ella funciona como florero. Si hubiese responsable de la política interior no estaría ocurriendo lo de Baja California, Porfirio Muñoz Ledo no se habría convertido en el mayor crítico del gobierno, la dirigencia de Morena no estaría en abierta confrontación, nadie invadiría la intimidad del Presidente, Marcelo Ebrard no tendría que multiplicarse, y etcétera.
Eso sí, en materia de impartición de justicia se entiende a las maravillas con Santiago Nieto, de la Unidad de Inteligencia Financiera.

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