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A la Sombra del Bicentenario

Miguel Bernal Jiménez, el nacionalismo y el arte sacro

Su obra, catalogada, abarca 251 piezas, entre sinfonías, sonatas, villancicos, himnos y música teatral

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Hace 80 años, Miguel Bernal Jiménez, uno de los más grandes compositores mexicanos de talla universal, al tiempo que era una nacionalista en el rubro de música sacra, regresó a México, después de haber estudiado en Roma, para dirigir y hace prosperar, como nunca había ocurrido, a la Escuela Superior de Música Sagrada de Morelia, cargo que ocupó durante 20 años.

Los antecedentes de este plantel, donde se formaron importantes músicos, datan del antiguo Colegio de Niñas de Santa Rosa de Santa María, fundado en 1743; años atrás, el plantel había pertenecido al convento dominico de Santa Catalina de Siena, que tenía intensa actividad musical.

El colegio funcionó hasta 1870, cuando fue clausurado y el edificio fue expropiado, consecuencia de las Leyes de Reforma, pero en 1904 se inauguró, en Morelia, la Escuela de Música Sacra San Gregorio Magno, que tenía como finalidad preparar a músicos especializado en arte sacro, aunque también fue clausurado, junto con otros colegios clericales, en 1914.

A pesar de los problemas que traía consigo la Revolución, ese mismo año se organizó el Orfeón Pío X, que en 1921 dio pie a la creación de la Escuela Oficial de Música Sagrada del Arzobispado de Michoacán, donde en 1926 se otorgaron los primeros títulos de “Licencia de Canto Gregoriano” y “Magisterio en Composición”. Entre los egresados estaba Miguel Bernal Jiménez, quien, por su talento, fue enviado a Roma en 1927 para que se especializara en órgano.

BIOGRAFÍA

Miguel Bernal, considerado como el máximo exponente de la música religiosa mexicana del siglo XX, nació en la antesala de la Revolución Mexicana, el 16 de febrero de 1910, y cuando tenía 7 años de edad comenzó a estudiar música en el Orfeón Pío X del Colegio de Infantes de la catedral de su natal Morelia.

Algunos de sus maestros fueron Felipe Aguilera Ruiz e Ignacio Mier y Arriaga, quienes consiguieron que fuera a Europa en 1928 para estudiar en el Instituto Pontificio de Música Sagrada de Roma, donde tuvo por maestros a César Dobici, Rafael Manari, Rafael Casimiri, Paolo M. Ferretti y Licinio Refice. Obtuvo los títulos de doctor en canto gregoriano, maestro de composición y concertista de órgano.

Tuvo la opción de quedarse en Europa, pero en 1933, hace 80 años, regresó a Morelia, donde fundó escuelas de música, publicó 11 libros y varias partituras, que trajo del viejo mundo, y también creó revistas especializadas sobre música. Fue un gran promotor de la cultura nacional.

En 1939 creó la revista “Schola Cantorum” y la sociedad “Amigos de la música”. Entabló amistad con los grandes compositores de su tiempo: Manuel M. Ponce y Silvestre Revueltas, y fue reconocido internacionalmente, pues, incluso, algunas de sus obras fueron estrenadas en España.

Su obra, catalogada, abarca 251 piezas, entre sinfonías, sonatas, villancicos, himnos y música teatral. Uno de sus fragmentos musicales más destacados, el Concertino para órgano, ha sido usado como cortinilla de identificación de Radio UNAM.

Algunas de sus obras en donde se aprecia más su nacionalismo musical, aunque modernizado conforme a su estilo, son Suite Sinfónica Michoacán; Por el Valle de las Rosas; Tata Vasco, drama sinfónico en donde se dejan oír algunas melodías de los Tarascos, estrenada el 15 de febrero de 1941 en Pátzcuaro y que fue escrita para conmemorar los 400 años de la llegada de Vasco de Quiroga a nuestro país.

Otras piezas son “Noche en Morelia”, poema sinfónico de 1941 (fue compuesta por encargo de la Cruz Roja y estrenada bajo la batuta de Carlos Chávez), y “Sinfonía-Poema México” (1946), una de sus obras más representativas que le valió el reconocimiento del compositor español Joaquín Turina. Además: Misa Aeternae Trinitatis; Sonata de Iglesia, para órgano; Sonata de Navidad; La Virgen que forjó una Patria; Tingambato, ballet estrenado, en 1943, en la Ciudad de México; Misa Guadalupana Juandieguito; Preludio y fuga, para órgano; Sinfonía-Poema México; Retablo Medieval: Concertino para órgano y orquesta; Tres Cartas de México; Catedral, 24 piezas para órgano; El Chueco, ballet; Los Tres Galanes de Juana, ballet, obra sobre Juana Inés de la Cruz estrenada, en 1952, en la Ciudad de México; Sinfonía Hidalgo; Antífonas para México y El Himno de los Bosques.

SU OBRA POLÍTICA Y MUSICAL

Manuel Bernal participó del proyecto político de Manuel Gómez Morín y fue fundador del PAN en Michoacán. En 1944 organizó y dirigió el Coro de los Niños Cantores de Morelia. En 1945 inició su dirección del Conservatorio de las Rosas, y dio conciertos en Estados Unidos y Canadá. Fue decano del Colegio de Música de la Universidad de Loyola, en Nueva Orleáns, posición que sostuvo hasta su muerte, ocurrida en León, Guanajuato, en 1956.

Manuel Bernal Jiménez fue un católico comprometido que encabezó el movimiento conocido como nacionalismo sacro, derivado del motu proprio del Papa Pío X en 1903, que promovía la reintroducción de la música sacra por medio de elementos regionales.

Bernal investigó la historia de nuestra música y descubrió el primer archivo de música colonial mexicana, que data del siglo XVIII y procede del Colegio de Santa Rosa de Santa Maía de Valladolid, Morelia, lo que revela a México como el país culto y rico en su pasado musical.

Manuel Bernal recibió el Premio Pontificio en tres ocasiones: 1930, 1931 y 1932; el Diploma de Honor de la Federación Teatral Mexicana (1941); el Premio Nacional (1943) por la música de la película “La Virgen que forjó una Patria”; la Condecoración Generalísimo Morelos (1945); el Primer Premio del Concurso Chopin (1949), y en 1956 fue declarado hijo predilecto de Michoacán.

Subdirector de Información del Arzobispado de México

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