México nunca tomó una posición tan denigrante con Estados Unidos

La sumisión no paga; López Obrador y Ebrard sufren la posición arrogante del Comisionado Fronterizo Morgan para intensificar el esfuerzo de la Guardia Nacional contra migrantes. Bachelet sentencia que nada puede justificar un trauma tan profundo a niños migrantes

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En la historia moderna, México nunca tomó una posición tan denigrante con Estados Unidos como ahora, en un acuerdo migratorio catalogado por la ONU como violatorio de los derechos humanos, en específico de los niños, a partir de la sumisa política de relaciones exteriores de Marcelo Ebrard Casaubón y Andrés Manuel López Obrador.

La sumisión no paga y ahora es retribuida con una posición arrogante del Comisionado Interino de Protección Fronteriza, Mark Morgan, quien insatisfecho por la disminución del 56% de arrestos de migrantes declaradas “inadmisibles” exige al gobierno de la Cuarta Transformación que haga más, que aumente el esfuerzo de los 25 mil elementos de la Guardia Nacional como seguimiento de la política de contención, muy criticada por la presidenta del Colegio de México, Silvia Giorguli, apoyada por el ministro en retiro José Ramón Cossío.

Para documentar la posición ingenua del canciller mexicano -en realidad es parte de su ruta a la candidatura presidencial-, las declaraciones de Morgan se dan a unas horas de la reunión de Ebrard con el vicepresidente de EU, Mike Pence, una figura muy influyente en el Congreso norteamericano, imprescindible para la firma del Tratado Comercial T-MEC que tanto necesita el gobierno federal para afianzar el Presupuesto de Ingresos 2020, imprescindible para cimentar al Presupuesto de Egresos presentado por el Secretario de Hacienda, Arturo Herrera Gutiérrez, en la Cámara de Diputados este domingo.

En este escenario resulta lacerante el discurso de Michelle Bachelet, dedicado a la postura migratoria de México, pronunciado en Ginebra, Suiza, como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Sentenció la ex presidenta de Chile: “Me preocupa que las políticas que se están implementando actualmente en Estados Unidos, México y algunos países de América Central están poniendo a los migrantes en mayor riesgo de violaciones y abusos de los derechos humanos, y pueden violar los derechos de las personas vulnerables”.

Sigo profundamente perturbada por estas políticas, en particular la continua separación de niños migrantes de sus padres, y la perspectiva de una nueva norma que permita la detención indefinida de niños, simplemente, por su estado administrativo. Nada puede justificar infligir un trauma tan profundo a ningún niño”.

Con este llamado se hace aún más patética la insistente posición de “amor y paz” de López Obrador en las conferencias de Palacio Nacional al ser interrogado sobre la relación con Donald Trump, con el propósito de justificar su política de sometimiento, y de extremo cuidado con el ogro que aparece totalmente distanciado de cualquier sutileza y con el cual no hay forma de quedar bien.

Ahora es una mayor exigencia en políticas que rayan en lesa humanidad contra los migrantes de El Salvador, Honduras y Guatemala; el condicionante mañana será la contención del flujo de drogas hacia Estados Unidos, una saga casi imposible a partir de la grotesca política del combate al crimen organizado con estrategias “morales”, cuasi religiosas, con frases de humor involuntario del Presidente como la de “fuchi, guácala la delincuencia”, “que se porten bien; que piensen en sus mamacitas”, “que le bajen los delincuentes” y más.

El Presidente justificó la política de relaciones exteriores con Estados Unidos a partir de resultados que no existen; sólo hay cumplimiento de las exigencias de Trump, y, en eso, Andrés Manuel alabó la labor policiaca de Francisco Garduño como nuevo Comisionado del Instituto Nacional de Migración, en sustitución de Tonatiuh Guillén López, ex director del Colegio de la Frontera y un experto en temas migratorios, quien tiró la toalla por la postura indigna de México.

El gobierno de Trump presiona, pero, en los hechos, somos el Tercer País Seguro, sin embargo, Estados Unidos quiere formalizarlo y seguramente México no aceptará esa formalización porque no es necesaria; ya funciona como tal y, además, le da espacio de pataleo a Marcelo Ebrard para rescatar una nimia y precaria dignidad.

El canciller escribió en tu cuenta de Twitter: “Reitero frente a las presiones: México no es ni aceptará ser tercer país seguro; tenemos mandato, en ese sentido, del Presidente de la República y es consenso, en el Senado, de todas las fuerzas políticas. No lo aceptaremos“.

Pienso en las palabras de Bachelet y me pregunto ¿vale la pena el señalamiento de ONU sobre la vileza con los niños migrantes y el “profundo trauma” provocado..? ¿Vale la pena soportar la arrogancia del Comisionado de Protección Fronteriza Mark Morgan y la exigencia con tono de orden para que México haga el trabajo sucio de EU..?

Insisto: México nunca tomó una posición tan denigrante.

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