No bastará a AMLO abrogar la Reforma Educativa

A presiones de la CNTE se sumó la de la profesora Elba Esther Gordillo y el grupo mayoritario que lidera en el SNTE, que no aceptan la de Peña Nieto, pero tampoco la del titular del Ejecutivo federal

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Contra los deseos del Presidente Andrés Manuel López Obrador, todo parece indicar que la “punitiva” Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto llegó para quedarse, al menos hasta 2021, si, para entonces, Morena consigue la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y a condición, también, de que los senadores de oposición no cedan a las presiones o al cortejo gubernamental.
Y todo porque a las presiones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que mantiene congelada la minuta de contrarreforma educativa, se sumó la de la profesora Elba Esther Gordillo y el grupo mayoritario que lidera en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que no aceptan la reforma de Peña Nieto, pero tampoco la de López Obrador.
En Cholula, la ex lideresa del SNTE (en busca de ocupar la posición que ya fue suya) sintetizó su pensamiento sobre ambas legislaciones: La propuesta de López Obrador es una gata, pero “revolcadita” de la de Peña Nieto.
En respuesta a pregunta del Coordinador Editorial de IMPACTO, Roberto Cruz, el Presidente esbozó la posible solución del embrollo en que están metidos, él mismo por su decisión, tajante, de acabar con la Reforma Educativa de Peña Nieto, el coordinador de los diputados de Morena, Mario Delgado, comprometido a no dejarle siquiera una coma, y el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, que ya no sabe con quién negociar, o si quieren seguir negociando con él, porque la CNTE salió con la novedad de que quiere en la mesa a López Obrador.
Andrés Manuel confía en el “camino del diálogo” para llegar a “un acuerdo extraordinario”, pero, por aquello de que fracasen las negociaciones y las buenas voluntades anunció “la cancelación… (de la) mal llamada reforma educativa… (para) dejar las cosas como estaban”.
Explicó: “Se va a llegar a un acuerdo; es cuestión de diálogo; el compromiso que tenemos es cancelarla … Cancelar para mí es sinónimo de abrogar, de abolir, de quitar… como funcionan los amparos, nada más que retroactivo, es decir, que se quede tal cual. No sé si de esa manera habrían protestas; creo que no”.
Dicho de otra manera: Con esta medida extrema no tendremos la reforma de López Obrador; tampoco la de Peña Nieto, y la vida educativa nacional regresaría a como estaba antes de 2013.
¡Genial!, seguramente exclamaron Mario Delgado y algunos de sus seguidores, pero…
El Pero es que la abrogación también requiere de una mayoría de dos tercios, misma que Delgado no tiene en Diputados y que quizás Ricardo Monreal tampoco pueda garantizar en el Senado, dados los desencuentros últimos con las oposiciones, como la imposición de los nuevos miembros de la Comisión Reguladora de Energía que los padres de la patria reprobaron hasta en dos ocasiones y el anuncio del coordinador morenista de su intención de crear la Sala Anticorrupción, con cinco ministros más, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, interpretado como maniobra para dar a Morena el control del tribunal supremo del país.
Un pero adicional es que si de pronto, como por arte de magia, Morena tuviera en el Congreso la mayoría de dos tercios para abrogar la reforma de Peña Nieto, sería por lo menos extraño, sino es que inexplicable, que no contara con ella para aprobar la de López Obrador.
Un pero más: En el supuesto de que sólo se abrogara la norma vigente, es decir, la reforma de Peña Nieto, el artículo Tercero Constitucional quedaría sin lo que se le borre, pero esto no restablecería, en automático, lo que había antes del 2013, a menos que se señalara, de manera expresa, en el decreto correspondiente.
En efecto, sinónimos de abrogar son abolir, derogar, revocar, cancelar, anular e invalidar, pero en cualquier caso se necesitan las dos terceras partes de los votos del Congreso que a Delgado y a Monreal no les será fácil conseguir por ahora… a menos que ocurra algo extraordinario.
Por ejemplo, que el director de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, convenza, con sus buenas maneras, a los legisladores renuentes.

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