Muñoz Ledo recuperó la lucidez

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Después de aquella melosa proclamación de que Andrés Manuel López Obrador es un cruzado e iluminado, pero además el único hijo laico de Dios, Porfirio Muñoz Ledo parece haber recobrado la lucidez.

Ha propuesto desparecer los poderes en Baja California como la solución ideal para evitar que el gobierno de Jaime Bonilla se extienda de 2 a 5 años. Y tiene razón.

Bien haría el Presidente López Obrador en apoyar la propuesta de Porfirio para zanjar de una vez por todas la insinuación insidiosa de que la iniciativa de Bonilla para extender un periodo de gobierno no previsto en la ley cuando ganó en las urnas, servirá de antecedente para que en tres o cuatro años alguien salga con la puntada de extender el periodo de gobierno del Presidente de la República.

López Obrador ha dicho una y otra vez que en sus planes no está reelegirse, pero hasta ahora no se había presentado la posibilidad de una extensión del periodo constitucional del mandato de un gobernador que puede servir de pretexto para proponer la del jefe del Ejecutivo Federal.

Creo en su sinceridad cuando se pronuncia contra la reelección, pero en breve se convencerá de que seis años no le serán suficientes para dejar bien instalada la Cuarta Transformación y que tampoco hay en su equipo quien le garantice que seguirá sus pasos con la pasión y el ardor que él pone, razón por la cual quizás valdría la pena quedarse dos o tres años más o más, los necesarios.

La tentación podría llegar a ser mucha y ¿quién podría resistirse si en las plazas públicas miles de enardecidos seguidores, que los tiene y seguramente los conservara, le piden que no se vaya, que se quede otro rato en Palacio Nacional hasta que la Cuarta sea una realidad?.
Desde luego que si esta tentación aparece en su camino y medio hace sentir que no lo ve tan mal, desatará una reacción a la que se podrá calificar de fifí, conservadora, neoliberal, pero que tendrá basamentos históricos y jurídicos.

Por más que el segundo transformador, Benito Juárez se quedó tres lustros en la Presidencia, el tercero, Francisco I. Madero, fue el campeón del antireleccionismo.

Cualquier, menos López Obrador, puede ir contra la historia.

Por eso en buena hora que Muñoz Ledo recuperara la lucidez mental y encontrara la solución legal para evitar que Bonilla se convierta en antecedente que destruya un logro histórico que costó a México la Revolución de 1910.

A desaparecer los poderes en Baja California.

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