Muñoz Ledo crea crisis en la cuarta transformación

Andrés Manuel ha dejado de ser para Porfirio el “auténtico hijo laico de Dios” y el cruzado e iluminado que descubrió desde “la intimidad”, y a cambio lo ha colocado bajo sospecha de ceder la soberanía nacional.

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El Presidente López Obrador debe moverse con premura y mucho tacto para reaccionar ante la crisis política que puede crearse por la posición de Porfirio Muñoz Ledo ante la negociación con Donald Trump en materia de aranceles.

Andrés Manuel ha dejado de ser para Porfirio el “auténtico hijo laico de Dios” y el cruzado e iluminado que descubrió desde “la intimidad”, y a cambio lo ha colocado bajo sospecha de ceder la soberanía nacional.

A toro pasado, el Presidente debe estarse felicitándo de no haber encargado a Muñoz Ledo la Secretaría de Relaciones Exteriores, la conducción del Senado de la República o la Secretaría de Gobernación, porque reaccionando de esta manera ante las negociaciones en política exterior, le habría ocasionado más daño que cualquiera de sus enemigos.

Tratándose de Porfirio es obligatorio preguntar: ¿qué le negó Andrés Manuel López Obrador para que le pegara una patada en los bajos desde el sábado en pleno festejo en Tijuana del triunfo de su estrategia sobre la amenaza de Donald Trump de aplicar aranceles paulatinamente hasta llevarlo al 25 por ciento empezando en 5?

La única voz discordante en aquel alud de elogios que casi sepultan a Andrés Manuel y catapultaron las aspiraciones futuras de su secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, fue la del presidente de la Mesa directiva de la Cámara de Diputados en funciones de cabeza de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.

Fue el único en subrayar que, conforme a su “criterio”, “… es inmoral e inaceptable … el doble rasero entre la frontera norte y al de sur: por una parte, exigimos que nos abran las puertas y por el otro lado sellamos el paso de los centroamericanos para hacerle un favor a los Estados Unidos”.

Pero este martes, en debate con Dolores Padierna, Muñoz Ledo se tiró a fondo en la tribuna de la Permanente: “Gobernación ha sido privada ilegalmente de sus funciones. Está violando el artículo 27, fracción 33, de la Ley Orgánica (de la Administración Pública Federal), compruébelo usted: formular y dirigir, competencia de Gobernación, la política migratoria, así como vigilar las fronteras del País y los puntos de entrada del mismo por tierra, mar o aire, garantizando, en términos de la ley, la libertad de tránsito, en coordinación con la Secretaría de Seguridad.
“De facto, esas atribuciones las ha absorbido la Secretaría de Relaciones Exteriores, que ayer dio órdenes al Comisariado de Migración, a las 5 de la tarde”.

Ya antes en sorna había dicho a Olga Sánchez Cordero que era mejor un acuerdo electoral (refiriéndose a Trump que busca la reelección) que un acuerdo migratorio.

Es un hecho indiscutible, hay fractura en la Cuarta Transformación: el presidente de la Permanente y de la Cámara de Diputados no está de acuerdo con López Obrador ni con Ebrard en lo acordado con Trump para frenar la migración centroamericana a Estados Unidos, es decir, militarizar la frontera.

Con seguridad, la noche del martes pensó en lo que diría en el Congreso. Sus frases son lapidarias: “Para mí el problema más grave que enfrentamos es la pérdida de soberanía, nos quieren convertir en un País enjaulado, si queda la condición de Tercer País Seguro, los que entren aquí ya no pueden salir, es la parálisis”,

Acto seguido presentó una iniciativa de ley propia, seguramente no de la fracción legislativa de Morena, con el objeto de “no criminalizar la migración”, y para que no exista duda de su posición hundió el sable: “Si damos curso a una reforma de este calado, estaremos haciendo la mejor defensa del interés nacional. Son los congresos los que impiden los convenios lesivos para sus países”. En este caso, el que encabeza … por ahora en tanto no pida licencia por enfermedad o razones personales.

Nadie, ni la oposición disminuida ni la prensa por fifí, corrupta o neoliberal que sea, ha sido tan severa con el Presidente y el secretario de Relaciones Exteriores ante la “pérdida de la soberanía” ante Trump.

Es probable que desde fuera estemos magnificando la posición de Muñoz Ledo y que en la conferencia mañanera el Presidente sólo diga que tiene derecho a usar su libertad de expresión, y de vuelta a la página como si nada hubiese ocurrido.

Pero lo cierto es que la última ocasión que Porfirio adoptó esta actitud convenció a Cuauhtémoc Cárdenas de ocasionar la fractura del PRI que devino en PRD y terminó en Morena, pero entonces el tribuno tenía 30 años menos y el hijo del Tata era fácil de conducir.

Por lo demás, qué tiempos en los que Muñoz Ledo justificaba a Gustavo Díaz Ordaz comportarse como lo hizo en 1968, precisamente en nombre de la soberanía nacional.

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