Mr. Trump, can you come again to Mexico… and to give ‘El Gritou’?

México y Estados Unidos viven un clima político bastante álgido de campaña presidencial, casi simultáneo, a pesar de la brecha entre una elección y otra

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Esto es como “La guerra de dos mundos”, sin marcianos de por medio, aunque varios con toda la finta de extraterrestres.

México y Estados Unidos viven un clima político bastante álgido de campaña presidencial, casi simultáneo, a pesar de la brecha entre una elección y otra.

El proceso electoral del país vecino del norte se da dentro de 55 días, el 8 de noviembre. El de México hasta la mitad del 2018, es decir, poco menos de dos años.

Sin embargo, dadas las características de uno de los candidatos estadounidenses, el republicano Donald Trump, la campaña se ha descolgado hasta nuestro país, gracias, primero, a su casi odio hacia los mexicanos o lo mexicano.

Segundo, por su reciente visita a nuestro país luego de una invitación del gobierno federal mexicano a los dos candidatos en contienda, Trump y Hillary Clinton, esta del Partido Demócrata, que gobierna ahora.

De cualquier forma no debiéramos sentirnos parias ante la actitud despreciativa de Trump, sí preocupados (si desde hace dos o tres meses algo, ahora más) porque en el arranque de esta semana la esposa del ex presidente Bill Clinton sufrió el síndrome de “Josefina” al casi desmayarse después de un evento público en recuerdo del 11 de septiembre de 2001, cuando ocurrieron los ataques terroristas de Osama bin Laden.

Hillary, afirmaron enseguida lo que permanecía oculto, padece neumonía. Una enfermedad al parecer crónica en la candidata, la cual ya ha atacado a varios de sus colaboradores de campaña.

El asunto fue una perla para Trump, también con padecimiento de otra índole, otra patología.

En principio declaró a Hillary como incapacitada para ser presidenta de Estados Unidos (claro, desmentido ayer -dos días después- por su doctora particular). Su enfermedad, no los dichos de Trump pueden desatar un viraje de 360 grados a menos de dos meses del proceso electoral estadounidense.

Y, obviamente, pone a México a orillas de la vulnerabilidad si por una u otra razón, Donald alcanza la Presidencia estadounidense.

“No problem”, dirán algunos, para eso está el ex secretario de Hacienda Luis Videgaray.

No es guión de película ni ganas de joder, pero si Videgaray fue quien convenció al Presidente Enrique Peña Nieto de extender la invitación a Los Pinos a Hillary y a Trump, y éste la tomó en el aire, pues ahora con la desgracia de quien sería la primera presidenta de Estados Unidos, mínimo debiéramos comentarle a Donald de ir a “micha” en eso del mentado muro fronterizo.

De convencerlo de no permitir mariposas en su mente y se le vaya a pasar la mano, tramando anexarse un poquito más que Texas, aunque de los estados del norte de México no todos se opondrían a ser “gringous”.

Hoy, como nunca, los mexicanos debemos, tenemos, la obligación nacionalista de encender veladoras para orar por la salud de la señora Clinton. ¡No vaya a ser el diablo! ¡Toquemos madera!

El comediante Arath de la Torre dijo el lunes en broma (pero en serio): “Señora que no le pase nada, cuide su salud; porque si a usted le pasa algo, a nosotros, literalmente, ‘nos carga el payaso’”…

Sí, la cosa es seria. La de Hillary y la de Trump.

Ayer mismo corrió la noticia de que el republicano anda muy entusiasmado con devolverle la cortesía al Presidente Peña aprovechando que el Mandatario mexicano acudirá a Nueva York la semana entrante a una reunión de la ONU.

Pero más rápido que una bala, el vocero presidencial, Eduardo Sánchez, salió a decir que no existe ninguna reunión programada con el magnate.

Pero si ya entrados y con nuestra “gallo” en cama qué nos queda.

¿Invitarlo a dar el “Gritou”?

O, de plano, hacer equipo con Fox (Vicente), mandar hacer algunas piñatas con la esfinge de Donald, Trump no el pato, y sacar toda nuestra cólera a garrotazos.

Yo le voy a que Videgaray tome al toro por los cuernos.

Y no que dos se topen en gresca (Trump y Fox) y terminen empatados: “Dicen que tú y yo estamos locos, Lucas”.

Y, más adelante, el primero de los anteriores y otro, Dios no lo quiera, se crucen en sus mandatos y la “mafia” hable inglés, construya muros (sin quien sabrá el Señor quién los pague), y se entrometa el segundo de los dos primeros anteriores y entonces MoeLarry y Curly queden rebasados.

Videgaray, tú que todo lo puedes, frena esta locura.

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