Monreal-Polevnsky (y los que se sumen), la guerra sexenal de Morena

La de Puebla (con Alejandro Armenta) es la segunda encuesta electoral en su partido que pierde el senador, la primera fue ante Claudia Sheinbaum en la CDMX. ¿En cuánto de esto tiene que ver la presidenta nacional de Movimiento de Regeneración Nacional?

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Los encontronazos entre Ricardo Monreal y Yeidckol Polevnsky comenzaron muy temprano, y alcanzan ya el nivel de fratricidio.

Así, casi de madrugada invadió a Morena el virus que a otros partidos destruyó en décadas. Pero, sobre todo, muy temprana es la afrenta para quien lo creó y que dio en la Historia de México lugar a muchos políticos que quizá nunca habrían alcanzado ni siquiera saborear el poder.

Decir que la tirria mutua entre ambos militantes de Morena, la presidenta nacional del partido y el coordinador de la fracción parlamentaria del mismo en el Senado, es simplemente por la candidatura de Puebla, es no ver la tormenta que se avecina para lo que resta del sexenio de López Obrador y, tal vez, más allá.

Una guerra en la que, eso sí, nada tiene que ver el “pueblo sabio”, ni cosas por el estilo.

El caso Puebla es quizá el de mayor capital político, hasta ahora, en la lucha interna de Morena por ir tejiendo hegemonía, pasando por encima del Jefe del partido.

La secuela que dejó el fatídico accidente en el que falleció en diciembre pasado la ex Gobernadora Martha Érika Alonso y su esposo, el ex senador Rafael Moreno Valle, es la cruenta pelea entre Miguel Barbosa (arropado por Polevnsky) y Alejandro Armenta (empujado por Monreal).

El asunto ha tenido sus momentos grotescos e hilarantes que han llevado la pelea morenista, incluso sacando del pancracio político al resto de los partidos, hasta la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de ordenar a Morena que funde y motive el dictamen (encuesta, proceso) con el que decidió postular a Barbosa, que la había perdido ante Alonso.

Los días anteriores a esta resolución, que se dio a partir de un recurso interpuesto por Armenta, han sido de hacerse la vida de cuadritos ante la mirada discreta de López Obrador.

La parte más truculenta la está sembrando Monreal, aunque Yeidckol no pinta mal las rancheras en eso de liarse hasta con lodo con quien sea.

A Barbosa le han tendido una campaña de desprestigio que raya en el odio y la calumnia, aunque, dirán algunos, así es la política.

Recientemente fueron hechos públicos audios en los que se escucha a Armenta y la ex diputada federal panista Violeta Lagunes comentar que Barbosa no podría gobernar “porque ya se va a morir” o “está incapacitado, ya no ve”.

Uno más, pero también con implicaciones de maldad, según se difundió en redes sociales y medios de comunicación, es en el que se escucha a la misma Lagunes y al abogado de Armenta, Freddy Erazo, hablar sobre la posibilidad de que Barbosa ingiriera o se le “inyecte miel”, pues eso sería mortal para él por su padecimiento de diabetes.
Pero Yeidckol no es una perita en dulce. Casi al inicio del proceso interno en Morena para elegir candidato a la elección extraordinaria de junio, criticó el registro de Armenta diciendo que “cuando viene periodo electora bueno, los demonios andan sueltos…”.

“Todo mundo quiere meter la mano, hacer, y entonces se distraen de sus trabajos, a Morena le toca el trabajo electoral, a los legisladores les toca legislar, entonces que cada quien haga su tarea y entonces estamos hechos”.

Pero apretó con algo más irritante: “Lo que no queremos es que los que tomen las decisiones sean los que tienen actitud de sabandija”.

Monreal contestó con un “Que Dios la ilumine”.

Antes, sobre la iniciativa de Monreal de reducir comisiones bancarias, la dirigente dijo que la propuesta generó “molestia” porque el partido no fue consultado.

Y Monreal reviró: “Le diría a la presidenta del partido que la respetamos y que le sugerimos actuar en el partido, resolver algunos conflictos internos que existen en los estados”.

Desde ahí el líder de Morena en el Senado echó toda la carne al asador. Vinieron los audios que si se grabaron fue para que se escucharan.

Pero en la guerra morenista comienza a aparecer otro personaje, Alejandro Rojas Díaz-Durán, senador suplente de Monreal, que se la ha pasado “de gira” por el país dando ruedas de prensa en la que bien-bien no habla de Yeidckol. De hecho, en Morena ya lo califican como la cabeza de una estructura electoral paralela al partido en todo el país.

Recientemente estuvo en Monterrey en donde la acusó de pretender imponer el “maoísmo autoritario… con la misma formación política de Carlos Salinas” en Morena lo cual desviaría el régimen de la Cuarta Transformación del Presidente López Obrador, además de ser proclive a ideas “chavistas” y regímenes autoritarios.

Pero, además, hace cuatro días, el propio Rojas Díaz-Durán interpuso ante la Fiscalía General de la República una denuncia penal por enriquecimiento ilícito contra Barbosa, acusándolo de compra fraudulenta, lavado de dinero y evasión fiscal. En la denuncia se menciona la compra de dos casas, cuyos costos “no corresponden a sus ingresos”.

El asunto se pone más interesante cuando las malas lenguas aseguran que el desayuno entre el Presidente y Monreal, el pasado 3 de abril, fue auspiciado por Polevnsky, ante la pesada embestida del senador.

Que además de chilaquiles y queques, y planteamientos sobre la agenda legislativa, también se tocó, y quizá como platillo fuerte, la guerra, apenas, entre el senador y la dirigente nacional del partido.

Pero lo más preocupante, aseguran, es que el pleito ya comenzó a dividir, fuerte, al partido. Por lo pronto a Monreal parte del Gabinete ya le aplicó la ley del hielo.

Y ahí van. Y, cierto, el Presidente se ha ido quitando las piedras del camino, pero que tal cuando sus propios incondicionales se lo llenen de trampas.

¿Hay en la Cuarta de Morena quienes ya piensan en la Quinta?

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@RobertoCZga

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