Mientras duarte ríe, AMLO monta… ¿defensa?

Tras el arresto del ex gobernador de Veracruz algo le vino en mente. Quizá la campaña política electoral del 2016. El proceso fue un coctel. Su candidato Cuitláhuac García Jiménez pintaba, asomaba la salvación y la coronación, pero…

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Algo trae preocupado a Andrés Manuel López Obrador desde la captura en Guatemala de Javier Duarte, ex gobernador de Veracruz.

A diferencia de cuando detuvieron a Joaquín, “El Chapo”, Guzmán (las dos últimas veces) y a Tomás Yarrington, cuando solo decía, como casi toda la oposición, “es por asunto electoral”, hoy, solito anda como juglar contando una historia intentando desviar, desde ya, la atención a otra, probablemente todavía alojada en el cerebro del ex mandatario veracruzano.

Andrés Manuel no es muy dado a demostrar temor. Al contrario, si algo tiene es ser envalentonado.

Esta vez, sin embargo, algo lo embarga. Inició, sin novedad, desacreditando la detención. Normal.

Pero algo le vino en mente. Quizá la campaña política electoral en Veracruz de 2016. El proceso, del 3 de abril al 1 de junio del año pasado (la elección fue el 5 de junio) fue todo un coctel. En principio, formalmente el cargo dejado anticipadamente por Duarte se lo peleaban los primos Yunes, Miguel Ángel y Héctor.

Javier tenía un dilema, pero no encontraba solución. Los Yunes, del PAN y del PRI, tenían como premisa de campaña hacer pagar a Duarte todas sus fechorías conocidas y por haber, metiéndolo a la cárcel.

En el entorno electoral, en algunas encuestas, aparecía un participante poco conocido, pero alentado por Andrés Manuel López Obrador. Era su gallo, Cuitláhuac García Jiménez.

Los números de algunas encuestas pusieron a brincar de gusto al líder de Morena. Y cómo no, su partido podía hacer la chica y ocupar ya, algo prematuramente, una gubernatura. El camino parecía alfombrado. Solo faltaba cualquier detalle, amarrar un apoyito de alguien.

Se comenzó a hablar mucho de la simpatía de Duarte por el candidato de Morena.

López Obrador, recordemos, ha dicho tener el poder etéreo de convertir a los “pecadores”. Quienes renuncien a la “mafia” en Morena se limpian, dijo alguna vez. Palabras de seda para los oídos de Javier.

En política, lo sabemos todos, el amor se expresa no espiritualmente, sino en especie, y si además lleva el signo de pesos, mejor.

Era la combinación perfecta. Salvación y coronación.

Era un secreto a voces. Duarte iba con Cuitláhuac.

De todo eso se habló durante la campaña electoral entre abril y mayo del 2016. Pero cómo, cuándo, dónde.

Finalmente no ganó Cuitláhuac. Tampoco el primo Yunes. Ganó Miguel Ángel Yunes. Y a correr. A mediados de octubre, Duarte pidió licencia bajo la consigna: “No he tocado un peso del erario público”. Hoy sabemos, no se llevó el mar porque a cubetazos es difícil.

Días después no se le vio ni el polvo.

El 23 de febrero de este año, a casi tres meses de asumir como gobernador, Yunes dio a conocer el hallazgo de una bodega en Córdoba con objetos y documentos de Duarte y su gobierno.

Como es su costumbre, Andrés Manuel desacreditó la acción.

Era una bodega con muebles, papeles, retratos, obras de arte, utensilios, diarios de su esposa, Karime Macías… y algunas cosas más.

“Ése es el López Obrador autoritario, desequilibrado, desquiciado, pero también corrupto, y hoy se descubrió cómo es: Se enojó porque di a conocer la bodega donde Duarte guardaba información, seguramente le preocupó que hubiera información que involucre a Morena con los hechos de corrupción de Duarte. Duarte le daba dinero a López Obrador”.

Esto fue más de medio año después de la elección (del 5 de junio).

Hasta entonces todo se reducía a la grilla de la campaña electoral y a un audio difundido en exclusiva por Ciro Gómez Leyva en donde se presumía la negociación del ex Secretario del Trabajo de Duarte, Gabriel Deantes, con Morena.

Por cierto, Deantes está vinculado a proceso y se le atribuyen desfalcos, cuentas bancarias, efectivo. Él negó la veracidad de los audios. “Están editados”, dijo.

 

¿BODEGUITA HABLA… Y DUARTE TAMBIÉN?

Bueno, muchas cosas deben preocupar a López Obrador, además de la detención de Duarte, pues a leguas se ve su campañota en el Estado de México, donde nomás quien habla y habla y habla es él, mientras Delfina Gómez calla, sonríe, balbucea.

Pero si algún acercamiento tuvo con Duarte de interés político electoral, ¿cuál es su preocupación? Todo mundo busca padrinos y alianzas. ¿Cuánto habría costado financiar a su gallo? Una bicoca.

De haber encontrado algo más en la famosa bodega de Córdoba nadie habría esperado tanto tiempo en difundirlo.

Andrés Manuel exagera. Duarte fue detenido porque debía ser detenido, porque le seguían la pista desde hace meses.

Su arresto ocurrió en sábado y no en una fecha de intensa algarabía electoral. Los candidatos del Estado de México apenas calientan las páginas, pantallas y bocinas de los medios de comunicación. Los de Coahuila y Nayarit no existen. Y el 18 está lejitos, al menos hasta después de la elección de este junio.

¿Entonces por qué dos días de defensa a ultranza de algo aun ni siquiera reclamado por alguien?

¿O será porque en abril del año pasado defendió a capa y espada a Duarte de la “mafia?: “El ‘jefe de jefes’ de la mafia del poder, Carlos Salinas de Gortari, está atrás de la campaña que llevan a cabo Televisa y (el periódico) Reforma en contra del gobernador de Veracruz, Javier Duarte para favorecer al candidato del PAN, Miguel Ángel Yunes Linares”,

Ayer y antier, Andrés Manuel parecía pelearse consigo mismo:

Lunes 17:

“Está cayendo el PRI y está cayendo el PAN, las dos partes, que son lo mismo, el PRIAN, están en picada y Morena está creciendo mucho, entonces tomaron la decisión de detener en estos momentos a Duarte para buscar enlodar a Morena…

“Hay que tener en cuenta que (Miguel Ángel) Yunes Linares, Gobernador también corrupto de Veracruz, llegó a declarar de que nosotros protegíamos a Duarte, porque Duarte le daba dinero a Morena, incluso me daba dinero a mí, nada ha podido probar porque desde luego que no es cierto, pero aplica la máxima de la hampa de la política según la cual la calumnia cuando no mancha, tizna.

“Se piensa que van a utilizar a Duarte para que declare en contra de nosotros, que a unos días de las elecciones va a salir Duarte a decir que le dio dinero a Morena, no se preocupen por eso, porque no es cierto, no es verdad, nosotros no somos corruptos.
“No hay nada que temer, y ojalá y Duarte hable para que diga cómo fue traicionado por Peña, porque Duarte le entregó dinero a Peña para su campaña en el 2012 y luego Peña se alió a Yunes Linares del PAN y a Felipe Calderón y Chong operó para establecer ese acuerdo de frenar (a Morena)”.
Martes 18:

“Lo que llama mucho la atención en esto de la detención de Duarte, es un punto de vista, es que Peña salió, además de corrupto, muy traidor. Metió a la cárcel a la maestra Elba Esther, que le ayudó, y ahora mete a la cárcel a Duarte, que también le ayudó, porque Duarte le entregó dinero a Peña para su campaña.

“O sea, además de corruptos, traidores, los usan como chivos expiatorios, como Kleenex, los usan y los tiran. Ojalá que la maestra Elba Esther hablara de todo lo que sabe, y que hablara Duarte sobre el dinero que le dio a Peña y sobre cómo lo traicionó Peña.
“La verdad es que después de la elección presidencial le dieron su moche a Josefina, o sea, la compraron, suena fuerte porque es lastimoso, da pena ajena.
“Peña es tremendo porque le dio el dinero y luego él mismo mandó a decirlo, o sea, la compró y él filtró la información.
“No nos reunimos nosotros con corruptos, no conozco a Duarte, yo no me reúno con corruptos, ni con Yunes, ni con Calderón, ni con Salinas, ni con Peña Nieto, ni con Chong, ni con Fox”.

Quien calla, otorga, dicen. ¿Y quien habla sin que se lo pidan? También.

 

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