México y la trata de personas

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En México se abolió la esclavitud, de forma oficial, en 1810.

Sin embargo, en el país, la esclavitud sigue siendo una realidad en nuestros días.

La esclavitud laboral o sexual son algunas de las modalidades de explotación más comunes en México.

A este delito  se le denomina “trata de personas”, definido así, en el Protocolo de Palermo, en el año 2000.

La trata de personas conlleva grandes violaciones a los derechos humanos, principalmente, de mujeres adultas, niñas, niños y adolescentes.

La trata de personas como delito se configura, de acuerdo al Protocolo de Palermo, por su actividad:

Captación, transporte, traslado, acogida o recepción de personas; medios: Amenazas, uso de la fuerza, rapto, fraude, engaño, venta, aprovechamiento de la situación de vulnerabilidad, entre otros medios de persuasión, y por el propósito o fin del delito: Explotación sexual, trabajo forzado, esclavitud, servidumbre y extracción de órganos.

México ratificó el protocolo en 2003, lo que obliga al Estado mexicano a cumplir el marco jurídico internacional en la materia, así como adoptar las medidas legislativas necesarias para tipificar el delito y eliminar el mismo.

Sin embargo, en el Diagnóstico de las Condiciones de Vulnerabilidad que Propician la Trata de Personas en México, realizado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y el Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social (CEIDAS), publicado en el año 2009, se señala a México como el segundo proveedor de víctimas de trata de Estados Unidos.

Por otro lado, el Diagnóstico Nacional sobre la Situación de Trata de Personas en México, realizado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), presentado en 2015, identificó 363 municipios donde la población, en especial mujeres, viven en condiciones de alta vulnerabilidad al delito de trata, y 464 municipios donde ésta es media.

México tiene un territorio en el que la dinámica migratoria es intensa, lo que facilita, a grupos criminales, seguir operando y construyendo redes de trata.

Sin embargo, México también es un país de origen y destino, es decir, de extracción y comercialización de personas con fines de explotación.

La trata de personas es un problema público multifactorial y, por lo mismo, complejo, en el que intervienen una gran cantidad de circunstancias y actores.

Para lograr mitificar y, en un mediano plazo, eliminar, por completo, este horrible delito se debe trabajar en conjunto y sumar el esfuerzo de múltiples instancias:

El Congreso de la Unión y los congresos estatales deben legislar para perfeccionar el marco jurídico, para tipificar el delito y castigar a las personas que participan en el tráfico de personas; el Poder Ejecutivo Federal y los locales deben reglamentar procedimientos para asegurar la sustantividad de las leyes en materia, así como perseguir el delito; el Poder Judicial debe asegurar la justa impartición de justicia y castigar a los responsables, así como la sociedad civil, la cual no debe solapar la ocurrencia de este delito y debe denunciar cuando suceda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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