México, entre el avance y el retroceso

Porvenir dependerá, en gran medida, del resultado electoral del próximo 1 de julio

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Optimismo de la OCDE para con México debe ser moderado

El Financiero reporta que “ante una mayor confianza en la solidez del mercado interno, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) mejoró las expectativas de crecimiento para México a 2.5 por ciento este año y a 2.8 por ciento en 2019. Esta modificación implica aumentos de 0.3 y 0.5 puntos porcentuales, respectivamente, desde sus previsiones de noviembre”. A pesar de unas mejores expectativas, el organismo reiteró la necesidad de una segunda ola de reformas para fortalecer el Estado de derecho en el país y no perder fuerza en las reformas ya implementadas”. “Las reformas estructurales ya han dado resultados visibles, pero los retos persisten, incluyendo los altos niveles de violencia y corrupción, pobreza, desigualdad, informalidad y bajo crecimiento de la productividad”, advirtió el organismo en su reporte “Perspectivas Económicas”. “Cosechar todos los beneficios de las reformas estructurales requerirá mantener el momentum para su implementación a nivel nacional, complementado con una nueva ola de reformas para fortalecer el Estado de derecho y mejorar la calidad institucional”.

Sin embargo, el optimismo de la OCDE debe ser moderado a la luz del prolongado periodo de crecimiento insuficiente y las limitaciones de la oferta educativa, que han resultado en la acumulación de un pasivo social de desocupación y ocupación de escasa productividad, erosión del acervo de capital humano y deterioro de los indicadores de salud. El bono demográfico se ha convertido en un pasivo social de pobreza, insalubridad, ausencia de habilidades y conocimientos con relevancia productiva, y hasta de analfabetismo funcional. Sólo el crecimiento incluyente puede revertir este deterioro y reconvertir, nuevamente, el aparente pasivo social en bono demográfico.

¿A dónde va México? ¿Al porvenir de prosperidad democrática que todos los mexicanos  anhelamos o a una prolongación de la ya larga crisis de crecimiento insuficiente, con el riesgo, creciente, de violencia social cada vez más generalizada? En abono de un escenario optimista cabe aducir que, como se ha dicho aquí repetidamente, si se consigue incrementar la inversión extranjera directa, que implique importación de maquinaria y equipo nuevo e innovador, para llegar a casi 6 mil millones de dólares (6 mmd) al año, se puede incrementar el crecimiento en alrededor de 3% para llegar a tasas de crecimiento del PIB cercanas al 4.5% anual o más. Ya, hoy, en México existen industrias, sectores y regiones en expansión. En torno a ellas se  configuran complejos productivos  que generan espacios de crecimiento y empleo. Insertar en esas cadenas a empresas que incorporen inversión extrajera directa innovadora será el motor de la estrategia de crecimiento

En abono del escenario pesimista se asoma, en el horizonte, la previsión de que, probablemente, la inversión extranjera directa, incluyendo la de carácter innovador, aún no alcance los volúmenes necesarios para llegar a altas tasas de crecimiento y el riesgo de que los esfuerzos para atraer empresas globales innovadoras, para que establezcan en México plantas cuya producción se destine a la exportación, se vean frustrados por el discurso populista y “nacionalista” de un gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador. ¿Se debe esto a que el gran capital global percibe, en México, fracturas socioeconómicas más profundas y potencialmente explosivas? Por esa razón es indispensable que, una vez concluido el proceso electoral en curso, el Estado mexicano tome la iniciativa para convocar a todas las fuerzas económicas y sociales del país y del mundo a la impostergable tarea de eliminar ya, de todo el territorio nacional, las espantosas condiciones de miseria, ignorancia, marginación y desesperanza que son el caldo de cultivo para el crimen. Urgen más comunicaciones, más Internet, más caminos, más y mejores escuelas; más y mejores hospitales. No sólo más policías y soldados. Urge ampliar el acceso a Internet y reducir su costo, eliminando las estructuras y prácticas monopólicas en el sector de las telecomunicaciones y ampliando el despliegue de la infraestructura digital, sobre todo inalámbrica, hacia las zonas marginadas. En síntesis, urge un gran plan para integrar a la modernidad a las áreas de México aún sumidas en el atraso y la pobreza.

Sin embargo, que el porvenir de México sea de avance o retroceso dependerá, en gran medida, del resultado electoral del próximo 1 de julio, pues, a  pesar de encuestas y debates, persiste en los medios de difusión y en las redes sociales una visión de Andrés Manuel López Obrador, candidato a presidente de la República por la coalición Juntos Haremos Historia (Morena + PT + PES) y puntero en las encuestas, como un peligro para las libertades y el bienestar de los mexicanos en virtud de sus inclinaciones populistas autoritarias y estatistas, pero también se viene difundiendo otra visión, la de un AMLO que puede ser una fuente de esperanza de mejores tiempos por venir, tiempos de crecimiento económico, paz y estabilidad. BMI Research da la siguiente opinión: “El cambio de aires que tendrá el país con la victoria de Andrés Manuel López Obrador como presidente revigorizará el consumo interno y acelerará el crecimiento económico de México. Es urgente saber, con certeza, dónde está la verdad entre estos dos extremos. Sin duda, un señalamiento del propio AMLO respecto al perfil y posible nombre de quién sería el titular de la SHCP en su gobierno daría mucha luz al respecto. Alienta escuchar el nombre de Carlos M. Urzúa, pero faltaría saber si López Obrador respetaría sus recomendaciones cuándo éstas limiten sus afanes de gasto público desmedido”. En esa decisión, el destino de nuestra patria está en juego.

 

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