¿Mega plantón en Toluca si Morena pierde Edomex? No, en la CDMX

López Obrador defiende ahora hasta a los grupos armados del narcotráfico. Échese ese trompo a la uña. Como Presidente de la República se le haría bolas el engrudo

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“No hay mal que por bien no venga”, es la nueva consigna con la que Andrés Manuel López Obrador pretende llegar a su ansiado sueño, la Presidencia de la República.

Lo dijo en su justificación de “arrebatarle” a Miguel Ángel Mancera a Miguel Torruco Marqués.

El propietario de Morena refuerza su ambivalente discurso. Al estilo cantinflesco dice mucho para no decir nada. Más aun, para después tener oportunidad de hacerse pato si llega a donde quiere llegar.

Desgranemos la mazorca, parecida a la que metería en la boca de todos los que sigan su juego de alcanzar la Presidencia de la República:

El primer embrollo es el Estado de México. Y que Dios nos agarre confesados si Morena no alcanza los votos necesarios para gobernar el bastión por mucho tiempo priísta (tal vez lo siga siendo), casi de izquierda y lejos de la derecha.

De acuerdo a la última encuesta (por cierto, no muy repuestas de credibilidad), presentada por El Universal, los resultados muestran un empate técnico entre el PRI, PAN y Morena (Alfredo del Mazo 18.8%, Josefina Vázquez Mota 19.6% y Delfina Gómez 17.8%).

Esto significa que los más seguro es que Morena se quede en el camino, incluso por abajo del PAN, y Andrés Manuel, porque árbol que nace torcido… saque gallinas, cerdos, tarjetas… ¡y plantones!

Pero pecaríamos de inocentes si pensamos que sus plantones los realizará en Toluca, para protestar por el fraude (¿cibernético?, ¿estadístico? ¿compra de votos?).

Para amarrar, cuando menos, un ápice del 2018 requiere ganar, a como dé lugar, el Edomex; entonces, a partir de sus plantones EN LA CIUDAD DE MÉXICO, NO EN TOLUCA, llevaría su exigencia de reconocimiento hasta la propia oficina de Trump (que, por supuesto, lo mandará al diablo y morderá el polvo), la ONU, la OEA, la UNESCO, la OCDE, la OTAN, el cielo, el infierno. Gritará; pataleará.

El asunto es que ya con el kardex popular de reprobado no tendrá gubernatura, aunque obtener el Estado de México sería como ganar 20 Iztapalapas. Sería todo. A medio paso de la Ciudad de México y a un paso de Los Pinos.

Por eso no va a ganar.

Pero también porque en la pulverización del voto, quien gana es el PRI. Vaya, con los gobiernos realizados hasta ahora, con la cercanía con la gente, el PRI, si le va mal, quizá pierda la mitad de los electores, pero en empate de tres, con la mitad gana.

Bueno, pues, a Delfina Gómez se la comen, desde hace días, las redes sociales. Nada menos; le echaron sobre la espalda el haber sido jefa de campaña de José Luis Abarca, perredista-morenista acusado principal de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

El otro tercio, si va Josefina Vázquez Mota por el PAN, dudo que obtenga, al menos, un tercio de la votación. ¿Por qué? Porque es mucho para el PAN, que antaño tuvo el corredor azul, es decir, menos de un tercio del Edomex y con mucho voto priísta en ellos. Cierto, en elecciones pasadas, su insistente candidato, Luis Felipe Bravo Mena, obtuvo cierta votación, pero fue vencido, al menos en la última, 3 a 1 por Eruviel Ávila. O sea, que si el actual Gobernador hizo trizas al PRD, imagine qué hizo con el PAN.

Hay muchas aristas por las que Andrés Manuel sueña, pero como si se hubiera dopado, o sea, exagera el sueño, no es un sueño normal. Primero porque está demostrando, realmente, ser, nuevamente, un peligro, pero un gran peligro, para México.

Imagine usted que ahora defiende hasta a los grupos armados del narcotráfico. ¿Cómo está eso de por qué los abate el Gobierno federal, como ocurrió en Nayarit?

Por cierto, Alejandro Encinas, quien compitió en 1993 y 2011 por la gubernatura del Estado de México, y en ambas fue derrotado, afirma que, esta vez, Morena ganará en el Estado de México.

Encinas también perderá, y él, sin participar, por tercera vez.

 

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