Meade y González Anaya asesorarían a bonistas del NAIM

Debe tratarse de un infundio. Imposible imaginar a Meade en un negocio que lastime a México, por más que sea producto de una decisión absurda, como lo es la cancelación del aeropuerto de Texcoco

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Suena a infundio porque si alguien compite en honestidad a Andrés Manuel López Obrador es José Antonio Meade. Es más, el Presidente ha reconocido que su competidor en las elecciones es hombre bueno y honesto.

Sin embargo, fuentes federales hablan de una investigación para determinar si José Antonio González Anaya y José Antonio Meade participaron en diciembre pasado, en un encuentro en la Ciudad de México con tenedores de bonos del NAIM que se negaban a aceptar la oferta mexicana de venderlos más baratos que como los compraron.


Esto habría ocurrido precisamente cuando el secretario de Comunicaciones, Javier Jiménez Espriú, y el de Hacienda, Carlos Urzúa, hacían maromas para que el Presidente López Obrador pudiera anunciar en las conferencias de prensa mañaneras que los inversionistas en el NAIM aceptarían la oferta mexicana de comprar un porcentaje sensible de los bonos que le permitiera a su gobierno no incumplir si decidía seguir adelante con la cancelación de la construcción de la terminal aérea en Texcoco.

Al final el milagro ocurrió y los tenedores de los bonos aceptaron ganar un poco, sólo un poquito más de lo invertido.

Según Hacienda “La oferta ha recibido un apoyo abrumador de los tenedores de bonos MEXCAT. El MEXCAT recibió ofertas y el consentimiento de una sustancial mayoría de los tenedores de las notas del monto principal de cada una de las series…”

Si recordamos, México ofrecía el pago a 90 por ciento, pero como los bonistas rechazaron la oferta, al final la operación se acordó a par, es decir, el costo inicial, más un “premio” de 10 dólares por cada mil en papeles.

Pero lo que importa es saber si los Pepe Toños, que comparten haber sido secretarios de Hacienda (uno sustituyó al otro cuando éste fue llamado por el PRI para hacerlo su candidato presidencial) se reunieron con bonistas en aquellos tiempos de pesadillas para López Obrador, Jiménez Espriú y Urzúa.

Según las fuentes federales, ya funciona la Consultoría de los Pepe Toños (uno fue, además secretario de Energía, de Relaciones Exteriores y Desarrollo Social, mientras el otro, subsecretario de Hacienda y director de Pemex), y uno de sus trabajos iniciales fue asesorar a los tenedores de bonos del NAIM en las negociaciones con los mexicanos.

Si esto es cierto, algo tuvieron que ver en el rechazo original a la oferta mexicana, en la aceptación del pago a par y en el “premio” que se llevaron los tenedores que accedieron a vender mil 800 millones de dólares en bonos.

Insisto, debe tratarse de un infundio. Imposible imaginar a Meade en un negocio que lastime a México, por más que sea producto de una decisión absurda, como lo es la cancelación del NAIM.

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