Meade, honesto, sí, pero ¿leal?

Técnicamente no fue una traición que el secretario de Hacienda del Presidente Calderón votara, en 2012, por Enrique Peña Nieto

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Fue una trampa que José Antonio Meade no supo eludir, pues le habría bastado con escudarse en la secrecía del voto, o tal vez quizás fue que decidió aprovechar la supuesta estocada del senador moreno Zoé Robledo Aburto para destaparse ya, de manera formal, como precandidato presidencial del PRI.

Zoé le preguntó por quién votó en 2012 y, cobijado por los aplausos de los senadores priístas, el secretario de Hacienda no tuvo empacho en revelar que lo hizo por el candidato del PRI, no obstante ser el funcionario más importante del gobierno de Felipe Calderón.

No, técnicamente no fue una traición que el secretario de Hacienda del Presidente Calderón votara, en 2012, por Enrique Peña Nieto.

Me explico: No es panista (en esa época sólo era simpatizante del PAN, como hoy lo es del PRI); Josefina Vázquez Mota no era su candidata y, en aquel entonces, ya tenía 25 años de andar por la vida con Luis Videgaray, que, casualmente, coordinaba la campaña del candidato del PRI y quizás había ofrecido chambas.

Pero, además, en 2012, y tal vez hoy también, el jefe de grupo al que pertenece Meade era Ernesto Cordero, el mismo que fue arrollado por Vázquez Mota en la lucha interna panista por la candidatura y que ahora, por esos milagros dables en el Congreso, es presidente de la Cámara Alta contra la opinión del jefe nacional panista, Ricardo Anaya, pero con el apoyo de los senadores priístas.

Si mis escasos lectores no entendieron debo confesar que yo tampoco.

A manera de broma, y asumiendo riesgos futuros, me pregunto por quién votaría Meade en 2018 si, contra todos los pronósticos, el Presidente Peña Nieto no lo hace candidato presidencial del PRI. ¿Por Margarita Zavala, en recuerdo de que Calderón le dio la primera oportunidad de estar en las grandes ligas, o por Andrés Manuel López Obrador, si algún economista egresado del ITAM le coordina la campaña?

Ayer, los seguidores de Morena le hicieron el día a Meade; no sólo el senador Robledo Aburto le puso en charola de plata la oportunidad de revelar que su simpatía por Peña Nieto data de cuando era subordinado de Calderón, sino que Guadalupe Loaeza lo ofreció a sus lectores como la “opción” de que al fin un “hombre honesto” pueda llegar a la Presidencia de México.

De hecho, imagina la portada de la revista Time después de las elecciones de 2018: “Finally, a honest man”. Finalmente, “un hombre honesto” asume la Presidencia en México”.

Y yo que llegué a pensar que para Loaeza, el único mexicano honesto es Andrés Manuel.

Todo indica que el arroz se está cociendo y que hasta los aliados de López Obrador lo sienten; ahora, lo único que falta para que el perfil esté bien delineado es que el candidato de Peña Nieto sea, además de honesto, leal porque va a necesitar que su sucesor lo sea tanto como lo es él.

 

 

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