Meade defiende su fama de hombre honrado

La oposición aprovechó los datos de la ASF para mantener ocupado al candidato priísta que no puede permitir que su honorabilidad sea puesta en duda gracias a lo que otros hicieron o dejaron de hacer

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Vaya día tuvo ayer José Antonio Meade. Le empezaron a pegar en donde más le duele, en su bien ganada fama de hombre honrado.

Cuando la estrategia indicaba que Ricardo Anaya difícilmente podría reponerse de la irrupción de dos testigos con identidad protegida que habrían detallado en la PGR el supuesto esquema ilegal que habría utilizado el candidato presidencial panista para la triangulación de venta de una nave industrial en Querétaro, al abanderado del PRI le llovió gracias a Rosario Robles, su antecesora en Desarrollo Social.

Martes y miércoles la señora Robles ha ocupado los espacios noticiosos por supuestos desvíos ocurridos en las dos secretarías que ha ocupado a lo largo del sexenio, Desarrollo Social y Desarrollo Agrario y Territorial, conforme a información de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Ayer Meade tuvo que ocupar su tiempo en deslindarse de lo que haya ocurrido en Desarrollo Social y en otras dependencias federales, si ocurrió; no sólo eso, dijo que todos los involucrados en posibles desvíos tienen que rendir cuentas y asumir las consecuencias de sus actos. Es decir, que la pague quien la deba.

Parece una declaración de Perogrullo, pero necesaria, porque legisladores de todos los partidos opositores le reclamaron supuesta omisión como secretario de Hacienda. Si hubo desvíos, debió detectarlos, es el razonamiento.

Meade se defendió de la mejor manera. Explicó que durante su estancia en Hacienda aprovechó la digitalización para realizar auditorías en tiempo real. Es decir, si los desvíos ocurrieron los habría detectado.

La mejor oferta de Meade a la ciudadanía es su honestidad personal y por eso se le prefirió para candidato sobre priístas de larga militancia; pocos como él pueden presumir que en su paso por la administración pública no ha sido señalado por corrupción.

Pero ayer, gracias a Rosario Robles, le llovió con todo. Incluso los testimonios contra Anaya fueron sepultados por la alharaca en torno a los más de 6 mil millones de pesos (de varias dependencias, no sólo Sedesol y SEDATU) que según la ASF fueron desviados a empresas fantasmas.

Hay que registrar que la señora Robles se presentó ayer a la PGR, como prometió, a calificar de falsos los señalamientos de presuntos desvíos en su gestión en Sedesol como en SEDATU.

El candidato priísta insistió en que la Secretaría de Hacienda, de la que salió para buscar la Presidencia, ha participado de manera activa en la presentación de denuncias ante la detección de lavado de dinero o evasión fiscal.

“En todo este proceso en estos últimos años no ha habido un solo proceso de deslinde de responsabilidades del que Hacienda esté ausente. Siempre que media una querella … (la dependencia) se presenta como denunciante en el caso de evasión fiscal o como opinión de delito en todos los casos”.

Pese a esta explicación, la oposición aprovechó los datos de la ASF, por cierto, utilizados recurrentemente, para mantener ocupado al candidato priísta que no puede permitir que su honorabilidad sea puesta en duda gracias a lo que otros hicieron o dejaron de hacer.

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