María Elena Orantes López anuncia derrota anticipada del Frente por México

*Candidata a gobernadora de Chiapas *Además de sus pasivos políticos, ideológicos y electorales, a ella ya le brotaron sus deficiencias personales

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Con la designación de Ricardo Anaya como candidato del Frente Ciudadano por México, comenzaron los destapes anticipados de los aspirantes al gobierno de los estados.

Apenas la semana anterior Dante Delgado Rannauro llegó a Chiapas para anunciar que el candidato de Por México al Frente a la gubernatura es María Elena Orantes López.

El pronunciamiento del ex huésped de Pacho Viejo es en extremo poco afortunado y temerario.

Lo primero, porque evidencia que el ex gobernador de Veracruz no sabe quién es María Elena Orantes, y lo segundo porque, hasta hoy, no hay declaración alguna de que el Frente por México avale la decisión unilateral y arbitraria del también dueño del partido Movimiento Ciudadano.

Habría que recordarle a Dante que con María Elena descenderá a los infiernos de la política chiapaneca.

Las inconsistencias de la hoy diputada federal son evidentes y están documentadas para darse cuenta de la opinión que más de un columnista tiene de la actuación de la hoy aspirante gubernamental.

Los análisis políticos se centran entre la traición y la farsa de su candidatura al gobierno del estado de Chiapas en el 2012.

En colaboración anterior de Hojas Libres hice mención de que María Elena Orantes había recibido del bandido de Juan Sabines entre 30 y 50 millones de pesos para su campaña y sabedora de que iba a perder ya no gastó en proselitismo ni en publicidad. Prefirió guardar el dinero para aumentar su peculio personal.

Sólo que la cifra resultó conservadora. En un diario de circulación estatal se hace mención de que la también ex senadora, en realidad recibió 100 millones de pesos que nunca gastó.

Da testimonio de su austera actuación la escasa y casi nula publicidad para promover su imagen y candidatura.

Pero más allá de los ácidos comentarios en contra de María Elena Orantes su trayectoria política pone al descubierto su poca confiabilidad.

Acróbata de la política se estrenó como diputada local en el Congreso del Estado de Chiapas, apoyada por el presidente de la Gran Comisión, Juan Carlos Bonifaz Trujillo. Fue su primer acto de traición. Desconoció a su mentor y negó sin rubor deberle la curul.

Bonifaz Trujillo era cercano colaborador del gobernador Julio César Ruiz Ferro. Cuando éste dimitió y llegó Roberto Albores, Orantes López se convirtió en furibunda alborista. Pero fue todavía más allá. Después, con el arribo de Pablo Salazar Mendiguchía a la gubernatura, un antiguo priísta con título y cédula profesional falsos de licenciado en derecho, María Elena mutaba en pablista-perredista.

De rebote y de chiripa, en el 2006 obtuvo la candidatura al Senado de la República, cuando el mayor ladrón en la historia de Chiapas, Juan Sabines Guerrero, decidió participar como candidato a gobernador por el PRD, en vez de aspirante a senador por el PRI. Otra vez la felonía de la nena Orantes se hizo presente. Su ascenso al Senado se lo debía a la maestra Elba Esther Gordillo, de quien orgullosa presumía de su amistad.

Lo malo fue que cuando la lideresa magisterial cayó en desgracia y fue confinada a prisión, María Elena guardó ominoso silencio.

Recientemente, una vez más confirma su indefinición ideológica y política. Invitada el mes pasado a la sede de la Barra Chiapaneca de Abogados, se le cuestionó su apresurado tránsito de un partido a otro.

Si bien en el 2012 el PRI le negó la candidatura a gobernadora de  Chiapas, tenía todo el derecho de buscar otra opción política como en su momento lo fue el PRD.

Pero de ahí a emigrar a Movimiento Ciudadano como tercera salida, para obtener la diputación federal que hoy ostenta, es ya síntoma de un marcado pragmatismo acomodaticio por encima de principios y valores desconocidos y jamás practicados por Orantes López.

El cuestionamiento de los barristas ni siquiera lo contestó con una evasiva.  Por el contrario, negó categóricamente haber sido candidata del PRD, bajo el falso argumento de haber abanderado una candidatura externa (sic).

Su mentira quedó al descubierto. En la página del Instituto Electoral, Orantes López aparece como candidata del Movimiento Progresista por Chiapas, conformada por el PRD, PT y Movimiento Ciudadano, partido, el primero, negado por la legisladora federal, pero del cual hoy pretende su apoyo en la coalición PAN, PRD y Movimiento Ciudadano para el 2018.

Por eso es inexplicable la deleznable actitud de Dante Delgado, con su ya marcada traición al Frente por México y a su candidato presidencial Ricardo Anaya Cortés.

Las elecciones se ganan con votos y María Elena Orantes es segura candidata perdedora, sin alguna posibilidad de remontar su bajísima votación del 2012 y arrastrar en su derrota a Ricardo Anaya.

Los números en contra de Orantes López son irrefutables. La votación total para gobernador del estado en el 2012 fue de 2 millones de votos. De esos sufragios, un millón 344 mil correspondieron a Manuel Velasco Coello, lo que representa el 67 por ciento de la votación, en tanto que María Elena apenas obtuvo el 17.5 por ciento de los votos para que con penurias llegara a los 348 mil 500 sufragios.

Lo bueno para la hoy aspirante gubernamental y Dante Delgado es que perdiendo ganan, sin importarles que con ello anticipadamente restan votos a Ricardo Anaya.

Dante es propietario de la franquicia -que no partido- Movimiento Ciudadano, del cual recibe prerrogativas cercanas a los 400 millones de pesos anuales, más la suma de aportaciones para las campañas que el Instituto Electoral está obligado a dar. Como se sabe todo eso es dinero sujeto a comprobación.

Se infiere entonces que el negocio viene de los dineros clandestinos a obtenerse sin registro alguno de ingreso.

Se repetirá entonces el negocio del 2012 cuando María Elena, sabedora de su derrota, siguió hasta el final con la farsa de su candidatura con todo y que el Movimiento Ciudadano, gracias a ella, perdió su registro en Chiapas.

Así pues, el negocio por encima de las aspiraciones presidenciales del blanquiazul Anaya Cortés.

Pero además de sus pasivos políticos, ideológicos y electorales, a María Elena Orantes ya le brotaron sus deficiencias personales.

Deudora contumaz, en las redes sociales le cobran lo que nunca decidió pagar. Con el nombre de Gloria Zenteno le alaban su candidatura a gobernadora con un dejo de sarcasmo: “Qué bueno que seas candidata, así me pagarás el perfume que me debes”.

De risa resulta el cobro por 4 mil pesos que desde una taquería del municipio de Rayón, le hacen por un consumo con sus huestes en el 2015 y a la cual jamás volvió a pararse para evadir la deuda.

Al grupo Impulso publicidad le quedó a deber, desde el 2012, dos millones de pesos debidamente documentados.

La sorpresa vendrá cuando sea demandada y Ricardo Anaya se entere de la verdadera personalidad de su candidata en Chiapas. Ampliaremos…

 

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