Margarita Zavala, proyecto de Meade

Esposa de Felipe Calderón renuncia al PAN, fragmenta al partido y echa la mano al PRI… contra el Frente Ciudadano y AMLO Después del fracaso por doblegar a Ricardo Anaya no le quedó más opción que replegarse con el enemigo La decisión de la ex primera dama no es una gran escisión en Acción Nacional ni un suicidio político, es una jugada calculada entre el ex Presidente panista y el gobierno de Peña Nieto

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José Meade es la agenda oculta en la renuncia de Margarita Zavala al PAN, con miras a la candidatura presidencial independiente.

No le quedó más opción que replegarse con el enemigo, después del fracaso por doblegar al PAN a los intereses reeleccionistas de Felipe Calderón Hinojosa, y acompañantes que ven el 2018 con ojos del 2006, y que hacen ruido con viejos instrumentos.

La oportunidad es inmejorable para Enrique Peña Nieto y Enrique Ochoa Reza, desde la trinchera independiente, la ex primera dama tiene números y un lugar privilegiado para golpear al Frente Ciudadano por México, y a Andrés Manuel López Obrador.

Pero el golpeteo no esperó al registro en el INE de Lorenzo Córdova Vianello, inició ayer con Roberto Gil Zuarth, una alma llanera que quizá olvidó que fue el primero en denostar las aspiraciones de Margarita, dos años atrás, en un nauseabundo intento por ganarse a Ricardo Anaya -quería que lo nombrara coordinador del Senado- y ahora lanza una ‘yihad’ contra el líder del partido: “No te librarás de nosotros -autodenominados rebeldes-, nos quedamos en el PAN”, se refiere por supuesto a quienes lo retuitearon: Ernesto Cordero, Javier Lozano, Salvador Vega y Jorge Lavalle.

La decisión de Margarita Zavala no es una gran escisión en Acción Nacional ni un suicidio político, es una jugada calculada entre Felipe Calderón Hinojosa y el gobierno de Peña Nieto, para impulsar a su mejor apuesta: José Meade Kuribreña.

Ahora se habla de la tristeza de quien se marcha después de 33 años de militancia, pero a conveniencia se olvida la intentona de Cordero Arroyo por dinamitar la bancada de Fernando Herrera en el Senado y la guerra de descrédito del calderonismo contra el Frente.

Felipe detonó todas las bombas, a tono con la inteligencia federal, vía medios de comunicación contra Anaya. Pero hasta el momento no hay señales de peligrosa división, y en unas horas pasará la tormenta.

 

CAÍN CONTRA ABEL, OTRA VEZ

El golpe debilita a Margarita y a Ricardo. El análisis político que no va más allá de la epidermis, habla de la incapacidad del presidente del partido para mantener la unidad, del valor de la ex pareja presidencial para avanzar a contracorriente, en una estructura controlada por el nuevo CEN de Acción Nacional, pero en esa narrativa se olvida el despotismo de Calderón Hinojosa en la silla presidencial, contra los correligionarios que no se le sometían, un claro ejemplo es el durísimo enfrentamiento con el entonces senador Javier Corral Jurado, ahora gobernador de Chihuahua.

Margarita se va con un porcentaje de simpatizantes, que con el tiempo pierden consistencia. El cálculo en el panismo varía del 5% al 10%, pero ese NO es el objetivo, conseguirá cerca del millón de firmas apoyada en su nuevo socio, sabe que la victoria se le fue de las manos al renunciar al partido, pero el futuro está asegurado, cuando menos en el cálculo.

Calderón no supera haber entregado la presidencia al PRI, quiso borrar la aberración histórica, pero no lo logró, y ahora está en vías de repetir la traición al PAN del 2012. De nuevo Caín toma la quijada para abatir a Abel, y alimenta sus propios odios con la sangre azul que lo llevó a la Presidencia de la República, y no supo conservar.

De la misma forma en que llenó de sangre al país con más de 100 mil cruces sembradas en camposantos, en una estéril masacre entre mexicanos en la dudosa guerra contra el crimen, que NO debe quedar en el olvido, ni fuera de tribunales internacionales.

La historia electoral se repite, Calderón y Margarita dejaron en el olvido a Josefina Vázquez Mota, y ahora van contra Ricardo Anaya en el 2018.

Recuerdo en plena campaña presidencial, la imagen sonriente de la primera dama, Margarita, con la candidata del PAN, Josefina; las dos en una mesa del restaurante The Palm, la idea era dar un mensaje de cordialidad y amistad, después de un vergonzoso golpeteo que escandalizó a la opinión pública.

Me acerqué esa tarde y les pregunté “¿Amigas de nuevo? ¿Sin rencores?”, “Nunca hemos dejado de serlo, Hugo”, respondió Josefina. Sonrientes posaron para mi celular, y de ahí a foto de portada de IMPACTO.

Mi compañero de mesa, Abelardo Martín, comentó: “Qué bueno, los golpes están brutales contra ‘Jose’”. En el fondo, la pareja presidencial nunca le perdonó vencer a Ernesto Cordero, le dejó la Secretaría de Hacienda a José Meade, para batirse en la contienda interna, ahora el legislador panista, impuesto por el coordinador del PRI, Emilio Gamboa, en la Mesa Directiva del Senado, opera en el más vergonzoso colaboracionismo contra su partido.

Es un hecho, NO permiten que la ética interfiera en sus intereses.

 

UN FUTURO TRANQUILO PARA PEÑA… Y EL CALDERONISMO

El viernes 6 de octubre estará marcado en el calendario del PRI como la primera victoria previa. Margarita se presenta como una oportunidad funcional a Meade, para rebasar a Aurelio Nuño Mayer, Miguel Osorio Chong y José Narro Robles.

Los daños están a la vista, debilita a Margarita, pero también al Frente Ciudadano por México de Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado.

Desde esta perspectiva, el calderonismo y el PRI convergen en un conglomerado de intereses del círculo financiero, ese que no tiene bandera, sino afinidades.

La maniobra de los conjurados: Calderón, Margarita, Cordero, Gil Zuarth, Javier Lozano, en un flanco; y en el otro: Meade, Peña Nieto y Ochoa Reza, demuestra que una nomenclatura afín, supera la fuerza de cualquier partido.

El proyecto de Ochoa Reza para desvalijar a los partidos del financiamiento público es un intento para encadenarlos a una plutocracia ya comprometida con esta nomenclatura de intereses financieros, con Luis Videgaray y José Meade al timón.

El juego garantiza a Peña Nieto un futuro tranquilo y seguro, y el calderonismo obtendrá una cuota de poder nada despreciable. La promesa de estabilidad político-financiera es el Shangri La para los mercados, para los grupos de poder de la iniciativa privada y para la clase media.

El PRI confía en que José Meade, apuntalado por Margarita Zavala, sea la fórmula ganadora, pero se enfrentarán a una sociedad terriblemente indignada, que NO obtiene respuesta a los reclamos de corrupción, que se siente totalmente vulnerable ante la creciente inseguridad -datos sobre el tema los dará México Unido Contra la Delincuencia de Josefina Ricaño y Francisco Torres Landa, y Consulta Mitofsky de Roy Campos, el 10 de octubre en la Encuesta Nacional sobre Percepción de Inseguridad Ciudadana- y que cada día es más participativa y altamente litigiosa.

La ruptura de Margarita vulnera también al sistema de partidos y obliga a reflexionar sobre un nuevo sistema político.

 

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