Manzanilla, firme en Puebla

Se necesita algo más que difundir una carta, un boletín y un video para presionar a gobernador Guillermo Pacheco Pulido

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Parece que en Puebla el tiempo no transcurriera, y todo porque Mario Marín sigue convertido en el centro de la política, sin importar las siglas que tengan el poder o las que estén por capturarlo.

Mario, a quien Kamel Nacif, con ese estilo tan libanés de hablar de sus amigos, lo convirtió en el “gober precioso”, aunque esto nada tenga que ver con él, es la mano que mueve a quienes pretenden evitar lo inevitable, que Miguel Barbosa se convierta en gobernador de Puebla y, con él, Fernando Manzanilla en el personaje con más futuro en la entidad.

Mario es omnipresente; no sólo está atrás de De la Sierra y Armenta, sino también del candidato priísta a gobernador, Alberto Jiménez Merino, cuya postulación festejó como si ignorara sus nulas posibilidades.

Los senadores Nancy de la Sierra (de la familia teziuteca del inolvidable Chilpa Arámburo) y Alejandro Armenta compitieron contra el ex senador Barbosa y perdieron en la competencia interna de Morena; después de la derrota han unido esfuerzos para sacar de la jugada al diputado federal Fernando Manzanilla, ex cuñado de Rafael Moreno Valle y ex concuñado de Erika Alonso, quienes perdieron la vida en el desgraciado accidente de helicóptero del 24 de diciembre pasado.

Manzanilla fue convocado por el gobernador interino Guillermo Pacheco Pulido para auxiliarlo en la Secretaría de Gobierno, una posición que ya había ocupado con Moreno Valle. La convocatoria a Fernando se debió, en mucho, a su conocimiento de la gobernanza de la entidad y a su conocimiento de los grupos panistas, herederos de Rafael, pero también a su militancia en Morena.

Hay quienes no entienden cómo fue que Manzanilla, siendo el personaje más cercano a Moreno Valle, porque, además de ser su cuñado, lo acompañaba desde el origen de su carrera política, decidió emigrar a la izquierda y aterrizar, finalmente, en Morena. La explicación está en las diferencias entre las esposas de uno y otro, pero esos no son temas que atañan a una columna política.

Lo cierto es que Manzanilla, cuya identificación con la izquierda data del origen de su familia republicana española, un día se fue del gobierno de Moreno Valle y terminó aliado a Andrés Manuel López Obrador y, desde, luego a Barbosa.

Esta circunstancia lo convierte, ahora, en el blanco de los ataques de los senadores morenistas de última generación, De la Sierra y Armenta. Saben que el futuro está escrito en su mano y por ahora se dedican a presionar al gobernador Pacheco Pulido con la pretensión de que cause baja en su equipo.

Se necesita algo más que difundir una carta, un boletín y un video para presionar al gobernador, para quien el auxilio de Manzanilla en la Secretaría de Gobierno ha sido gran ayuda.

Al final de la jornada se antoja de carcajada su argumentación de amenaza, intimidación y abuso de autoridad por parte de Manzanilla a los legisladores de Morena.

Lo único cierto es que desde hoy están jugando al futuro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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