Mansedumbre de poder económico ante AMLO

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El viernes 7, IMPACTO publicó que el Presidente López Obrador estaba dedicado a competir con los billeteros de la Lotería Nacional. Cinco dias después, la noticia fue confirmada. La noche del miércoles se reunió con 75 empresarios a los que comprometió a comprarle un mil 500 cachitos de la rifa del valor del avión presidencial.

Nuestra información no dejaba lugar a dudas: “desde hace varios días López Obrador se ha dedicado a comer con los más ricos del país, quienes llegan a Palacio Nacional preocupados pensando que el mandatario los comprometerá con algún proyecto específico, pero salen haciendo cuentas de cuánto les costará comprar cachitos para cada uno de sus trabajadores, varios miles en la mayoría de los casos”.

El martes 11, al concluir la conferencia mañanera, el Presidente confirmó la información. Dijo haber invitado a cenar a los empresarios para el día siguiente con la intención de convencerlos de entrar al juego de dar a ganar 20 millones de pesos a cada uno de los 100 afortunados poseedores de los cachitos triunfadores, y al gobierno de disponer de un mil millones de pesos para la adquisición de medicinas y equipo médico.

Exclusivas aparte, lo interesante del evento fue la pena ajena que causó observar la mansedumbre con que desfilaron los poderosos dueños del país acudir al llamado de quien, por la mañana, había dicho que los corruptos constructores, quizás algunos de quienes acudieron a la cena, agarraron de puerquito al gobierno en la época neoliberal.

A esos que en otras circunstancias les habría dicho: “fuchi caca”.

La mañana del martes, el Presidente, emulando a su antecesor en transformaciones, Benito Juárez, también había hablado de uno de sus logros, la separación del poder político del económico, así como el Benemérito separó a la Iglesia del Estado.
Por lo visto en la noche del miércoles, no hay tal separación entre el poder económico y el político.

Es evidente que los empresarios, más que cooperadores están aterrados. Por algo será. Tambien lo es que en futuras ocasiones cuando se les convoque para otra rifa o para lo que sea, acudirán presuroso al llamado del pastor que, por cierto, en franca violación a la separación juarista de Iglesia-Estado, ha convertido a la evangélica en fuerza política.
Por otra parte, la pregunta es qué pasará, una vez vendidos todos los cachitos y liquidados los 100 premios, con los dos mil millones de pesos aportados por la Fiscalía General de la República para garantizar la rifa.

¿Serán guardados por el Instituto para Devolver lo Robado o serán ingresados al patrimonio del INFONAVIT?

Si es cierto, como también informó IMPACTO, ese dinero forma parte de 5 mil millones de pesos que la empresa Tetra Realty entregó a la FGR para evitar la acción penal por un contrato cancelado; luego entonces, el dinero pertenece al INFONAVIT en el que participan, el gobierno, sí, pero también patrones y trabajadores.

Es decir, a menos que la ley disponga otra cosa, la FGR no puede disponer a su arbitrio del dinero con que garantizó a López Obrador el pago a quienes posean los 100 cachitos ganadores del sorteo del avión que no se rifará.

Así andan las separaciones de poderes y las autonomías.

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