Luces y sombras históricas

Amenaza de la Unión Americana vuelve a surgir en la persona de Donald Trump; traiciones, claudicaciones y complicidades no deben tener razón de ser nuevamente

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Donald Trump. Lastre muro que intenta erigir

El 14 de septiembre de 1947 México sufrió la afrenta más grave de su Historia. El Lábaro Patrio tricolor que lucía ondeante en el Centro de la Plaza de la Constitución fue arriado y, en su lugar, se izó la bandera de la Unión Americana. El Ejército norteamericano había consumado su invasión al territorio nacional y después de la derrota de Santa Anna en Cerro Gordo Veracruz y las valiosas pero infructuosas resistencias para su entrada a la Ciudad de México, tuvieron el paso franco al Zócalo de la Ciudad. Era su última acción militar que culminó al llevar al Presidente sustituto de Santa Anna (producto de una confabulación) Manuel de la Peña y Peña a firmar el 2 de febrero de 1848 la capitulación en el llamado “Tratado de Paz, Límites y Amistad” en la Villa de Guadalupe-Hidalgo en el que, se entrega al gobierno de Washington la propiedad de más de la mitad del territorio (2,200 km2) y se reciben a cambio 15 millones de pesos por concepto de indemnización.

A 170 años de distancia los hechos todavía no los podemos asimilar. El pretexto de la invasión fue el que la Unión Americana se había visto obligada a intervenir porque las fuerzas militares mexicanas habían violado la frontera del estado de Texas que desde 1936 había adquirido su Independencia y, desde 1945 ya era la “estrella solitaria” en la bandera gringa. El acontecimiento sujeto a investigación diplomática fue suficiente para que el Capitolio autorizara el despliegue de su ejército no sin que, en el mismo, se debatiera y exhibiera como falsa la supuesta justificación de allanar la frontera mexicana del Río Bravo para consumar una guerra a todas luces desproporcionada, sin causa e injusta.

Es evidente que desde entonces el móvil estaba también en los inicios de lo que fue la más cruenta guerra civil llamada de “secesión” de los confederados del sur para separarse de la Unión a fin de mantener su derecho a la permanencia de la esclavitud que el norte había proscrito en nombre de toda la nación. Se explica así la estrategia perversa del acrecentamiento territorial de la facción esclavista que necesitaba a Texas para sumar estados que confesaban la inferioridad racial de los afroamericanos.

El mismo padre mundial de la resistencia civil pacífica David Throdeau que después siguieron Gandhi y Martin Luther King; convocó a los ciudadanos dignos de Estados Unidos a que se opusieron a esa guerra arbitraria de forma pacífica y que dejaran de pagar sus impuestos si dichos recursos eran destinados a financiar actos de violencia injusta contra otras naciones. El propio Throdeau acudió al ayuno voluntario y a la desobediencia de órdenes de autoridades que no tuvieran justificación de origen y finalidad. La misma escuela de Throdeau más tarde va a inspirar movimientos ciudadanos de gran trascendencia en las revoluciones incruentas del siglo XX.

La entrada del Ejército norteamericano a México primero desde la frontera de Texas con Tamaulipas en la batalla de Palo Alto so pretexto de la violación de la frontera de Texas entre el Río Bravo y el Río de las Nueces para después internarse y enfrentar la defensa de Monterrey se mantuvo por varias semanas cuando la debilidad del Ejército Mexicano se puso de manifiesto por el conflicto entre sus mandos y las órdenes contradictorias sobre el mismo tema que se enviaban desde la capital de la República. No obstante ello, la resistencia heroica de los mexicanos, diezmo la fuerza de los filibusteros.

Desde entonces se advirtió la división interna de las fuerzas invasoras que traían el contingente de soldados irlandeses contratados para conformar el batallón de San Patricio. Los irlandeses advirtieron para entonces que los habían enrolado en la falsa causa de la defensa de Texas ya que se trataba de una cínica invasión del territorio de los mexicanos que no habían dado lugar ni existía justificación alguna para una agresión de ese tipo. Más adelante, ya en las afueras de Saltillo en el Cañón de la Angostura donde con refuerzos procedentes de San Luis Potosí, el general Antonio López de Santa Anna infringe una derrota al general Taylor, los irlandeses maduraron la rectificación para sumarse a las fuerzas mexicanas. El mismo López de Santa Anna desaprovecha esta oportunidad por la urgencia de regresar precipitadamente a la capital a defender la silla presidencial y deja con ello a la saga a las victoriosas tropas nacionales que poco después se dispersaron.

Frente a la derrota de la Angostura y el riesgo de un regreso fortuito, Washington decide atacar también por el Golfo de México y desembarcar nuevos y numerosos contingentes frescos y bien armados para entrar por Veracruz bajo las órdenes del general Winfield Scott. En el sitio se da la defensa del puerto por los marinos que lo defienden, pese a lo cual los invasores logran allanar el obstáculo y se dirigen al centro cuando también las columnas del norte avanzan al mismo sitio. El desenlace lo conocemos en Churubusco se da la batalla más valiente y heroica donde el general Pedro María Anaya cuenta ya con el apoyo del batallón de San Patricio que se enfrenta al ejercito de mercenarios que los habían engañado para apropiarse de México. La deuda moral de México con los irlandeses es de tal magnitud que todavía son un ejemplo de la lealtad a la congruencia ética para todo el mundo.

Así la defensa de Padierna, Churubusco, la Garita de Belén y del Castillo de Chapultepec por los jóvenes cadetes, del Molino del Rey, y de todas las batallas que soldados patriotas sostuvieron para defender a México y las que el pueblo mismo desde su barrio sostuvo con piedras los últimos días, son las Luces en nuestra historia. Las traiciones, claudicaciones, complicidades de polkos mexicanos y todos los que con su silencio, omisión o complicidad hicieron posible la pérdida de la mitad de nuestra nación, son las Sombras y la muestra de indignidad que no debe repetirse en estas horas en que la amenaza norteamericana vuelve a surgir cuando Trump intenta erigir un muro en las fronteras que fueron impuestas por la fuerza y el despojo de su antecesor James K. Polk.

 

 

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