¿Y cuál es el caso de ir a meterse a la boca del lobo?

Compartir:

Dos cosas como decía el Presidente, “nada de medias tintas” y “lo cortés no quita lo valiente”. Primero, Alfonso Durazo no tiene por qué revelar el motivo, suponemos muy personal, por el que se privará de acompañar al Presidente Andrés Manuel López Obrador durante su gira de trabajo por Guanajuato, Jalisco y Colima.


Sin embargo, tampoco era necesario, un mensaje de Twitt para agradecer “la autorización del Presidente López Obrador para ausentarme esta semana de actividades oficiales”. El resultado, la plena suspicacia de una opinión pública ávida de exhibir las cuarteaduras de un gobierno que no termina de ser incipiente.


En principio, ¿alguien notaría la ausencia de Durazo, no en las reuniones de Seguridad de las 6:00 de la mañana, sino en la del Presidente a las 7:00? Pero no es el caso. El punto es “si lo valiente” vale la pena, aunque “no quite lo cortés” ni “lo itinerante”.


Y, como también gusta decir al Presidente, tocamos madera, pero si hubo un atrevimiento mayor en plena Capital del país contra el titular de la Secretaría de Seguridad, y la amenaza fue documentada desde semanas antes, y no solo contra él, ¿no es ir a alborotar el avispero?


Mientras todo sea mera elucubración de malosos y otros bichos raros, todo está bien. Pero para qué retar la boca del lobo donde, además, predomina la rivalidad entre los cárteles Santa Rosa de Lima y Jalisco Nueva Generación.

AUNQUE MÁS QUE OTRA COSA, LO QUE DURAZO PUEDE TENER ES CHAMBA

Y no precisamente que tenga que ver con Seguridad, pero sí con alguna probable estrategia… electoral.


El impertinente cascabel de los malosos, víboras han de ser, especulan que el Secretario de Seguridad Nacional y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, permanece en su tierra natal, Sonora, encerrado a piedra y lodo.


Pero no por el mal de ningún virus ni, según afirman, por cuestiones familiares, ni preocupantes -lo menos deseable-, ni de tipo social.


Durazo estaría metido en el trabajo en redes, con su gente, amarrando aquí, afinando allá, su estrategia, sí, pero para ir con todo por la gubernatura. Sería, dicen, pavimentar el camino para por ahí en dos o tres meses, de plano, ya ni a las reuniones de seguridad asistir… Es decir…

EL CARDENAL, EL PASTOR… Y LA MISMA NORMALIDAD

La fotografía refleja puritita “fuerza moral”. ¿Qué tiene de peculiar? Varias cosas. Primero que la mesa es la favorita del Presidente Andrés Manuel López Obrador en el restaurant “El Cardenal”.


Segundo, que el titular del Ejecutivo -contrario a Donald Trump que ya lo usa-, sigue malqueriendo el cubrebocas. En la mesa, donde compartió un rato con Tito Briz, propietario del restaurant, López Obrador pudo lucir su sonrisa porque no portaba la mascarilla como el resto de los ahí presentes.


Para el Presidente de enero a la fecha es la “misma normalidad”, pues, curiosamente, en ese mismo restaurante y en esa misma mesa -aunque ahora con medidas de sana distancia-, festejó a su esposa el pasado 13 de enero por su cumpleaños.


Y, como en aquellas fotografías, el Mandatario federal no se protege la boca y la nariz. Desde ahí conminó a los mexicanos: “Vengo a demostrar que debemos de ir hacia adelante, transitar hacia la nueva normalidad, a la nueva realidad, que podemos hacerlo con cuidado, con sana distancia”.


Bueno, predicar con el ejemplo es alentador.

EL ‘IMPASSE’ (¿ELECTORAL?) DEL CASO AYOTZINAPA
Después de la archi recriminada “verdad histórica” del ex procurador Jesús Murillo Karam y, ahora, la presunta inclinación de Tomás Zerón, ex titular de la Agencia de Investigación Criminal, en practicar la tortura (con video circulando como prueba) al menos psicológica, el asunto de los 43 normalistas parece meterse en un “impasse”.


Antes que aclarar las desapariciones y, muy seguramente, las muertes de los jóvenes, primero -cuando puede ser a la par- la exhibición y seguro castigo a los que se equivocaron y hasta mintieron en la investigación, no en el hecho material.


Porque en aquellos fatídicos 26 y 27 de septiembre de 2014, los hoy exfuncionarios buscados o perseguidos, ni por la mente les pasaba lo que a otros sí, funcionarios y gobernantes de Guerrero.


La estrategia actual del Gobierno Federal en turno parece clara. Ganar tiempo, aunque no se sabe para qué (¿electoral?). Porque podrán resolver condenas para quienes actuaron erróneamente en la investigación, pero los padres de los normalistas siempre, en este o cualquier otro gobierno, querrán saber, antes que ninguna otra treta, dónde quedaron sus hijos.


Porque aun con mucha galanura en el lenguaje, la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, tiene razón. “Este es un tema del Estado mexicano, no es un tema del Gobierno de la República, no es un tema del poder judicial, no es un tema de la Fiscalía, no es un tema del gobierno del estado de Guerrero, del municipio de Iguala, no.


“Este es un tema de Estado, en donde el estado mexicano tiene que dar una respuesta a los padres de estos 43 jóvenes desaparecidos”. Castigo a quien erró o falsificó. Pero el crimen se cometió en Guerrero no en Canadá ni en otra parte del mundo.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...