Niños pobres en el avión para ricos

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Algunos episodios derivados del avión ex presidencial -su puesta en venta, su regreso, su no utilización, la opción por rentarlo, rifarlo- han provocado hilaridad; otros, como el surgido este jueves en la conferencia matutina, además de llamar a la prudencia, ponen los pelos de punta.


La propuesta de un periodista, que dijo que era una sugerencia de sus redes sociales, en el sentido de que para despedir al avión presidencial, antes de entregárselo al afortunado ganador de la rifa, se permitiera a un grupo de niños pobres y discapacitados hacer un viaje en la fantástica aeronave, el Presidente Andrés Manuel López Obrador la tomó, literalmente, en el aire.


“Yo creo que sí se puede, sí se puede. Porque el que ofreció rentar no lo hace con propósitos únicamente comerciales, lo hace para ayudar y yo estoy seguro que pondrían a disposición horas de vuelo para estas actividades, que los niños puedan volar en el avión presidencial”. ¿Todavía lo es?.


Brinca de inmediato el fácil compromiso de subir a niños pobres a un avión para pasearlos y sientan lo que es eso (tal vez porque nunca podrán volver a hacerlo). Pero también a discapacitados. Una implicación prematura de seguridad y de logística bastante ligera.


¿Habrá un seguro de riesgos? Porque en el tiempo que sea, cualquiera que vuela va asegurado. ¿Vale la pena el riesgo y el costo?
Además, subir a un avión por una hora a 80 o 100 niños pobres de los millones que existen en México como que resultaría bastante discriminatorio. O un avión repleto de niños, ¿cuál sería el punto de mostrarlos?


Todo lo del avión está bien para la chorcha y, claro, para el beneficio económico que se le pueda sacar. Pero no para bromas pesadas.

LAS ‘RASURADITAS’ DE TRUMP

“Qué tanto es tantito”, dice el dicho popular. Y ya libre de los demócratas que le quieren aguadar su reelección, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se sinceró: “He hecho cosas malas en mi vida, pero no esto”. ¿Qué habrá hecho que no fuera hablar por teléfono con el Presidente de Ucrania para investigar a Joe Biden, su rival político? Bueno, más allá de abuso de poder y obstrucción de la justicia.


La inocencia de Trump trajo a la mente aquel dicho del famoso “Layín”, Hilario Ramírez Villanueva, ex presidente municipal de San Blas, Nayarit, cuando en un mitin en 2014, ante sus seguidores, dijo que alguna vez robó, “pero poquito… fue nomás una rasuradita”.


Claro que lo de Tump es asunto meramente político, nada que ver con erarios. Más aun, el “buen amigo” de México, como lo retrata su homólogo mexicano, dijo que los “malvados” y “corruptos” habían sido los demócratas.


“Merecemos el aplauso por una situación muy injusta… (Ha sido) una cacería de brujas…”, se victimizó, logrando lo que los propios demócratas sabían que ocasionaría un juicio fallido desde el inicio.

¿QUÉ BUSCA EL COLMILLO DE MUÑOZ LEDO CON RAMÍREZ CUÉLLAR?

Ya lo había hecho, por eso llama más la atención que lo haga por segunda ocasión en una semana. Porfirio Muñoz Ledo, ex presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, volvió a dar un espaldarazo a Alfonso Ramírez Cuéllar, alfil de Bertha Luján, y de quién sabe quién más, como presidente nacional interino de Morena.

El apapacho del aguerrido legislador, andante de todos los aires políticos -centro, derecha e izquierda- cae en un buen momento, pero no sabemos si para bien o para mal, pues Muñoz Ledo, en las últimas semanas ha desatado su furia contra los operativos del Gobierno Federal contra las caravanas de migrantes.


No está mal el ramo de palabras, casi flores, en un momento en que el partido de Andrés Manuel López Obrador parece tener la brújula descontrolada.


“Tengo la firme opinión de que el mejor conductor del partido en este tiempo es Alfonso Ramírez Cuéllar… Ha sabido conciliar, es un hombre lleno de buen trato, tiene simpatía, tiene sencillez, no es conflictivo y es un eficaz parlamentario… Estoy pensando que ya llegó para quedarse o por lo menos para quedarse un rato”.


Nada mal. Ahora a ver quién envía cuando menos un guiño, pero al Instituto Nacional Electoral que en menudo problema está con dos líderes nacionales en un partido, contando a Yeidckol Polevnsky, que nomás no quiere irse. Porque para avalar a un monstruo de dos, o tres, cabezas se requiere tener corazón de condominio. Qué monstruosidades.

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