El pisotón a Irma Eréndira y Ackerman que enardeció a la 4T

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Y eso que no son BOAs. Es decir, no forman una agrupación, aunque de facto lo sean como aparato de gobierno, pero fue curioso (¿lindo?) ver como en redes sociales rápido apareció un manojo de defensores de Irma Eréndira Sandoval y su esposo John Ackerman, luego de un artículo periodístico sobre las propiedades de ambos.

El “pisotón”, la presunción, siempre arde porque desata dudas. Pero pedir una explicación a la titular de la Secretaría de la Función Pública sobre su patrimonio que, entre otras cosas, es la encargada de vigilar el desempeño de los funcionarios públicos, de conocer e investigar las conductas de los servidores públicos, que puedan constituir responsabilidades administrativas, y rendición de cuentas, la cosa enardece.

Así, desde Olga Sánchez Cordero, Jesús Ramírez Cuevas, Santiago Nieto, Rocío Nahle… ¡Hugo López-Gatell!, Miguel Torruco, Sanjuana Martínez y hasta Horacio Duarte, defendieron, con la sola garantía de su palabra, a Sandoval y a Ackerman.

Tan sencillo que es, mejor, además para tumbar cualquier intención al “periodicazo”, explicar por qué tantas propiedades en tan poco tiempo. Más aun tratándose de una funcionaria pública que, ante cualquier señalamiento, así sea mera presunción, y hasta maliciosa, tiene la obligación de hacerlo.

¿O a poco, sí, de veras, de ese tamaño es el halo de probidad e incorruptibilidad en la 4T? Puede ser. Ya nada más que explique, a detalle, y punto.

‘YO ORDENÉ’… Y QUE SE SUELTAN LOS DEMONIOS
Mera coincidencia, pero ya ven cómo son los malosos. El viernes pasado, durante la conferencia matutina, sin que fuera la pregunta concreta, el Presidente reveló que en octubre pasado cuando el “culiacanazo”, la orden de liberar a Ovidio Guzmán fue de él.

“Yo ordené que se detuviera ese operativo y que se dejara en libertad a este presunto delincuente”, confesó. Ese mismo día, casi simultáneamente, incluso hasta causando confusión, hechos nada inusuales ocurrieron en Guanajuato y Sonora.

En el primero, un operativo federal en el que incluso se detuvo a la madre y otros familiares de José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, líder del Cártel de Santa Rosa de Lima, provocó una reacción violenta con narco-bloqueos y vehículos incendiados en Celaya, Salamanca y Apaseo el Alto.

Guanajuato se lo pelean “El Marro” y Nemesio Oseguera, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Casi al mismo tiempo ocurría algo similar en Caborca, Sonora.

Ahí un enfrentamiento entre dos grupos civiles armados dejó vehículos, comercios y una gasolinera incendiada. No se reveló que grupos chocaron. Todavía el sábado fueron encontrados 10 cuerpos masacrados en la carretera Caborca-Sonoyta.

Parecía que las aguas se calmaban. Pero este domingo un ataque en contra de una patrulla estatal en Guerrero dejó como saldo siete policías muertos y cinco heridos. Los hechos ocurrieron en la carretera Tetipac-Taxco.

¿Qué está ocurriendo? ¿A qué se debe que los demonios de repente se soltaron? Obviamente no a la revelación del Presidente. Pero sí a que la violencia, de ninguna manera, quizá ni como el Covid-19, está “domada”.

Habrá que esperar para este lunes… o martes, la explicación de Alfonso Durazo, Secretario de Seguridad nacional. Claro, partiendo de que existe una “línea de contención”.

GIRAS DE AMLO, ESENCIALES… PARA EL 2021
Desde hace tres semanas, el Presidente López Obrador tiene el visto bueno de las autoridades sanitarias para recorrer el país, llueva, truene o relampaguee.

Viene al caso porque corre la versión de que un juzgado federal desechó un amparo en el que se exigió que el Mandatario suspendiera sus giras y atendiera la epidemia de Covid-19.

La información hace referencia a que Moisés García Ochoa, secretario en funciones de Juez de Distrito del Juzgado Decimoquinto en Materia Administrativa de la CDMX determinó que por el cargo que ocupa, López Obrador es libre de hacer su trabajo o permanecer en resguardo domiciliario.

Sin embargo, es notorio que las salidas del Presidente al interior del país no conllevan ninguna justificación de peso que no sea encabezar la “mañanera” en distintos estados, recorrer obras menores y presentar informes locales.

La primera gira la inició el 1 de junio con semáforo sanitario en rojo en todo el país. De hecho, su principal objetivo, el poner en marcha la obra del Tren Maya, no tuvo la mayor trascendencia. No se hizo más que ondear una bandera.

En cambio, sí resulta visible que la otra justificación es el proceso electoral del 2021. Para ello sí son esenciales las salidas del Presidente. Campaña política, pues.

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