Alfaro no dejó que le dieran atole con el dedo con el Insabi

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¡Ay, Jalisco, no te rajes! Ese es el tradicional grito que por ahora el Gobernador Enrique Alfaro trae metido en el pecho, luego de que ya parecía que ante la presión del Gobierno Federal para que los estados adopten el Instituto para el Bienestar, había logrado un acuerdo.


Pero resulta que no, pues cumpliendo con lo pactado, que era sumarse al Insabi, pero con reglas estatales o, al menos, no abrazarlo en su totalidad hasta ver resultados, el mandatario estatal emanado de Movimiento Ciudadano, envió todo en regla, firmas incluidas, a Juan Ferrer, director del instituto.


A los tres días, el gobernador, extrañado, recibió un paquete “totalmente distinto” a lo enviado, lo que consideró, dijo, “literal”, un ataque a Jalisco. “Es una afrenta que esperamos hoy se pueda aclarar”, expresó.


Para que no quedara duda dejó claro que no va a ceder a las presiones del Gobierno Federal, ni aceptar que se imponga al estado aportaciones de recursos inaceptables. La propuesta que le enviaron, indicó, planteaba que el Gobierno Federal aportaría lo mismo que el año pasado, y Jalisco el triple. A todas luces amañado.


Para Alfaro como para los gobernadores panistas que siguen haciendo a un lado la imposición federal, el capricho presidencial sigue estando firme, toda vez que ni siquiera las solicitudes de reunión con López Obrador son tomadas en cuenta. O se alinean, o se alinean.

MUÑOZ LEDO VUELVE A DESCONTAR A LA 4T Y COMPAÑÍA

El ex presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, debería darse una vuelta por la sede de su partido para ver si todavía está registrado como militante de Morena.


No vaya a ser que con tanto descontón al Gobierno Federal por lo que él considera una mala estrategia de migración, ya no esté ni como simpatizante. Bueno, habría que ver si cada militante se encuentra en las listas de Morena, con eso de que Yeidckol Polevnsky y Bertha Luján traen al partido como almacén de abarrotes, todo revuelto.


El caso es que por enésima vez, Muñoz Ledo remeció el árbol de la gestión federal morenista y echó abajo todas las manzanas.


Aunque en la matutina de López Obrador, el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, capoteó la pregunta sobre qué pensaba de las declaraciones del diputado en cuanto a las condiciones de la estación migratoria de Tapachula, Chiapas.


Por supuesto, Muñoz Ledo no se quedó callado. Dijo que las cifras dadas por Ebrard en la “mañanera” (de que el cruce de migrantes hacia Estados Unidos se había reducido en un 74.5 por ciento) eran “horrorosas y vergonzosas”.


“Está confesando que la factura que se cobró es muy alta”, expresó. “Me parece que es una declaración casi injuriosa… cuando todos los países de América Latina, sin excepción, tienen circulación libre de personas”.


Al menos, todavía, Muñoz Ledo sigue siendo invitado a las reuniones entre el Presidente y los legisladores de Morena, como la de este miércoles.

REFORMA AL PODER JUDICIAL, NO REFORMA JUDICIAL

Con tanto deseo de que las cosas cambien, algunas propuestas podrían prestarse a confusión. Este miércoles, el Ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, anunció con bombo y platillo, primero ante el Presidente, y luego ante autoridades del Congreso en rueda de prensa, la iniciativa de Reforma al Poder Judicial.


No es finta, pero tampoco es la multi-mencionada y multi-criticada Reforma Judicial. La de Zaldívar la introducirá al Congreso el Ejecutivo, pues el Judicial no tiene facultad.


Todo iría junto con pegado para lograr la efectividad ante tanto delito con los que ya no sabemos qué hacer. Mejores leyes, dicen, con mejores jueces, afirma el Ministro presidente. Suena “requetebién”.


De acuerdo a Zaldívar, la Reforma al Poder Judicial está articulada para ir de frente contra el nepotismo, la corrupción y el acoso sexual. “Ataca los problemas de raíz, de fondo, no de forma; no está orientada a los reflectores, sino a los resultados”, dijo. Más que “requetebién”.


El gran paquete de propuestas, de 176 páginas, incluye buenas ideas, como la creación de una Ley de Carrera Judicial, o la formación de jueces más “sensibles”, y de que se arrope a los más débiles; otras, que habría que leer con puntos y comas, como la de modificaciones a la Ley de Amparo.


En fin, mientras todo esté libre de acotamientos políticos y apadrinamientos de poder, suena bien.

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