Los XIV años de IMPACTO, El Diario

Mi gratitud al general secretario Luis Cresencio Sandoval, titular de la Sedena; su carta de felicitación quizá sea la única que recibamos en la Cuarta Transformación, pero nos resulta suficiente para convencernos de que, al final de cuentas, después de 14 años en diario, no lo hemos hecho tan mal

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La carta de felicitación del general secretario Luis Cresencio Sandoval tuvo la virtud de sacarme de los temas habituales de la Cuarta Transformación (huachicol, Guardia Nacional, NAIM, “mañanera”, etcétera) para recordar que 14 años atrás un entusiasta grupo de periodistas nos afanábamos en debutar de la mejor manera posible en el saturado mercado de la prensa diaria.

Quisiera decir que escogí el 10 de enero para editar el primer número de IMPACTO, El Diario, en recuerdo a que 11 años atrás, Luis Donaldo Colosio, mi amigo, mi hermano, iniciaría en esa fecha el camino, rumbo a la Huasteca de Orlando Arvizu, que lo conduciría a la muerte en Lomas Taurinas.


Mentiría, salimos al público ese día porque un reducido grupo de amigos que antes de despedirnos para pasar las fiestas navideñas y el fin de año con nuestras familias, decidimos regresar al diarismo y escogimos la primera semana de enero de 2005 para experimentar lo que los periodistas llamamos “números cero”.

El país estaba sumergido en las precampañas extraoficiales de la sucesión presidencial. Andrés Manuel López Obrador ya había logrado anular a Cuauhtémoc Cárdenas que pretendía ir por su cuarta oportunidad; Felipe Calderón se aprestaba a arrollar a Santiago Creel, el candidato del Presidente Vicente Fox, y Roberto Madrazo buscaba la manera de bloquear el paso vigoroso del gobernador mexiquense, Arturo Montiel.

Ya dirigía IMPACTO, La Revista, pero había vuelto a saborear el placer del diarismo gracias a Alejandro Burillo y Miguel Ángel Couchonnal que me confiaron la Dirección Editorial de Ovaciones y de La Segunda de Ovaciones, pero “El Güero” se deshizo de sus publicaciones y yo decidí escribir, no leer, la crónica diaria de aquella guerra política que se preveía cruenta, como lo fue, en los 3 frentes partidistas.

Nadie podrá desmentirme: IMPACTO, El Diario, se metió hasta la cocina en los frentes priístas, panistas y perredistas. Seguimos paso a paso, con documentos en mano, el desafuero del entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal; contamos a detalle las maniobras de Madrazo para hacerse de una candidatura que no era suya, y fuimos el primer medio en cantar la victoria apretada de Calderón. De hecho, cuando el candidato ganador salió en su casa de campaña a celebrar con sus seguidores, estos ya leían nuestro periódico.

Sólo a manera de anécdota, cuando Max Cortázar me presentó al candidato panista, le preguntaron si me conocía. Palabras más o menos, contestó que sí, que fui la causa de su primera úlcera, que data de 1988. En efecto, así fue.

La cuestión es que narramos aquella sucesión y sus consecuencias, pero también la siguiente, la de 2012 cuando Enrique Peña Nieto recuperó la Presidencia para el PRI, y la última, en la que Andrés Manuel, tan memorioso como Felipe, arrolló a panistas y priístas creando a estos la sospecha de haber sido traicionados.

Me emociona la generosa carta de mi General Secretario a quien no conozco, y si uso este lenguaje castrense es porque mi familia jalisciense trabajó en Puebla y Veracruz para los Ávila Camacho, Maximiliano y Rafael, pero yo gocé de la amistad de mis generales Enrique Cervantes y Antonio Riviello Bazán, y presumo de la hermandad con mis generales Murillo, Montiel y García Ochoa, todos ellos mexicanos ejemplares.

Más aún, soy paisano del mejor de todos, don Marcelino García Barragán, el gran general, padre de don Javier García Paniagua, que se negó a emular a Victoriano Huerta.

Podría seguir hasta el infinito emocionado por la efeméride, pero los tiempos no son de celebración, aunque el brindis, júrelo Usted, no me lo perdonaré.

La pregunta es si en su edición diaria IMPACTO cumplirá 15 años el año próximo o, en su edición semanaria, llegará a los 70 en julio. La respuesta es que sí, que para conseguirlo entraremos a la modalidad austera de la Cuarta Transformación, que para nosotros será la Quinta, como me aclara mi hijo Juan Ramón.

Más aún, como decía el marido de la señora aquella, cambiaremos, sí, pero seguiremos siendo los mismos, brindando como siempre, pero publicando nuestra verdad o lo que creemos es nuestra verdad.

Me dirán que no es la manera de celebrar, pero les contesto que es la única que conocemos quienes hacemos IMPACTO y los Bustillos.

Nos transformaremos por razones de supervivencia, pero seguiremos siendo los mismos que nuestros lectores conocen; quizá la única diferencia será la calidad del papel, cuyo costo mata a cualquiera que no tenga atrás una fortuna de las dimensiones de algunos de los grandes editores convertidos hoy en asesores empresariales del Presidente.

Por lo pronto, mi gratitud al secretario de la Defensa Nacional; su carta de felicitación quizá sea la única que recibamos en la Cuarta Transformación, pero nos resulta suficiente para convencernos de que, al final de cuentas, después de 14 años en diario, no lo hemos hecho tan mal.

Por lo pronto, transformados o no, nuestros pocos lectores y amigos están invitados a los XV años de IMPACTO, El Diario, y a los 70 de IMPACTO, La Revista, porque, al final, todo se reduce a una palabra, IMPACTO.

Hoy, si me lo permiten, en nuestro programa de Internet, IMPACTO TV, podrán brindar con nosotros a las 14:00 horas.

¡¡¡Salud!!! a todos nuestros amigos y a quienes no lo son, también.

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