Los que tengan necesidad pueden robar: AMLO; ¿qué dice el Fiscal Gertz Manero..?

La autoridad está maniatada por la moral seudoreligiosa de López Obrador. Asumir la responsabilidad pudo haber dejado algunos golpeados y detenidos, pero evitado lo que puede rebasar 100 muertes. Gertz Manero debe presentar a los responsables de esa negligencia

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¿Quiénes son los necesitados a los que no va a perseguir por robar el gobierno de Andrés Manuel López Obrador?, según lo dijo en la conferencia de prensa para explicar la situación de la tragedia en Tlahuelilpan, Hidalgo.

En México hay 53.4 millones de pobres, según cifras del Coneval, que coinciden, en gran medida, con las del INEGI, sin embargo, otra gran cantidad de mexicanos puede considerar que “están necesitados”, un término impreciso, confuso y relativo a las aspiraciones de cada quién.


Entiendo que López Obrador trata de justificar el robo de combustible en el ducto pinchado por huachicoleros en Hidalgo con la tesis de la pobreza, del abandono de los anteriores gobiernos y la necesidad de la gente.

Sin embargo, las escenas exhiben la pasividad negligente de la autoridad federal, ahora a su cargo, algunos tomando video después de, simplemente, “invitar” a la población a que se retirara del sitio, que duró cuatro horas desde la fuga hasta la explosión, y donde no llegaron refuerzos en la cantidad adecuada para disuadir a los pobladores.

Creo entender que la autoridad federal tiene como clara prioridad el dejar pasar que el solucionar, sobre todo si implica enfrentamientos, aun cuando la imposición del orden hubiese salvado a más de 100 pobladores, contabilizando los muertos y los desaparecidos.

El manual de conducta impuesto por Andrés Manuel a la SSPC de Alfonso Durazo Montaño, a la Sedena de Luis Cresencio Sandoval González y a la Marina de José Ojeda Durán, las fuerzas federales, los obliga a no “mancharse” con un zipizape, y uno que otro detenido, para poner orden, lo que provocó 90 muertos y 65 desaparecidos, a los que todos imaginan en el fatal destino, para muy probablemente rebasar los 140 muertos en la tragedia.

El Presidente debe rectificar eso de que no se le aplicará la ley al que robe por necesidad; es una patente de corso que alienta al ilícito y puede ser interpretada de acuerdo a las circunstancias de cada quién.

Una persona a media carrera profesional que se quedó sin recursos puede tener la imperiosa necesidad de terminarla; de igual forma familiares con enfermos, o los miles de burócratas que la Cuarta Transformación dejó sin trabajo en el gobierno federal.

Hablo de la ligereza justiciera en el lenguaje presidencial frente a los medios de comunicación; puede ser el disparo en la línea de arranque de muchos que consideran que tienen necesidad y ahora pueden robar autorizados por la máxima autoridad del país.

Independientemente de cuáles sean sus planes, y la profundidad de los cambios constitucionales, cuando juró como Presidente en el Congreso se comprometió a hacer respetar las leyes y el Estado de derecho.

La justicia discriminatoria, de acuerdo a su proyecto político a largo plazo, nos vale un cacahuate; de igual forma el perdón a los corruptos de la pasada administración con los que pactó el perdón a cambio de facilitarle las condiciones para llegar a Palacio Nacional.

Aplicar la justicia a discreción es una perversión para moldear las circunstancias a su conveniencia.

Hablo con Lisa Sánchez, directora general de México Unido Contra la Delincuencia, para pedirle su opinión sobre la designación de Alejandro Gertz Manero como Fiscal General de la República; la ONG luchó duro, y con persistencia, para lograr una fiscalía autónoma y, al final del día, fueron burlados por el actual gobierno.

Me dice Lisa Sánchez: “Es una pena que se haya perdido la oportunidad histórica de construir una verdadera fiscalía funcional, autónoma y eficaz”.

Para la presidenta de México Unido, el proceso tiene dudas respecto a las recomendaciones internacionales: “El proceso fue tan previsible, y poco apegado a las recomendaciones internacionales, que queda un hombre cercano al Presidente, de autonomía cuestionada, lo cual da una muy mala señal para las fiscalías locales y para los procesos de justicia transicional y verdad”.

“Me parece que (Alejandro Gertz) es vieja guardia en el sentido en que sigue defendiendo la estrategia antidrogas, por ejemplo, y no lo veo opuesto a la prisión preventiva oficiosa, como sí lo estuvo Bernardo Bátiz”.

Concluye Sánchez que Gertz representa la mano dura: “Representa la mano dura, como (Manuel) Mondragón, y, en ese sentido, no creo que abandere transformaciones en la manera de abordar la investigación y sanción del delito”.

Indudablemente, Gertz Manero tiene currículum de sobra para el puesto, pero tendrá que demostrar autonomía real. La tragedia de Tlahuelilpan tiene muchos responsables; la negligencia y violación de protocolos está a la vista; ese es trabajo del Fiscal General para demostrar que no permitirá impunidad. Lo esperamos.

 

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