Los compadres eran ‘honestos’ hasta que los cacharon; la importancia de la prensa libre

López Obrador no dudó en sacrificar la legalidad del contrato de Miguel Rincón para tratar de salir lo menos raspado posible de una operación que nadie le cree que no estuviera enterado. La escena es penosa, la honestidad valiente fue exhibida, ahora se entiende la insistente agresión a los medios de comunicación no alineados

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No creo a nadie tan ingenuo para creer que sin la publicación del periódico Reforma de la participación de Miguel Rincón en la licitación del Libro de Texto, el presidente Andrés Manuel López Obrador hubiera dado la orden de busca la cancelación del contrato de 221 millones de pesos de su compadre.

En estos momentos el empresario duranguense está pagando los costos de ser compadre del ex candidato que pregonó durante 12 largos años la honestidad valiente, como antítesis de la corrupción imperante.

Pero fue exhibido, y no dudó en sacrificar la legalidad de la licitación para el control de daños, para tratar de salir lo menos raspado posible de una operación que nadie le cree que no estuviera enterado.

Vaya, se antoja imposible que Miguel Rincón, conociendo a su compadre, no le pidiera la bendición para participar en el concurso.

Seguramente el empresario accederá a la cancelación. La amistad con el presidente y todos los beneficios que eso implica vale mucho más que un contrato mediano de proveeduría de papel offset a la Conaliteg para la impresión del Libro de Texto Gratuito.

En la conferencia mañanera de este viernes el presidente dijo “Quiero dar a conocer aquí, a todos los mexicanos, de que voy a pedir a la instancia correspondiente del gobierno, que se busque la forma legal de que se cancele ese contrato, esa compra, y le pido a mi compadre, Miguel Rincón que entienda la circunstancia. Nosotros no sólo somos honestos, queremos que se sepa”.

Un día antes en la conferencia de Palacio Nacional, a pregunta expresa de una reportera y en base a una publicación del Reforma, López Obrador afirmó que “no sabía que él (Miguel Rincón) estaba participando, no se si legalmente esté impedido” y aseguró que si no era ilegal, le estaba permitido participar.

La reportera increpó: “le pregunto por el conflicto de interés que tienen por la cercanía personal”, AMLO respondió: “si legalmente no tiene problema, podría participar”.

Pero hoy le echó abajo el contrato. Si no hay conflicto de intereses e ilegalidad ¿por qué ordena cancelarlo..?

La respuesta es clara: López Obrador no mete las manos por nadie si está en peligro la pureza pregonada, lo dijo ayer en la mañanera, ni por su familia, inclusive su esposa e hijos, sólo por Jesús Ernesto que es menor de edad.

Cualquier persona que sea un riesgo para la puesta en escena de esa integridad, así sea milimétrico, será sacrificado. Hoy le tocó a Miguel Rincón, antes fue César Yáñez por su boda ‘fastuosa’ amenizada por los Ángeles Azules.  

Pero la historia está escrita y no se puede ocultar, Andrés Manuel apadrinó a la hija Mercedes, de Miguel Rincón el 16 de marzo en Cuernavaca, en una ceremonia religiosa católica oficiada por el Cardenal Norberto Rivera Carrera, por lo tanto es su compadre, y, según la religión, ‘padre sustituto como guía de fe”.

La escena es penosa: la honestidad valiente fue exhibida.

Ahora se entiende la insistente agresión a los medios de comunicación no alineados. La prensa libre es imprescindible y el apoyo masivo para evitar su eliminación o sometimiento. Sin duda es responsabilidad de todos.

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