López Obrador pierde el control de Morena; ¿ya está cansado..?

En la Cuarta Transformación, pocas cosas han salido bien, pero soltar el partido a una mecánica de grupos de izquierda, donde literalmente se agarran a golpes y sillazos en las asambleas, es de una temeridad incomprensible en quien quiere constituirse en el Poder de los Poderes

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No todas las aguas se calman bajo el báculo de Andrés Manuel López Obrador.
La izquierda más a la izquierda protagoniza un encontronazo prematuro al interior de Morena, por demás inesperado en el presunto control que ejerce el liderazgo del Presidente de la República.
El contragolpe de Martí Batres Guadarrama, Yeidckol Polevnsky y los Sandoval-Ackerman contra la maniobra de Ricardo Monreal Ávila y Mónica Fernández Balboa para tomar el control del Senado habla de un juego perverso de Andrés Manuel o de una demarcación que nadie le cree.
El hecho es que la dupla Yeidckol-Batres decidió enfrentar al coordinador de Morena en el Senado y a la nueva presidenta de la Mesa Directiva, a la que falta pasar por el formalismo de la votación del Pleno.
En los hechos, la pugna abierta revela un alto grado de entropía en un partido que tiene Presidente de la República; la otra opción es creerle a López Obrador que no se mete en la vida del partido, una posición inverosímil en el estilo autoritario, con profundas repercusiones que pasan por el control del partido y llega hasta la sucesión presidencial.
La historia de Andrés Manuel muestra que no deja hilos sueltos; es inverosímil que lo haga en la ruta a la sucesión presidencial.
Las especulaciones pueden variar, pero un hecho es muy claro: El enfrentamiento público y visceral en Morena habla de descontrol, de insidias o renuncia a un liderazgo de vital importancia.
Soltar el partido dará el banderazo para la conformación de infinidad de grupos que lo disputen, que se formen cofradías para agandallar candidaturas en la importantísima elección del 2021, donde se juegan todos los municipios del país, menos Hidalgo y Durango; también la Cámara de Diputados, la mayoría de los congresos locales y 13 gubernaturas.
El hecho es que se están agarrando a madrazos en Morena.
Algo no visto en los afanes controladores de López Obrador, probados al echar abajo iniciativas de ley, al desatar una confrontación contra organismos autónomos y el Poder Judicial, al cambiar el rumbo de grandes proyectos de infraestructura con seudoconsultas populares y al dejar la política exterior de México a la voluntad del Presidente de EU, Donald Trump.
En la Cuarta Transformación, pocas cosas han salido bien, pero soltar el partido a una mecánica de grupos de izquierda, donde, literalmente, se agarran a golpes y sillazos en las asambleas, es de una temeridad incomprensible en quien quiere constituirse en el Poder de los Poderes. ¿Ya está cansado..?.

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