Lo difícil de dejar sin ‘una coma’ la Reforma Educativa peñista

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El martes, todo parecía tan simple y sencillo en la Cámara de Diputados respecto a la ya atrasadísima aprobación o avance de la Reforma Educativa (porque ahora va al Senado), que ya no se sabe si es contrarreforma, retrorreforma o “fifirreforma”.
El caso es que entre la bola de estambre en que se convirtió el tema, de repente, Mario Delgado, coordinador de la bancada mayorista de Morena, anunció que avanzarían en su análisis y que éste miércoles la subirían al Pleno.
Lo cual ocurrió y su aprobación, en lo general, se alargó casi a alrededor de la medianoche.
Quienes vimos una encarnizada pelea durante tres semanas, con todas las caídas ganadas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, y la expectativa, pero sospechosa mirada, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (que no ha dicho ni pío) y de la maestra Elba Esther Gordillo, nos quedamos con los ojos cuadrados.
¿Por qué la CNTE ya ni siquiera se acercó a las entradas de San Lázaro cuando días atrás lo hacía cuando quería y domaba fácilmente a los legisladores, obligándolos a sesionar hasta en Sanborns?
¿Por qué la CNTE anunció que ante el fracaso de volver a bloquear la Cámara de Diputados ahora esgrimían un plan para continuar “su lucha” con plantes de todo tipo de paros, plantones y marchas, cuando esté el dictamen en el Senado, cuando ahora ni lo intentaron?
El martes, Delgado jaló la hebra: Se concretó una adenda y se prometió a los profesores disidentes que serían activos actores en la auscultación de las leyes secundarias.
Que hubo pacto, pues. Un día antes, el propio coordinador de los morenistas pidió a la CNTE confiar en el Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Claro, los problemas para la tan mentada reforma son multilaterales. No bastó que la CNTE los dejara en paz en la Cámara Baja ni que el sindicato y la maestra voltearan hacia otro lado mientras el arroz se cocía. La larga jornada de ayer fue porque aun los diputados mantenían diferencias y la muestra está en que el PAN votó en contra.
El asunto, quizá, era que hacían las “modificaciones de precisión” a las que Delgado aludió un día antes.
El análisis en lo general lo iniciaron cerca de mediodía; a media tarde anunciaron un receso y, posteriormente, continuaron para dejarla casi lista para seguir su camino, ya más relajada, hacia el Senado.
En principio no se sabe, bien a bien, quién o quiénes salen ganando, pero esperamos que sean los niños y adolescentes mexicanos.
Todo indica que el ADN de la nueva Reforma Educativa es “tutti frutti” y nada de que de la de Peña Nieto “no queda ni una coma”.
Los cambios, a primera vista, podrían complacer a todos, es decir, no se vislumbra, a menos que la adenda diga otra cosa o que las leyes reglamentarias vayan a asustar a alguien, un cambio histórico, sorprendente, que induzca a celebrar con un “¡esto sí es Cuarta!”.
Vaya, ¿y para esto tanta bulla?

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@RobertoCZga

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