Sigue el romance de AMLO con las Fuerzas Armadas

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Andres Manuel López Obrador sigue de romance con las Fuerzas Armadas; en esta ocasión tocó al almirante disfrutar los escarceos presidenciales al Almirante Rafael Ojeda Durán con quien, según el mandatario, su antecesor, Enrique Peña Nieto, cometió una injusticia al brincarse el escalafón.

Bueno, hay una razón adicional para que Ojeda Durán hubiese sido antes secretario de Marina: en los años 80 escribió un libro sobre el daño que causó la corrupción al país.

Para decirlo de otra manera, Ojeda Durán se adelantó a la Cuarta Transformación.

El Presidente se sintió obligado a afirmar que no se equivocó al designar a los jefes de las Fuerzas Armadas, el general Clemente Sandoval y el
Almirante Rafael Ojeda Durán.

“Celebro que no me equivoqué al nombrar Secretario de Marina al Almirante Ojeda, no nos conocíamos, pasó lo mismo que cuando decidí de nombrar Secretario de la Defensa al General Luis Sandoval”, indicó.

“Pero tenía que explorar un trabajo de investigación, saber de dónde venían, conocer su pasado y estudié sus expedientes para decidir, con la ventaja de que pude hacerlo entonces con absoluta libertad”.

Afirmó que antes de designarlos los investigó a conciencia : “Celebro que no me equivoqué al nombrar Secretario de Marina al Almirante Ojeda, no nos conocíamos … pero tenía que explorar un trabajo de investigación, saber de dónde venían, conocer su pasado y estudié sus expedientes para decidir, con la ventaja de que pude hacerlo entonces con absoluta libertad”.

Es para análisis de fondo, a cargo de especialistas, está reiterada manifestación de querencia del Presidente por los jefes del Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina , que a simple vista parece innecesaria dado que solo en una mente febril, ajena a la realidad, puede caber la sospecha de que pudieran ser desleales a su Comandante Supremo.

No obstante, se antoja exagerado que el Presidente llegue al absurdo de agradecerles que cedieran a sus policías militares para dar cuerpo a la Guardia Nacional.

Pero que además expusiera a la especulación al ex secretario de Marina, Vidal Soberón, colocado al frente de la Armada en agravio de Ojeda Durán. Fue una “injusticia”, remarcó.

En cuanto a Sandoval no explicó cómo fue que lo seleccionó. Quizás no quiso decir que es compadre de su paisano y amigo de toda la vida, el general Abdomaro Martínez, el jefe del espionaje político que no existe.

Eso si: “Soy completamente libre, sólo le tengo que rendir cuentas al pueblo de México, en el expediente del General Sandoval había algo que se repetía, que es incorruptible y por eso decidí nombrarlo Secretario de la Defensa”.
Eso es, sin duda, un gran mérito.
El marino escribió sobre el daño de la corrupción a México mientras que el soldado es incorruptible.

Más allá de los motivos presidenciales para seleccionar a los miembros más importantes de su gabinete, además de Arturo Herrera, el secretario de Hacienda, conviene encontrar sentido a las reiteradas referencias a la imposibilidad de que ocurra en México un golpe de Estado y ahora su profunda gratitud por las fuerzas armadas y el especialísimo agradecimiento a sus titulares.

La verdad no lo entiendo, pero si miramos al sur del continente la constante es la inestabilidad y la presencia militar en las calles. Bolivia, Venezuela, Chile y ahora Colombia.
Tranquiliza saber de la convicción de Andrés Manuel de no haberse equivocado con la selección de Sandoval y Ojeda Durán.

En México estamos muy lejos de estar en las condiciones de esas naciones hermanas, pero siempre será garantía saber que los jefes militares son leales a su comandante supremo.

Pero quizás sería conveniente no insistir más en el tema porque empieza a dar de que hablar.

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