¿Por qué AMLO habla de golpe de estado?

¿Qué sabe el mandatario que el resto de los mexicanos desconocemos? ¿Qué lo inquieta a grado de abordar un tema que mencionado desde Palacio Nacional o, desde donde sea, se escucha ominoso?

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¿Por qué el Presidente López Obrador consideró necesario imponer la agenda política sabatina almejor estilo de Donald Trump, con su cuenta de twitter, abordando un tema que tradicionalmenteen México es considerado tabú: la posibilidad de un golpe de Estado?

¿Qué sabe el mandatario que el resto de los mexicanos desconocemos? ¿Qué lo inquieta a grado de abordar un tema que mencionado desde Palacio Nacional o, desde donde sea, se escucha ominoso?

¿Por qué alarmar a un país dedicado en el fin de semana a honrar a sus muertos con consideraciones sobre un tema que tratado por el Presidente, aún en los términos que lo hizo, pone los pelos de punta?

Dijo que los “conservadores y sus halcones” se equivocan si consideran que pueden cometer una felonía como la de Victoriano Huerta con Francisco I. Madero, es decir, en alianza con el gobierno norteamericano traicionarlo, apresarlo, obligarlo a renunciar a la Presidencia y asesinarlo.

Aquí no ocurrirá porque a diferencia de Madero, López Obrador dijo contar con una base social que lo respalda y lo protege. En México, explicó, no hay lugar para los Huerta, los Hitler, los Franco y los Pinochet.

Los conservadores son señalados cotidianamente en las conferencias mañaneras y en los discursos de las giras por provincia, pero hasta hoy el Presidente no había denunciado que tuvieran “halcones”.

¿A quiénes se referirá?

Y en todo caso, por qué, sin provocaciónperiodística de por medio, consideró necesario que el pueblo de México se enterase vía su tuit no temer al golpe de estado.

Especulando, es probable que el Presidente tenga en la memoria el discurso del general Carlos Gaytán Ochoa que en un desayuno de militares del más alto rango con el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, habló de la existencia de malestar en el ejército.

El ex subsecretario de la Defensa, en tiempos de Felipe Calderón, dijo que los militares “Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados”, y explicó que “Actualmente vivimos en una sociedad polarizada políticamente porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda que acumularon, durante años, un gran resentimiento”.

Gaytán Ochoa, quien aspiró a ser secretario de la Defensa Nacional en e sexenio pasado pero perdió con el general Salvador Cienfuegos, dijo aún más: “… es también una verdad inocultable que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad.

“Ello nos inquieta; nos ofende eventualmente, pero sobre todo nos preocupa, toda vez que cada uno de los aquí presentes fuimos formados con valores axiológicos sólidos que chocan con las formas con que hoy se conduce al país”.

Hasta aquí se puede hablar de malestar en la clase castrense, pero el lenguaje de Gaytán Ochoa no es suficiente para dar pie a que el Presidente aborde la imposibilidad de un golpe de estado que, a menos que me equivoque, no ha pasado por la mente de nadie.

Sin embargo, es posible que la interrupción presidencial de la tranquilidad sabatina tenga que ver con la versión, recogida por Porfirio Muñoz Ledo en su columna de El Universal, sobre palabras atribuidas al secretario de la Defensa Nacional y no desmentidas al día de hoy: “se tomarán medidas drásticas en caso de que la inseguridad se agrave en México”.

¿Qué medidas drásticas?

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