Del chivo expiatorio de los de arriba a imputada

Se equivocará quien ya dé por culpable y condenada a Rosario Robles

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Estamos por ver si el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, se maneja por la libre, con la autonomía de la poderosa posición que ocupa, o si, al final de cuentas, es, como lo fue la PGR en tiempos del neoliberalismo, un apéndice del Ejecutivo Federal.
También sabremos si Rosario Robles, la ex lideresa del PRD que nació en las luchas de izquierda de la UNAM, es inocente de la llamada “estafa maestra” o protegida de Andrés Manuel López Obrador, quien, en mucho, le debe haberla sucedido en la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México,
Robles pasó, rápidamente, de “chivo expiatorio de los de arriba” a imputada en la “estafa maestra”, un mecanismo corrupto que nació en tiempos de Vicente Fox, pero que floreció en el sexenio pasado para desviar cantidades multimillonarias utilizando universidades.
La ex secretaria de Desarrollo Social en el sexenio de Enrique Peña Nieto fue citada a comparecer el 8 de agosto, a las 11 horas, a una audiencia que se convertirá en un circo de 5 pistas, pues del juzgado podría salir como imputada.
Durante la campaña electoral, y ya en la Presidencia, López Obrador siempre se refirió a su antecesora en la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México como “chivo expiatorio” de los de arriba, pero todo indica que su opinión cambió o que, al final de cuentas, se impusieron las pruebas recabadas por la Fiscalía entre organismos sociales y la Auditoría General de la Nación.
Se equivocará quien la dé ya por culpable y condenada. Falta un largo proceso y la aportación que ella haga para probar su inocencia.
En el largo tiempo en que ha sido asociada a Emilio Zebadúa como posibles implicados en la desviación de más de 5 mil millones de pesos a través de contratos simulados con universidades públicas, la entonces secretaria de Desarrollo Social proclamó su inocencia. Incluso, retó a sus acusadores, y a la autoridad, a probar su supuesta culpabilidad.
Al estilo del neoliberalismo y de la Cuarta Transformación, Robles ha sido considerada culpable sin mediar proceso judicial, pero ahora que los fiscales Teresa Maldonado Rodríguez y Mario Fonseca Barrera entregaron al juez la carpeta de investigación FED/SEIDF/UNAI-CDM/0001345/2018, los interesados en crucificarla tendrán la oportunidad de probar su presunta culpabilidad.
Robles fue factor fundamental en el primer triunfo electoral de López Obrador, pero también la dañó su asociación sentimental con Carlos Ahumada, quien exhibió guardándose fajos de billetes y ligas a René Bejarano en los tiempos en que era el fiel escudero como coordinador de campaña y secretario particular del ahora Presidente de la República.
Conforme a la Auditoría General de la Nación y a los organismos sociales, Rosario es culpable, pero está por verse si la Fiscalía logra probarlo al juez.
Lejanos están los tiempos en que, aconsejado por Lula da Silva, el Presidente Peña Nieto pidió a Rosario, en Chiapas, “aguantar” los ataques que le llovieron por supuestos uso de programas sociales en Veracruz, en complicidad con Javier Duarte.
De aquel episodio escandaloso, el gobierno salió cediendo un adéndum en la Reforma Política promovida por el Pacto por México, uno de los factores que le costó el poder al PRI.
Y lejanos también parecen los tiempos en que López Obrador la cubría con su manto.

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