Leyendas urbanas sobre Peña Nieto y Lozoya

La plática fue larga –una hora es una eternidad, tratándose de un mandatario y de un ex colaborador que ya era perseguido por el gobierno al que había servido--; se habló con franqueza, pero el ex director de la empresa productiva del Estado se condujo con respeto a la investidura del anfitrión que hasta entonces sólo había escuchado la relatoría de sus problemas a través de terceros.

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Es un hecho que Emilio Lozoya se reunió por lo menos en una ocasión con Enrique Peña Nieto en Los Pinos, cuando el visitante ya no era director de Pemex y el anfitrión aún despachaba como Presidente de la República.

La plática fue larga –una hora es una eternidad, tratándose de un mandatario y de un ex colaborador que ya era perseguido por el gobierno al que había servido–; se habló con franqueza, pero el ex director de la empresa productiva del Estado se condujo con respeto a la investidura del anfitrión que hasta entonces sólo había escuchado la relatoría de sus problemas a través de terceros.

No es cierto, que Lozoya hubiese gestionado la cita con el entonces secretario particular del Presidente Peña Nieto y que para obtenerla presionara con la advertencia de que le dijera que no olvidara que le había dado millones de dólares en propia mano.

En torno a Peña Nieto y a Lozoya se tejen todo tipo de leyendas urbanas, la mayoría faltando descaradamente a las reglas elementales del periodismo, una de ellas verificar la información con las fuentes originales.

Habría bastado con marcar el número telefónico de Erwin Lino para saber que Lozoya sí se reunió con Peña, pero que nunca le habló al secretario particular de los millones de dólares que supuestamente le dio.

A la salida de David López del área de comunicación de la Presidencia de la República, Peña Nieto se quedó con muy pocos leales que lo acompañaban desde Toluca: Tere Morales, Jorge Corona y Erwin Lino.

Ninguno de ellos pudo filtrar la versión de lo que supuestamente Lozoya dijo a Erwin.

¿Quién pudo filtrar una plática que, en todo caso, sólo conocían el secretario particular del Presidente y el ex director de Pemex?

Ni modo que Lino inventara lo que se dice que escuchó de Lozoya y que además lo filtrara.

Falta que ahora se publique lo que hablaron Peña Nieto y Lozoya, lo cual no sería raro porque en el sexenio pasado con frecuencia inusitada se publicaban versiones de lo que supuestamente ocurría en Los Pinos en salones en los que sólo había dos personas, el Presidente y su interlocutor.

Por alguna razón, nadie se preocupó en desmentirlas y lo que eran mentiras o medias verdades se convirtieron en verdades absolutas.

Sin mayor interés que precisar la información, se afirma aquí, a partir de lo escuchado a los personajes de la historia, que Lozoya sí fue recibido por Peña Nieto; que habló con franqueza y respeto al Presidente; que sólo ellos saben lo que platicaron, y que Lino nunca escuchó del ex director de Pemex que le hubiese entregado en propia mano millones de dólares.

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