Las horas inciertas ¿para Herrera? ¡Para México!

No falta mucho para que pueda dormir o para que en un momento de desesperación se eche una zambullida en el Potomac, aprovechando su estancia en Washington

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Mis 2 o 3 lectores leales saben que en este espacio me he cansado de decir que Arturo Herrera padece insomnio; hubo quien me tildó de exagerado, pero no; el secretario de Hacienda reveló que por las noches no lo dejan dormir la aprobación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá y la recesión.

No falta mucho para que pueda dormir o para que en un momento de desesperación se eche una zambullida en el Potomac, aprovechando su estancia en Washington, a donde viajó en un intento desesperado porque los demócratas aprueben el nuevo Tratado o, de perdida, permanezca vigente el TLCAN de Carlos Salinas.

La mala noticia es que los demócratas no confían en los funcionarios mexicanos, en especial en la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, que no entiende que sólo les interesan los bajos salarios que se pagan en México y la justicia laboral; también la democracia sindical, pero no la intromisión gubernamental en los gremios, como lo interpreta el gobierno mexicano con la intención de controlar los gremios.

En definitiva, nada quieren saber de los responsables de Economía, Graciela Márquez Colín, y del negociador del Presidente López Obrador, Jesús Seade.

En otras palabras, Herrera está más solo en Chihuahua que el ánima de Sayula.

Decía que el secretario Herrera se conformaría con que si el nuevo Tratado no es aprobado, permanezca vigente el de Libre Comercio de América del Norte, pero dada la belicosidad de Donald Trump, que nada quiere con el pasado, una y otra solución parecen descartadas, a menos que el responsable de las finanzas mexicanas haga un milagro.

El otro motivo del insomnio de Herrera es la recesión.

El símil en sectores hacendarios es que la economía nacional parece un corte de carne que en el refrigerador se fue haciendo chiquito. Esto ha provocado que la recaudación se cayera a grado tal que, en diciembre, las consecuencias no podrán ocultarse más y tendrá que decir al Presidente López Obrador que tiene otros datos que muestran que no hay mucha razón para suponer que el pueblo seguirá siendo feliz, feliz.

Si Herrera consigue la aprobación del T-MEC o la vigencia del TCLAN, pero además vence las resistencias de un grupo de cercanos a López Obrador que inexplicablemente impide que Pemex pueda producir un poco de petróleo, entonces podrá dormir unas horas.

Sin embargo, todo parece indicar que el insomnio será mayor porque si falla en Washington, y los interesados siguen torpedeando a Octavio Romero y al Presidente, muy pronto tendrá que hacer públicos los verdaderos datos, es decir, que no habrá dinero ni siquiera para Santa Lucía, Dos Bocas y el Tren Maya.

Por lo pronto ya no puede recortar más a Economía, Gobernación, Seguridad y etcétera.

 

 

 

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