La verdadera oposición, la que teme López Obrador, es la sociedad civil, no los partidos ‘moralmente destrozados’

El PAN, el PRI, el PRD, MC y el PVEM fueron parte fundamental de la victoria de Morena y se comportan como una burocracia urgida de mantener las migajas a cambio de protagonizar una oposición cómoda. La sociedad civil emerge sin compromisos cófrades y con una fuerza tecnológica sin precedente, tal como la utilizó López Obrador

Compartir:

Al Poder de los Poderes le estorba la oposición. La que materializa Andrés Manuel López Obrador en los partidos políticos PAN, PRI, PRD, Movimiento Ciudadano y el Partido Verde para facilitar la explicación del Estado fallido, de las grandes élites de corrupción y del fracaso en el combate a la pobreza y a la inseguridad.
Sin embargo, después del 1 de julio del 2018, la oposición tomó distancia de los partidos para conformar una fuerza social, tal como lo hizo López Obrador con los partidos de izquierda antes de Morena.
Sin embargo, el líder que día a día habla de adversarios para mantener un constante estado de polarización para justificar la incompetencia de su gobierno necesita materializar esa oposición en un ente tangible, y la promueve moralmente derrotada en un intento de imponer una moral unipersonal.
Hay razón al señalar a los partidos de oposición como el oficialismo electoral donde se congrega una élite empequeñecida, pero bien retribuida con el presupuesto del INE, a diferencia de la gran base social que está en desacuerdo con la Cuarta Transformación.
El PAN, el PRI, el PRD y Movimiento Ciudadano fueron parte fundamental de la victoria de Morena, y hasta el momento se comportan como una burocracia urgida de mantener las migajas a cambio de protagonizar una oposición cómoda con un cierto guión de presunta rebeldía que engañe al electorado, pero que, en esencia, no moleste al líder.
Como el PAN de Marko Cortés Mendoza, que en un videomensaje indigno y zalamero frente a los ataques y burlas desde Palacio Nacional “invita al presidente a reconocer que las cosas no van bien”.
Esta oposición tuvo su clímax el domingo y el lunes en tomas de tribuna del Congreso con hojas doble carta con frases de protesta “bien impresas” que no pasan de gritos débiles y desafinados, y, a la vez, en espera del presupuesto multimillonario del Instituto Nacional Electoral para mantener el estatus de oposición oficial.

Este lado oscuro mercantilista fue desvelado en Baja California al venderse la bancada del PAN en el Congreso local como comparsa del gobernador electo de Morena, Jaime Bonilla, para alargar su periodo constitucional de 2 a cinco años. Una vergüenza infame que fue incapaz de detener Marko Cortés y se tardó en sancionar.
En el hartazgo del contubernio de partidos con el gobierno, la verdadera oposición se gesta, ahora, en la sociedad civil.
Emerge sin compromisos cófrades, alejados también de ONG´s pegadas a organismos gubernamentales que les permiten bajar recursos. Esta nueva oposición se consolida en leyes electorales que se van perfeccionando para impulsar individualidades que en determinado momento pueden construirse como un solo bloque para inclinar la balanza en elecciones federales, locales y presidenciales.
Lo que parecía una ilusión, como en su tiempo fue la autonomía de los organismos electorales, colgados de antaño a Gobernación, ahora es una realidad. No está muy lejano el logro del sufragio de la mujer en México, con escasos 64 años, igual que la paridad de género, y el avance de los derechos humanos.
Con esta nueva condición, la oposición más temida por el líder de Morena no está en los partidos políticos con los que puede negociar y a los que puede comprar -casi por migajas-; está en la individualidad de la fuerza civil armada con tecnología que le permite una omnipresencia avasalladora, tal como la utilizó López Obrador y actualmente la mantiene como fuerza de difusión en sus conferencias matutinas en Palacio Nacional.
Tiene razón el presidente al señalar que la oposición está moralmente destrozada, que es incapaz de formar una fuerza reaccionaria como antes, sí, pero se trata de los partidos políticos, no de los 70 millones de ciudadanos que ven en el autocracia de la Cuarta Transformación, y la conformación del Poder de los Poderes en un sólo hombre, el verdadero peligro para México.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...