La valentía de Roger Waters

Se equivocó al imaginar que el sábado igualaría, en el Zócalo de la Ciudad de México, el concierto del 21 de julio de 1990 en Berlín

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Roger Waters imaginó que el sábado igualaría, en el Zócalo de la Ciudad de México, el concierto del 21 de julio de 1990 en Berlín, ocho meses después de la caída del muro que dividió a Alemania desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Se equivocó; su reiterada advertencia de que el mundo está viendo al Presidente Peña Nieto no provocó la revuelta que quizás imaginó en sus sueños sicodélicos o alternativos; la anécdota ya fue olvidada.

Para igualar el concierto de Berlín le hace falta  acudir a Mosul, a protestar contra Abu Bakr al-Baghdadi,  porque el Estado Islámico ha sembrado el terror en Europa.

O, más fácil, presentarse en Caracas, a exhortar a Nicolás Maduro a no seguir robando el triunfo a los grupos opositores.

Waters acudió a Berlín cuando los rusos ya se habían retirado porque tampoco se trata de ser heroico; si lo contrario fuera el caso, podría acudir a Moscú a reclamar a Vladimir Putin la represión en Chechenia y Ucrania.

Vino a México a increpar a Peña Nieto a sabiendas del respeto que priva para la libertad de expresión.

Los organizadores del “espontáneo” reclamo de  Waters al gobierno de Enrique Peña Nieto por los “miles” de desaparecidos desperdiciaron 2 fechas emblemáticas para los chairos: El 26 de septiembre y el 2 de octubre; en una se cumplen 2 años de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, y la segunda es el aniversario 48 de la sangrienta noche de Tlatelolco.

El o los promotores del nada subliminal “Renuncia”,  “Señor Presidente, fallaron sus políticas” y el mundo lo está viendo debieron percatarse de que, en esas fechas, el impacto que deseaban hubiese sido un poco mayor que  mera anécdota de un genial rockero que, como ninguno de su especie, entendió que la contracultura vende y que seguramente a quien le sirvió debió pagar bien.

Durante 3 noches, Waters obsequió a México su música y el contenido contestatario de su canciones, y en las mismas ocasiones repitió el numerito que terminó por deslavarse, en especial el sábado, en la Plaza de la Constitución, cuando Pig se le desinfló y, de puro milagro, no provocó un accidente de consecuencias imprevisibles.

La primera noche en el Foro Sol, después de madrear a Donald Trump sólo porque sabía que arrancaría una ovación a quienes nos sentimos ofendidos por el concepto que tiene de nuestro país y de nosotros mismos, deslizó en la gigantesca pantalla un “Renuncia” fuera de contexto.

Nadie reaccionó, aunque era evidente la conexión de la palabra aislada con la mini marcha del 15 de septiembre, convocada en redes sociales, para exigir la renuncia de Peña Nieto a la Presidencia.

El miércoles 28 de septiembre, al igual que todo músico que se respete, Waters simuló el final de su concierto; agradeció, se despidió y dio unos pasos en espera del muy mexicano “¡otra! ¡otra!”. Apenas lo escuchó se puso al micrófono y sacó una hoja que leyó en el mismo tono que lo habría hecho Andrés Manuel López Obrador. Consiguió poco del público sorprendido que creyó que sus credenciales contestarías no pasarían de calificar de “¡pendejo!” a Trump. Arrancó unos pocos “¡Fuera Peña!” y el show concluyó con éxito.

Al día siguiente repitió la dosis; la diferencia fue que las redes sociales ya habían amplificado el episodio de la noche anterior. Terminó el concierto, se despidió, le gritaron que regresara y volvió a sacar su carta al Presidente. El sábado ocurrió igual; nada varió; si acaso, lo lamentable fue que por alguna razón no explicada, quizás porque el concierto fue “gratis”, se guardó 2 melodías, pero la concurrencia estaba más cerca del tema de Ayotzinapa y de los “miles” de desparecidos que los asistentes al Foro Sol, así que consiguió una reacción mayor, pero nada más.

El genial músico estará el domingo próximo en  Indio, California. Ya veremos si se arma de valor para encarar a Barack Obama en el llamado concierto del siglo; quizás hasta se atreva a reclamar al Presidente de Estados Unidos los bombardeos a Libia, Siria y Afganistán.

 

 

 

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