La traición de Rosas Aispuro a Carlos Herrera

Nunca imaginó que de la mano de su hija Leticia saldría de su tumba para echársela en cara; a veces los muertos se levantan y encaran a quienes tienen cuentas con ellos

Compartir:

Como la mujer agraviada del poema, del español José Zorrilla, “A buen juez mejor testigo”, su tocayo José Rosas Aispuro, candidato del PAN  a gobernador de Durango, puso a Dios como testigo de no haber traicionado a Carlos Herrera en 2003, cuando el entonces cacique de la Laguna, hoy fallecido, disputó la candidatura a gobernador  a Ismael Hernández Deras.

Nunca imaginó  Rosas Aispuro que de la mano de su hija Leticia, Carlos Herrera saldría de su tumba para reclamarle traición.

Y no por los 5 millones de pesos que le habría pedido (y recibido) por los 30 votos que ayudarían al hombre más poderoso de la Laguna duranguense y coahuilense a ser candidato del PRI a gobernador de Durango en 2003, sino porque según Leticia, candidata del PRI a presidenta municipal de Gómez Palacio, el senador panista, en sus tiempos de priísta, se echó los billetes al bolsillo y entregó los votos comprometidos de los delegados a  Hernández, que a la postre resultó gobernador.

Luego, ya se sabe, como Ismael no le cumplió el compromiso de hacerlo candidato a sucederlo se pasó al PAN, que lo postuló contra Jorge Herrera, y perdió.

Hasta las revelaciones de la hija de Herrera, Rosas Aispuro gozó de merecida fama en Durango; no se le conocían mañas de esta naturaleza e inclusive se estimaba que podría llegar a gobernar la entidad.

De la supuesta  traición de Rosas Aispuro dio cuenta su compañera senadora Leticia Herrera, hija del traicionado. ¿Por qué hasta hoy Lety, como la llaman sus paisanos, decidió revelar la supuesta traición que “El Güerito” Rosas Aispuro cometió a su padre?

Tal vez porque el equipo de Rosas Aispuro, que es candidato del PAN  a gobernador por segunda ocasión, hizo circular la versión de que la hija de Carlos Herrera traicionaría al PRI, que se negó a hacerla candidata a gobernadora, y que lo apoyaba para,  entre ambos, labrar la derrota del PRI en Durango, que postuló al doctor Esteban Villegas.

La candidata a alcalde de Gómez Palacio no se anda por las ramas; en un video que subió a redes sociales narra, con lujo de detalle, la supuesta traición que Rosas Aispuro cometió a su padre.

Reveló, incluso, que el mediador para que Rosas Aispuro entregara los 30 votos de los delegados a Ismael Hernández fue el ex gobernador Maximiliano Silerio Esparza.

El 2 de marzo pasado, a los 80 años de edad, falleció  Herrera; fue dos veces alcalde de Gómez Palacio (al concluir su segundo mandato lo sucedió su hija Leticia, que hoy es candidata nuevamente) y fue diputado federal, si bien solicitó licencia poco después de protestar después de ser víctima de un atentado.

Herrera fue uno de los factores económicos y políticos más poderosos de Durango en las últimas décadas; su palabra era ley en la Laguna; si bien su poder mermó, en los últimos tiempos era considerado el amo y señor de la región conformada por Durango y Coahuila.

Cuando tenía todo para cumplir el sueño que más acarició, ser gobernador, se topó, según versión de su hija Leticia, con la inesperada y millonaria  jugarreta que le hizo Rosas Aispuro en complicidad con Silerio y Hernández.

El ex priísta Rosas Aispuro, senador y candidato del PAN a gobernador, se defendió de la revelación de su colega senadora invocando a Dios como testigo, y no dijo más porque, explicó, no le contesta como merece porque la respeta por su condición de mujer.

Sin embargo, la revelación de la candidata a presidenta municipal de Gómez Palacio disipa la sospecha de que ella  estaría dispuesta a traicionar al PRI para hacer  pareja con el que, a su vez, traicionó a su padre.

En la pasada elección a gobernador, en la que ganó Jorge Herrera, Rosas Aispuro contó con el  apoyo  del entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard. Inclusive, en julio de 2010, fueron detenidas en Durango 21 personas por delitos electorales, todos vecinos de la capital de la República, algunos de los cuales trabajaban para el gobierno del Distrito Federal. Consiguieron la libertad gracias a una llamada de la Secretaría de Gobernación, irresistible para el gobernador de entonces, Ismael Hernández.

Entre los detenidos destacaba Héctor Serrano Cortés, que se identificó como subsecretario de Programas Delegacionales y Reordenamiento de la Vía Pública mediante un gafete expedido por la Secretaría de Gobierno del Departamento del Distrito Federal. En el operativo, la policía aseguró pistolas y subametralladoras, así como vehículos y portafolios con dinero.

Con el tiempo, Serrano Cortés sería secretario de Gobierno de Marcelo Ebrard y actualmente se desempeña como secretario de Movilidad de Miguel Mancera.

Pero esa es otra historia; la de hoy es la descobijada que Leticia Herrera propinó a Rosas Aispuro. Dios puede ser testigo, el mejor testigo de que no ocurrió traición, como lo narra la senadora; el problema es que a diferencia del poema de Zorrilla, no puede testificar en redes sociales.

Y tampoco Carlos Herrera, que, como dice su hija, ya no está para corroborar lo que ella sostiene. “Yo me enteré desde el primer día… y nadie me presiona para que lo diga… no me presionan mis nietos… nadie me manipula; todo lo que digo es directa… en aquel entonces, todos lo supieron; lástima que ya no está quien lo deba decir y que lo dijo siempre…”.

Por lo pronto, ya hay consecuencias: Los panistas de la Laguna duranguense, encabezados por su dirigente, Gustavo Acosta,  anunciaron que detestan las traiciones y, en consecuencia, votarán por Villegas y Leticia.

Pues sí, a veces los muertos se levantan y encaran a quienes tienen cuentas con ellos.

-“¿Quién se acuerda de 2003, cuando Carlos Herrera quería ser gobernador? ¿Alguien sabe por qué no fue gobernador? ¿Quién lo traicionó? ¡Aispuro! Por eso le digo traidor en su cara… yo sí tengo calzoncitos; por eso, este cabrón, voy a hacer todo lo posible para que…”, dice el video de Leticia Herrera.

Compartir: