La revancha de Manuel Bartlett

Ex secretario de Gobernación de Miguel de la Madrid tendrá un perfil diferente en el Senado; su nueva fortaleza política y su capacidad negociadora lo colocan, ahora, en una posición de privilegio

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Miguel Barbosa dio oportunidad a Manuel Bartlett de desquitarse un poco de Emilio Gamboa.

Al convertir a la raquítica bancada del Partido del Trabajo en un grupo parlamentario con peso específico, y no meramente testimonial, el ex secretario de Gobernación de Miguel de la Madrid tendrá un perfil diferente en el Senado de la República. Su nueva fortaleza política y su capacidad negociadora lo colocan, ahora, en una posición de privilegio.

No hay quien quite de la cabeza a Manuel el supuesto de que al coordinador de los senadores priístas debe, en buena medida, que sus posibilidades presidenciales en la sucesión de De la Madrid se convirtieran en nada a favor de Carlos Salinas.

Cuando la sucesión de Ernesto Zedillo dedujo, a partir de que Gamboa ya no estaba a un metro de la oficina del Presidente, que no podría meter las manos en la selección del candidato. Se equivocó; Emilio no estaba en Los Pinos, pero sí en Gobernación, de tal suerte que construyó la candidatura de su jefe, Francisco Labastida, lamentablemente para el priísmo, pues perdieron ante Vicente Fox.

Con el tiempo, Bartlett hizo lo que los priístas suelen cuando las cosas no se les dan a la medida: Se enroló en las filas de Cuauhtémoc Cárdenas, el mismo que, si creemos la versión de Manuel Clouthier, Rosario Ibarra y el propio hijo de “El Tata”, fue víctima de un fraude electoral operado por el entonces secretario de Gobernación, el hoy coordinador de la bancada del PT.

Ya de tiempo completo en la izquierda, Gamboa se volvió a atravesar a Bartlett en la elección que Andrés Manuel López Obrador perdió, en 2012, ante Enrique Peña Nieto.

Dicho de otra manera, hay suficientes agravios para que Manuel, inesperadamente hoy fortalecido por la deserción de perredistas encabezada por Barbosa, se frote las manos para hacer más difícil el trabajo de Gamboa en el Senado.

Será interesante observar el duelo entre estos dos hombres de poder que se conocen como si uno hubiese parido al otro.

La diferencia es que Gamboa ha logrado sobrevivir aún en la derrota, sin tener que desertar del partido al que le debe todo, mientras que Bartlett, después de ser todo gracias al PRI y a su talento, indiscutible, dio el salto para luchar contra lo que la izquierda llama neoliberalismo, que, cosas de la vida, él ayudó a tomar el poder.

Por lo pronto, Emilio ya dio la bienvenida al PT de Bartlett como la tercera fuerza electoral en el Senado. Todo fue sonrisas y abrazos, pero esperemos lo que viene.

 

 

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