La respuesta arancelaria de México, en dos vertientes

Incómoda e innecesaria ‘guerra’ iniciada por EU; fundamental que la administración de Donald Trump reflexione y detenga su actuar populista

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Muy bien pensada estrategia de dependencia a cargo de Ildefonso Guajardo

El martes pasado, la Secretaría de Economía (SE) dio a conocer la lista final de productos estadounidenses a los que se les aplicarán aranceles.

Esta respuesta a las acciones unilaterales por parte de Estados Unidos es una estrategia pensada en dos vertientes:


Política, con un llamado a los estados del país vecino que son exportadores de los productos considerados en la lista, y económica, para evitar que la inflación afecte, de forma desmedida, a la economía mexicana.

La SE informó, en el Diario Oficial de la Federación (DOF), de la imposición de aranceles, los cuales oscilan entre el 5 y 25 por ciento.

Los alimentos que serán gravados son productos de puerco, quesos, manzanas, papas, arándanos y uvas, así como el whisky tipo Tennessee o Bourbon; productos derivados de hierro y acero, como laminados, revestidos, varillas, tubos, chapas, galvanizados, alambrón, forjados, inoxidables y barras, así como productos derivados del aluminio, como muebles, barcos de motor, lámparas y alumbrados para el hogar.

Políticamente, los productos elegidos no son los que más vende Estados Unidos a México.

Muchos de estos bienes son producidos y exportados por estados que apoyaron a Donald Trump en las elecciones estadounidenses de 2016.

Así, la respuesta mexicana es un llamado a los aliados comerciales ubicados en estados como Texas, Arizona, San Diego, California y Washington a reconsiderar las imposiciones hechas por su gobierno federal justo en vísperas de las elecciones de noviembre en la Unión Americana, en las que se elegirá a la Cámara de Representantes, así como a un tercio del Senado.

Económicamente, la estrategia pretende minimizar el impacto inflacionario y, con esto, evitar afectaciones graves a la economía de los consumidores mexicanos.  Por una parte se busca abrir fuentes alternativas de oferta para no elevar los costos en las cadenas productivas.

Por ejemplo, en la producción de embutidos, los insumos requeridos seguramente provendrán de Europa.

Otra medida para evitar efectos en los precios es el esquema de entradas escalonadas para productos como los quesos, que iniciarán con aranceles de 15 por ciento, porcentaje que aumentará al 25 en el mes de julio.

“Lo anterior permite a los actores ajustar sus fuentes de insumo y tomar medidas alternativas”.

La respuesta de México a las acciones unilaterales y proteccionistas de Estados Unidos es oportuna.

De esta forma, el gobierno mexicano equipara el daño que causarán los aranceles impuestos al acero y aluminio, y, por otra parte, plantea una postura firme y comprometida con el multilateralismo en las relaciones comerciales globales.

Esta incómoda guerra de aranceles es innecesaria; esperemos que la administración Trump reflexione y detenga su actuar populista.

 

 

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