La primera víctima de Santa Lucía

Injusto especular que ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación pusiera contra pelotón de fusilamiento a magistrado de Primer Circuito Jorge Camero Ocampo

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Sería injusto especular que el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación puso contra el pelotón de fusilamiento al magistrado del Primer Circuito Jorge Camero Ocampo para desviar un poco el escándalo en que lo ha envuelto la renuncia del ex ministro Eduardo Medina Mora y el debate que sostiene con el ex Presidente Felipe Calderón.

Lo que ocurre es peor porque está aderezado con una serie de elementos que, reunidos, se han convertido en un coctel molotov que de estallar, como es previsible que ocurrirá, sus consecuencias quedarán fuera de control de todos los protagonistas.

Cuando su hijo fue incomunicado en el Colegio West Hill, acusado de acciones que nunca le fueron probadas, el magistrado Camero Ocampo reaccionó como todo padre al que una autoridad escolar no le permitía hablar con su vástago: Demandó, en la PGR, a los propietarios de la institución educativa.

Lejos estaba de imaginar que el dueño de la escuela, el ingeniero José María Riobóo, sería quien incubaría en la mente de Andrés Manuel López Obrador la idea de construir un aeropuerto en la base militar de Santa Lucía, en sustitución de la mega obra que Enrique Peña Nieto estaba haciendo en Texcoco.

Tampoco podía saber que la esposa del propietario del West Hill, Yasmín Esquivel, sería ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, impulsada por el Presidente López Obrador.

Y mucho menos podía suponer que en el Décimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa, al que pertenece, caerían, como última instancia para su revisión, las suspensiones definitivas que pretenden evitar la construcción del aeropuerto en Santa Lucía y que su voto en contra pondría en riesgo uno de los grandes proyectos de la Cuarta Transformación.

El presidente de la Corte anunció, en conferencia de prensa, la suspensión del magistrado Camero Ocampo por la adquisición, al contado, de una casa en El Pedregal, en la Ciudad de México.

Camero Ocampo sería partícipe de una red de corrupción que Zaldívar está dispuesto a extirpar.

Impresiona la similitud del discurso de Zaldívar con el de López Obrador:

“Derivado de la política de cero tolerancia a la corrupción, ayer, el Pleno del CJF determinó suspender a un Magistrado del Primer Circuito por inconsistencias graves en su situación financiera… Esto marca un antes y un después. El Primer Circuito del PJF había sido, prácticamente, intocable; es la primera vez que tomamos medidas y las seguiremos tomando; en esta administración no habrá intocables”, sostuvo. “Si las investigaciones llegan a buen puerto verán que se rompió una red de corrupción muy importante en el Primer Circuito. Digamos que (al magistrado) no le cuadran las cuentas”.

El caso es de tal importancia que el ministro presidente se sintió obligado a ser él quien anunciara al mundo la separación del magistrado, y lo es por la presunta corrupción de Camero Ocampo, pero también por la casualidad de que se trata de uno de los miembros del Tribunal en el que se decidirá la suerte del aeropuerto de Santa Lucía.

Estará de acuerdo Zaldívar en que hay material para el sospechosismo por los ingredientes del coctel: El ingeniero Riobóo y su propuesta de Santa Lucía; el crecimiento de la ministra Yasmín Esquivel, enfrentada, en la Corte, al grupo que no comulga con López Obrador; los problemas de Camero Ocampo con la escuela West Hill; la obsesión del Presidente por tener un aeropuerto en Santa Lucía y la necesidad del ministro presidente de desviar hacia otros la atención que el país tiene en su persona.

El problema es que todo indica que Camero Ocampo está en condiciones de probar que no compró la casa de El Pedregal al contado, que usó el dinero de la venta de una casa que poseía en Las Águilas y con un préstamo al que tenía derecho como magistrado. Es decir, que no es el corrupto que dice Zaldívar.

 

 

 

 

 

 

 

 

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